ORTOPEDIA Y TRAUMATOLOGIA

 

TITULO : Valores del Angulo Q en Futbolistas y Taekwondistas Profesionales

AUTOR : Kishali N, Imamoglu O, Burmaoglu G y colaboradores

TITULO ORIGINAL: [Q-Angle Values of Elite Soccer and Taekwondo Athletes]

CITA : Pain Clinic 16(1):27-33, 2004

MICRO : El valor del ángulo Q puede verse afectado por el género, la longitud de la tibia y del fémur, y por el ancho de la pelvis, entre otros factores.

 

 

Introducción

El ángulo Q es el ángulo agudo formado por las líneas que unen la espina ilíaca anterosuperior con el centro de la rótula, y el centro de ésta con la tuberosidad tibial. Este ángulo ha sido utilizado para el diagnóstico de varias enfermedades, para la comparación de rodillas normales y lesionadas, y para la evaluación de las mejorías luego de las terapéuticas implementadas. Resalta el mecanismo articular rotuliano y la identificación de las relaciones entre factores estructurales y lesiones deportivas. Las mujeres tienen valores más grandes del ángulo que los hombres, y la razón para esta diferencia radica en su base pelviana. Así, una pelvis más ancha, la rotación externa de la tibia y las deformaciones en varo-valgo de la rodilla afectan y modifican el ángulo.

De acuerdo con la literatura, su valor normal es de aproximadamente 15º. En Turquía, no se encuentra disponible una estandarización definida de los ángulos normales o anormales, por lo cual el propósito del estudio realizado por los autores fue medir los ángulos Q derecho e izquierdo en futbolistas y taekwondistas de ambos sexos en posición supina y erecta, e investigar la relación de las longitudes del fémur y de la tibia, de las circunferencias del muslo y de la pantorrilla, y de los diámetros del trocánter y de la rodilla con el ángulo Q.

Participantes y métodos

Se eligieron 34 mujeres y 55 varones que practican taekwondo en forma profesional junto con 30 mujeres y 61 hombres futbolistas que utilizaban la pierna derecha en forma dominante. La edad media de las participantes fue de 18.4 años, con una altura promedio de 164.18 cm y peso promedio de 57.14 kg. Los valores medios de los deportistas del sexo masulino fueron 18.4 años, 174.6 cm y 66.5 kg, respectivamente.

Los ángulos derechos e izquierdos se midieron con la cadera y la rodilla en extensión máxima, primero en posición supina y luego en posición erecta, sin calzado. Antes de realizar las mediciones, se determinaron mediante palpación los límites de la rodilla, de la tuberosidad tibial y de la espina ilíaca anterosuperior. Se utilizó un goniómetro especial modificado con un brazo más largo (60 cm) y otro más corto (10 cm). El fulcro del goniómetro se colocó en el centro de la rótula, y se dirigió el brazo largo hacia la espina ilíaca anterosuperior y el corto hacia la tuberosidad tibial. Se les pidió a los participantes que mantuvieran el cuádriceps relajado. Todas las mediciones, tanto las derechas como las izquierdas, fueron realizadas por el mismo investigador.

Las diferencias en el ángulo Q y en las características físicas entre los participantes se determinaron a través del análisis ANOVA, y se consideró un valor de p < 0.01 como estadísticamente significativo.

Resultados

Los resultados de las mediciones indicaron valores del ángulo Q derecho e izquierdo en los atletas varones que practicaban fútbol de 15.15 ± 1.62º y 14.42 ± 1.57º en la posición de pie, y de 13.82 ± 1.70º y 13.02 ± 1.59º en posición supina, respectivamente. En tanto que los valores medidos en quienes practicaban taekwondo fueron 13.80 ± 1.80º y 12.96 ± 1.81º en posición erecta, y 12.69 ± 1.74º y 11.85 ± 1.76º para la posición supina. Para las mujeres futbolistas, los valores del ángulo Q derecho e izquierdo en posición erecta fueron 16.52 ± 1.16º y 16.08 ± 1.52º, y 16.04 ± 1.34º y 15.44º ± 1.47º en posición supina. Los ángulos medios obtenidos en las mujeres que practicaban taekwondo fueron mayores: 18.0 ± 1.3º (derecho) y 17.4 ± 1.14º (izquierdo) en posición de pie. No se encontraron resultados anormales en este trabajo.

Los valores medios del ángulo Q derecho e izquierdo de los atletas de sexo femenino y masculino se correlacionaron en forma negativa con el diámetro femoral bicondíleo, con el diámetro del trocánter, con el peso corporal y la altura, y con la circunferencia de la pantorrilla. Además, el ángulo también se correlacionó negativamente con la longitud del fémur en la posición de pie (p < 0.05) y con la de la tibia en las posiciones supina y erecta (p < 0.01).

Discusión

Los deportistas que practican fútbol o taekwondo con frecuencia sufren lesiones en sus rodillas. Existe una correlación positiva entre el síndrome doloroso femororrotuliano y el defecto en flexión del tendón rotuliano con el mayor valor del ángulo Q.

En la literatura se cita una variedad de valores normales para este ángulo, que se sitúan entre los 8º y los 17º, con cifras más altas para las mujeres. Algunos investigadores han establecido que el valor normal medio de dicho ángulo es de 15º y otros que es de 13.5º.

Si bien algunos de los valores hallados en este trabajo son distintos de los publicados, dichas diferencias pueden deberse al método o al equipo de medición empleados.

Las mujeres presentaron valores del ángulo Q más altos que los hombres (p < 0.01), lo cual se debe no sólo al mayor diámetro biilíaco y al ancho de los glúteos sino también a la forma del pie. En este estudio el valor del ángulo fue mayor para el pie dominante que para el no dominante.

Los ángulos Q de los futbolistas de sexo masculino fueron mayores que los de sus pares practicantes de taekwondo, mientras que una relación inversa se halló entre las deportistas mujeres, con valores del ángulo más elevado entre las que practicaban taekwondo. La razón por la cual se halló un ángulo mayor entre los futbolistas varones podría ser resultado de la mayor fuerza de tracción del músculo cuádriceps sobre la rótula.

Entre los factores que incrementan dicho ángulo se encuentran el genu valgum, genu recurvatum, anormalidades en la forma de la rótula, el grosor del ligamento lateral, la torsión tibial externa y la inestabilidad femororrotuliana.

Otro de los resultados que hallaron los autores fue que el ángulo Q no cambia solamente debido a las características físicas, género, longitud de la tibia y del fémur, y ancho de la pelvis, sino también de acuerdo al pie dominante.

Ref: OyT