CARDIOLOGIA

 

TITULO : La Esteatosis Hepática Debe ser Incluida entre los Hallazgos Característicos del Síndrome Metabólico

AUTOR: Santini F, Giannetti M, Mazzeo S y colaboradores

TITULO ORIGINAL: Ultrasonographic Evaluation of Liver Volume and the Metabolic Syndrome in Obese Women

CITA: Journal of Endocrinological Investigation 30(2):104-110, Feb 2007

MICRO: La determinación del volumen del lóbulo hepático izquierdo mediante ecografía es una herramienta confiable, simple y económica para evaluar el grado de hepatomegalia en las mujeres obesas, que se relaciona con diferentes factores de riesgo cardiovascular asociados con la resistencia a la insulina.

 

 

Introducción y objetivos

El síndrome metabólico (SM) se caracteriza por la presencia de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y es el problema de salud más preocupante relacionado con la epidemia de obesidad. La obesidad visceral y la resistencia a la insulina son los principales factores que predisponen a la aparición de este síndrome; no obstante, su expresión resulta de la interacción entre factores ambientales y genéticos. Se propusieron diferentes definiciones de SM, lo que refleja la falta de conocimiento sobre el proceso patológico subyacente.

Aún no se conoce con exactitud la relación entre los diferentes componentes del SM y los mecanismos patogénicos del aumento de la morbilidad cardiovascular. Se sugiere que la infiltración grasa del hígado se correlaciona con la resistencia a la insulina y con diferentes características del síndrome. Si bien el compromiso hepático puede evaluarse mediante técnicas de diagnóstico por imágenes, la biopsia es el único medio para definir la gravedad de la enfermedad. El objetivo del presente estudio fue idear una técnica de ultrasonido que permita determinar la relación entre el volumen hepático y las diferentes características del SM en las mujeres obesas.

Pacientes y métodos

Participaron 66 mujeres premenopáusicas y 19 mujeres posmenopáusicas con un índice de masa corporal mayor de 35 kg/m2, derivadas para evaluar la posibilidad de efectuar una cirugía bariátrica. Todas eran caucásicas y ninguna recibía tratamiento con hipoglucemiantes, hipolipemiantes o hipouricemiantes. Se efectuaron evaluaciones clínicas, hematológicas y antropométricas. Se midió el peso corporal, la circunferencia abdominal y la presión arterial; además, se obtuvieron muestras de sangre para determinar los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol total, colesterol asociado a lipoproteínas de alta (HDLc [high-density lipoprotein cholesterol]) y baja densidad (LDLc [low-density lipoprotein cholesterol]), ácido úrico, aspartato aminotransferasa (AST), alanina aminotransferasa (ALT), gamma glutamil transferasa (γGT), proteνna C reactiva (PCR) e insulina. La resistencia a la insulina se calculσ mediante el modelo de homeostasis según las concentraciones séricas de glucosa e insulina.

El volumen del lóbulo hepático izquierdo se calculó mediante ecografía; además, se evaluó el espesor de la grasa abdominal subcutánea y de la grasa intraabdominal. El volumen del lóbulo hepático izquierdo también se calculó mediante resonancia magnética en 11 mujeres para validar el procedimiento ultrasonográfico efectuado. Se halló una correlación elevada entre los resultados de ambas técnicas. También se incluyó un grupo de referencia integrado por 15 mujeres sanas que fueron sometidas a las mismas determinaciones.

Resultados

El volumen medio del lóbulo hepático izquierdo en las mujeres obesas y en el grupo de referencia fue 431 ± 214 ml y 187 ± 31 ml, respectivamente. En cuanto a las mujeres obesas, se observó una asociación significativa y positiva entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y el índice de masa corporal, el peso y la obesidad intraabdominal; en cambio, la correlación con la circunferencia abdominal fue más débil. De acuerdo con los resultados de un análisis de regresión logística, la obesidad intraabdominal fue la única determinación antropométrica asociada de manera independiente con el volumen del lóbulo hepático izquierdo. No se observó asociación significativa entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y la grasa abdominal subcutánea.

Se halló una asociación positiva y fuerte entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y los valores de γGT, ALT, AST y fosfatasa alcalina (FAL). Estas relaciones fueron mαs fuertes en comparaciσn con la asociación entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y la obesidad intraabdominal. Asimismo, se observó una asociación positiva entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y los triglicéridos, y negativa con los niveles de HDLc, mientras que la correlación entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y el nivel de colesterol total y LDLc fue nula. La relación entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y el nivel de enzimas hepáticas fue más fuerte en comparación con la asociación entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y la obesidad intraabdominal. El volumen del lóbulo hepático izquierdo también se asoció de manera positiva con el nivel sérico de glucosa, insulina y con la resistencia a la insulina. Por último, se observó una asociación positiva entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y la presión arterial sistólica y diastólica y el nivel de ácido úrico y de PCR. Sólo estos 2 últimos se relacionaron significativamente con la obesidad intraabdominal. De acuerdo con lo hallado mediante la aplicación de fórmulas de regresión lineal, el comienzo del síndrome coincide con un lóbulo hepático izquierdo de 465 ml de volumen.

