TRANQUINAL
TITULO : "Ensayo Clínico con Control y a Doble Ciego Sobre el Efecto de la Progesterona, el Alprazolam y el Placebo por Vía Oral en el tratamiento del Síndrome Premenstrual Grave"
AUTOR : Freeman, E., Rickles, K. et al.
CITA : JAMA Vol 5 (3) : 112-120 , 1996
MICRO :El alprazolam reduce la sintomatología global del síndrome premenstrual, siendo un tratamiento que se puede limitar a la fase luteínica del ciclo.
RESUMEN
Introducción
El síndrome premenstrual (SPM), recuerdan los autores, se caracteriza, por cuadros sintomáticos con estado de ánimo y conducta negativos, acompañados de síntomas físicos, que surgen de forma constante durante la semana anterior a la menstruación e interfieren con la vida cotidiana de las pacientes. Durante muchos años se ha propuesto a la progesterona como tratamiento para el SPM grave, aunque sin justificación científica; en un estudio de gran tamaño se confirmó que los supositorios vaginales no producen más efectos que el placebo. En un pequeño estudio preliminar, sin embargo, se observó que la progesterona micronizada, por vía oral, reducía los edemas, la retención de agua y las sofocaciones del SPM. Además, agregan los autores, los metabolitos de esta hormona potenciaban la transmisión del ácido Gamma-aminobutírico (GABA) uniéndose a los receptores complejos del GABA en la zona de fijación del barbiturato, lo que puede producir un efecto ansiolítico.
El alprazolam, por otro lado, es una droga ansiolítica y tranquilizante con algunas propiedades antidepresivas, que en algunos estudios ha demostrado su eficacia para el SPM. El objetivo de este estudio, señalan, fue determinar el valor clínico de la progesterona micronizada, el alprazolam y el placebo, mediante un ensayo doble ciego aleatorizado.
Pacientes y Métodos
Se incluyó en la investigación una muestra de 185 mujeres que padecían SPM. Durante el mes previo a la primera visita, en la que se realizaron estudios completos, se llevaron a cabo informes sintomáticos diarios. El segundo mes fueron evaluadas en las fases pre y posmenstrual, para recibir placebo a lo largo del tercer mes de estudio. Posteriormente, se distribuyeron aleatoriamente en los tres grupos de tratamiento con progesterona, alprazolam o placebo. Las dosis eran flexibles, aumentándolas hasta obtener un efecto máximo o hasta que aparecían efectos adversos.
La progesterona se inició en dosis de 1200 mg diarios por vía oral, en forma micronizada; el alprazolam en dosis de 1 mg diario y el placebo en 4 cápsulas diarias.
Resultados
De las 185 mujeres que iniciaron los distintos esquemas de tratamiento, 15 abandonaron sin aportar datos, con lo que el análisis se llevó a cabo con las 170 pacientes restantes. De ellas, el 81% completó el tratamiento hasta el final del estudio; los abandonos durante el mismo se distribuyeron por igual en todos los grupos. El 74% presentó uno o más efectos adversos: el 88% de las tratadas con progesterona, el 79% con alprazolam y el 55% de las que recibieron placebo. En ningún caso, señalan los autores, éstos fueron lo suficientemente graves como para requerir que se suspendiera la medicación. La fatiga y la sedación fueron los más frecuentes, llegando a ser la queja en el 59% de las mujeres tratadas con progesterona y alprazolam, y del 25% de aquellas que recibieron placebo. La administración intermitente de alprazolam durante 2 semanas, con otro tanto de disminución progresiva de la dosis, no dio lugar a la aparición de síntomas de abstinencia.
El tratamiento de la sintomatología premenstrual total con alprazolam, dicen los especialistas, fue significativamente más eficaz que con progesterona o placebo, aunque los resultados no fueron completamente convincentes. Aplicando una definición rígida de mejoría del 50% en las puntuaciones de la sintomatología global, se determinó que mejoraron el 37% de las pacientes tratadas con alprazolam, el 29% de las que recibieron progesterona y el 30% a las que se indicó placebo. Los efectos del tratamiento favorecieron claramente al alprazolam respecto a la función mental, el estado de ánimo y al dolor, pero no a los síntomas físicos, que se vieron favorecidos por el uso de progesterona. Es esencial tener en cuenta, comentan los autores, que la puntuación de la sintomatología global reflejó el desequilibrio del SPM y sólo se redujo significativamente en el grupo de tratamiento con alprazolam.
En un estudio previo realizado por los autores de este trabajo, se había observado que los niveles plasmáticos de progesterona se correlacionaban de forma positiva con la aparición de fatiga, y las concentraciones más elevadas se asociaban también a una disminución de la capacidad de procesamiento de la información y de la memoria verbal. En este estudio, se seleccionaron aleatoriamente 4 pacientes del grupo tratado con progesterona y a 5 de las que recibieron placebo para determinar si las concentraciones de progesterona se encontraban en los mismos niveles. Los resultados se situaron dentro de los mismos límites, y fueron congruentes con la teoría de un posible efecto umbral de la progesterona administrada durante la fase luteínica, es decir, con una relación inversa entre los incrementos de progesterona y la duración del tratamiento.
El tiempo dedicado por el médico a las pacientes en las visitas no contribuyó con la respuesta al placebo ni a la medicación. No obstante, la disminución de la sintomatología durante el período de detección en todos los grupos de tratamiento pareció asociarse al propio proceso del tratamiento, en el que influyeron numerosos factores no analizados, como las expectativas terapéuticas, los efectos cognitivos del aprendizaje y la validación de los síntomas por parte de médicos muy especializados.
Conclusión
El alprazolam redujo de forma significativa la sintomatología total del SPM en comparación con la progesterona y el placebo. El alprazolam, afirman los autores, es una alternativa terapéutica que se puede limitar a la fase luteínica del ciclo, y que tiene un riesgo bajo de dependencia, siempre y cuando su administración quede restringida a esta fase y en mujeres con SPM claramente diagnosticado. En este estudio, concluyen, la administración de progesterona micronizada por vía oral resultó ineficaz para reducir la sintomatología global del SPM, sin conseguir una mejoría superior a la del placebo.
Ref : INET , TRA , NEURO , PSIQ , GINECO