TRAUMATOLOGIA

 

TITULO : Traumatismo Pélvico en Accidentes Vehiculares Rápidamente Mortales

AUTOR : Adams J, Davis G, Alexander B y colaboradores

REVISTA : [Pelvic Trauma in Rapidily Fatal Motor Vehicle Accidents]

CITA : Journal of Orthopedic Trauma 17(6):406-410, 2003

MICRO : Las estimaciones actuales acerca de la mortalidad por fracturas pélvicas en accidentes de vehículos pueden no ser verdaderas, porque no contemplan los que no sobreviven a la hospitalización; la apreciación global del problema requiere la participación de cirujanos ortopedistas y patólogos forenses.

Introducción

Las fracturas pélvicas son comunes en los accidentes de vehículos motorizados, que constituyen la causa más común de este tipo de fracturas. Múltiples estudios se han focalizado en las fracturas de la pelvis entre los sobrevivientes de dichos accidentes, ya que esos pacientes presentan gran cantidad de lesiones asociadas con considerable morbilidad y mortalidad. Pero pocos ensayos han investigado la naturaleza del trauma pelviano en el contexto de los accidentes fatales de automóvil, pese a que ha habido pequeños acercamientos para estratificar el tipo de fractura pélvica de acuerdo con las circunstancias que rodean al accidente.

Materiales y métodos

Se llevó a cabo un estudio retrospectivo de revisión de todas las muertes en el condado de Jefferson, Alabama, entre 1997 y 1998, con el accidente vehicular como causa primaria o secundaria de muerte. Fueron incluidos conductores y pasajeros de vehículos a motor y motocicletas, y peatones atropellados por automóviles, lo que llevó a analizar 255 casos y a identificar 50 muertes consecutivas por esa causa.

Resultados

La velocidad promedio de colisión en los casos en que se produjeron fracturas pélvicas fue de 82.24 km/h (aunque era desconocida en el 50% de los casos) y la velocidad promedio en los casos en que no hubo fracturas de pelvis fue de 67.68 km/h (desconocida en 85 casos).

De las 50 muertes ocurridas en sujetos con fracturas pélvicas, 48% eran conductores, 24% pasajeros y 22% peatones; 3 de los muertos eran motociclistas. Los fallecidos con fracturas de pelvis se vieron involucrados en choques frontales en el 40% de los casos, en impactos laterales en el 28%, y el 18% en casos de vuelco del vehículo; la dirección del impacto era desconocida en el 6% de los casos. El 26% de los muertos con fracturas pélvicas tenía colocado el cinturón de seguridad, mientras que el 38% no lo tenía colocado, y en el 8% no se pudo determinar; en el 28% el uso del cinturón no fue aplicable, como en los casos de peatones o motociclistas. En el 38% de los fallecidos con fracturas de pelvis se demostró consumo de etanol, cocaína, benzodiazepinas o una combinación se sustancias, determinadas por medio de exámenes de orina o de sangre.

Discusión

En un ensayo previo, los autores habían estudiado la incidencia de fracturas pélvicas en 392 muertes consecutivas a accidentes vehiculares rápidamente mortales, y ahora describen la naturaleza del trauma pélvico luego de revisar una serie adicional de 255 accidentes del mismo origen. Los casos fueron estratificados por tipo y gravedad de la fractura, posición del accidentado, utilización del cinturón de seguridad e intoxicación. La serie fue analizada por un equipo de examinadores médicos que siguieron el mismo protocolo; en esto difiere de otros ensayos en que fueron recopilados datos de varios condados o estados, en los cuales el examen médico inicial y los procedimientos asociados pueden ser diferentes de un lugar a otro.

La existencia de fracturas pélvicas se determinó fácilmente por medio de las radiografías; en la mayoría de los casos, dichas radiografías fueron clasificadas de acuerdo con la puntuación de la Orthopaedic Trauma Association. La puntuación hace posible describir el tipo de fractura en relación con otros numerosos factores, incluyendo la dirección del impacto, el uso del cinturón de seguridad y la posición durante el accidente, lo que además permite comparar los datos actuales con los previamente publicados en la literatura.

Los hallazgos confirman los de un ensayo previo de los autores, ya que muestran similar incidencia de fracturas de la pelvis (23% y 25%) en accidentes inmediatamente fatales, con iguales edades promedio, causas de muerte e incidencia de fractura de acuerdo con la posición en el vehículo.

En contraste, otro autor había encontrado anteriormente una incidencia de fracturas de pelvis de 31%, y no está claro si la discrepancia representa diferencias esenciales en la población bajo estudio o en la sensibilidad de monitoreo de los métodos utilizados; también, debido a que dicha investigación fue llevada a cabo hace 2 décadas, se podría especular que tal vez los automóviles hayan mejorado.

Durante el período de estudio, el 25% de los accidentes mortales de tránsito en el condado se complicaron con fracturas significativas de la pelvis, y el fuerte traumatismo sobre el tórax o el abdomen fue la causa de la muerte en el 80% de los casos. Las tasas de mortalidad por fractura pélvica en la literatura varían entre 4.4% y 30%. Los datos de este ensayo indican que esas estimaciones no toman en cuenta todos los casos, debido a que los estudios clínicos son derivados para observación solamente en los casos de pacientes que sobreviven a la hospitalización, sin incluir los casos rápidamente mortales.

Se pudo observar correlación entre la velocidad del automóvil y la existencia y gravedad de la fractura, si bien ninguno de esos valores fue estadísticamente significativo. La velocidad promedio de los automóviles en los que ocurrió fractura de pelvis fue de 82.24 km/h y en los que no ocurrió de 67.68 km/h, y la gravedad de la fractura tendió a correlacionarse con el incremento de la velocidad.

Ni la dirección del impacto, ni el consumo o abuso de drogas parecieron relacionarse con la incidencia o el tipo de fractura pélvica; además, el uso del cinturón de seguridad no tuvo efecto protector, lo que se correlaciona con hallazgos anteriores de otros autores.

Los resultados del presente ensayo refuerzan la correlación entre el tipo de fractura pélvica y la morbilidad y mortalidad asociadas, y la comparación con otros estudios muestra que la distribución de dichas fracturas de acuerdo con la gravedad en los accidentes rápidamente mortales se opone a lo observado en los sobrevivientes a dichos accidentes. Para los cirujanos ortopedistas, el conocimiento de este concepto promueve una apreciación para las consecuencias de los variados tipos de fracturas pélvicas, y qué tipo de ellas son letales o tienen alta probabilidad de terminar siendo mortales.

En el examen posmortem, los expertos señalan que las fracturas de la pelvis son comunes en esta clase de accidentes. Los médicos deberían considerar la posibilidad incorporar las radiografías de la pelvis como parte del monitoreo de rutina en los fallecidos por esta causa. El trabajo, comentan los autores, puso en evidencia que la apreciación del espectro total de las fracturas pélvicas requiere la colaboración entre los cirujanos ortopedistas y los patólogos forenses.

Con mayor comprensión de la relación entre las fracturas de la pelvis en accidentes inmediatamente fatales, se podrán entender mejor los mecanismos de aplastamiento por automóviles y las lesiones subsecuentes. En última instancia, los fabricantes de vehículos podrán utilizar tal información para producir unidades más seguras y elementos más efectivos para reducir las lesiones por accidentes.

 

Ref : INET, SAMET, TRAUMA, CIRUG