Discusión

En los sujetos obesos es habitual la presencia de hepatomegalia debido a la acumulación de triglicéridos en los hepatocitos. La enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD [nonalcoholic fatty liver disease]) es un síndrome clínico-histopatológico que abarca diferentes lesiones hepáticas, desde la esteatosis simple hasta las lesiones inflamatorias necróticas y la fibrosis, que recuerdan a las ocasionadas por el alcohol. La NAFLD es un proceso multifactorial y, según se sugiere, podría representar el componente hepático del SM. La presencia de este síndrome en los pacientes con NAFLD aumenta la gravedad de la enfermedad. Además, los sujetos con NAFLD presentan mortalidad superior en comparación con la población general.

La obesidad abdominal se relaciona más con el SM en comparación con la obesidad periférica, aunque aún no se sabe si la adiposidad abdominal ocasiona el síndrome o resulta de un mecanismo patogénico en común. La circunferencia abdominal se emplea de manera rutinaria para estimar el nivel de adiposidad visceral; sin embargo, esto no sería adecuado en los casos de obesidad grave, dado que el exceso de grasa subcutánea puede acarrear sobreestimación del depósito de grasa intraabdominal.

La tomografía computarizada y la resonancia magnética son técnicas que se utilizan para obtener una medición precisa de la grasa intraabdominal y del volumen hepático y detectar alteraciones que sugieran la presencia de esteatosis. No obstante, estos procedimientos son muy sofisticados y pueden resultar inaccesibles para la evaluación rutinaria de los sujetos obesos. La ultrasonografía es una herramienta simple y confiable para estimar el nivel de adiposidad visceral, brinda información semicuantitativa sobre el grado de esteatosis hepática y fue empleada para estimar el volumen hepático. El segmento lateral izquierdo del hígado puede visualizarse fácilmente mediante esta técnica. De acuerdo con los resultados del presente estudio, la ecografía abdominal de rutina permite determinar el volumen del lóbulo hepático izquierdo en pacientes obesos y estimar el grado de hepatomegalia. Asimismo, se observó una asociación significativa entre el volumen hepático y la adiposidad visceral. En coincidencia, recientemente se informó que el contenido hepático de triglicéridos se relaciona con el nivel de obesidad central, en tanto que la relación con el peso corporal o el índice de masa corporal sería menor.

Los ácidos grasos depositados en el hígado provienen de diferentes fuentes, entre las que se incluirían los ácidos grasos séricos provenientes, por ejemplo, de la dieta y los sintetizados de novo. El grado de infiltración grasa hepática depende del índice de síntesis de triglicéridos en este órgano pero también es regulado por la capacidad hepática de secreción de ácidos grasos hacia el torrente circulatorio. Por lo tanto, cualquier factor que modifique la síntesis o secreción de triglicéridos puede afectar el contenido de grasa hepática.

De acuerdo con lo observado en el presente estudio, el contenido de grasa del hígado es independiente del índice de masa corporal y de la grasa subcutánea o visceral en sujetos con peso corporal normal o moderadamente elevado. En este grupo, el índice de síntesis y metabolismo de triglicéridos es influenciado por agentes independientes de la disponibilidad de sustrato, como los factores genéticos, nutricionales y hormonales, entre otros. En cambio, entre los sujetos con obesidad grave, la abundancia de sustrato y la gravedad de la resistencia a la insulina serían fundamentales en relación con el aumento de la síntesis y acumulación hepática de triglicéridos. En coincidencia, se observó una fuerte asociación entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y los niveles séricos de glucosa e insulina y de resistencia a la insulina, lo cual confirma la asociación patogénica entre la resistencia a la insulina y la esteatosis hepática. Los niveles de enzimas hepáticas parecen aumentar debido a la esteatosis pero no predecirían la gravedad del daño hepático. Según los autores, la elevación del nivel de enzimas hepáticas es proporcional al agrandamiento del órgano.

Se halló una relación significativa entre el volumen del lóbulo hepático izquierdo y diferentes parámetros relacionados con el SM. Para la mayoría de estos factores, la asociación fue más significativa en comparación con la observada para la adiposidad visceral. Los niveles séricos de triglicéridos y HDLc se relacionarían principalmente con el volumen hepático, lo que sugiere que los componentes dislipidémicos del SM son las características más asociadas con la disfunción hepática. Además, se halló una relación clara entre el nivel de PCR y el volumen hepático que indica que la esteatosis hepática está involucrada en la asociación entre la obesidad y el estado proinflamatorio observado en los pacientes con SM. Por último, la hepatomegalia acompaña la aparición de diferentes características del SM en las mujeres obesas.

Conclusión

La determinación del volumen del lóbulo hepático izquierdo mediante ecografía es una herramienta confiable, simple y económica para evaluar el grado de hepatomegalia en las mujeres obesas. Existe una fuerte asociación entre la hepatomegalia y diferentes factores de riesgo cardiovascular asociados con la resistencia a la insulina. Según los autores, esto sugiere que la esteatosis hepática debe incluirse entre las características del SM relacionadas con la obesidad.

 

Ref: CARDIO