PSIQUIATRIA

TITULO: "Aspectos Legales de la Salud Mental."

AUTOR : Barker A.

CITA: BMJ, vol. 315, 590-592, 1997

REVISTA: [ABC of Mental Health : Mental Health and the Law]

MICRO : Reseña de las leyes relativas a los trastornos mentales, aplicadas actualmente en el Reino Unido y Gales.

RESUMEN

Introducción

Las leyes relativas a la práctica médica en general y a la salud mental en particular, comenta el autor, son sumamente complejas. Algunos trastornos mentales son las únicas afecciones médicas en las que se permite el tratamiento del paciente sin su consentimiento, pero esto sólo puede realizarse en un contexto institucional.

Acta de 1983 sobre la Salud Mental

La mayoría de los tratamientos de las enfermedades mentales se realiza en forma voluntaria, tanto durante una internación como ambulatoriamente. La admisión compulsiva de un paciente en una institución, señala, debe estar motivada por una o más de las causas enumeradas en el Acta de Salud Mental: cuando esta es necesaria para la salud o la seguridad del paciente, o la protección de terceros (o todas estas razones). Esta recomendación debe provenir del criterio de al menos 2 especialistas. Si bien el formulario de internación suele ser confeccionado por un asistente social, en algunas circunstancias puede hacerlo un familiar del paciente. Las categorías legales de los trastornos mentales, enumera, son: enfermedad mental, trastorno psicopático e incapacidad mental (estas 2 últimas incluyen a los trastornos de conducta). Estos cuadros deben ser suficientemente graves como para requerir la necesidad de una internación hospitalaria.

La internación puede ser de emergencia y, en caso de que el especialista a cargo del paciente no sea un psiquiatra (ej. un obstetra), deberá establecer contacto personal inmediato con un psiquiatra.

En una emergencia, indica, el tratamiento debe priorizar los intereses del paciente. Unicamente las internaciones prolongadas, que requieren la evaluación de al menos 2 especialistas, permiten el tratamiento médico compulsivo. No obstante, la terapia electroconvulsivante no puede ser administrada sin el consentimiento del paciente, a menos que sea autorizada por la Comisión de Actas de la Salud Mental (Mental Health Act Commission). El consentimiento de un paciente para recibir tratamiento psiquiátrico, señala, debe reevaluarse cada 3 meses y, en caso de no obtenerse, debe convocarse a un especialista designado por la citada comisión, para emitir una segunda opinión.

Los pacientes psiquiátricos pueden ser internados por orden judicial a causa de una ofensa criminal (ej. homicidio, violación), o realizar tratamiento ambulatorio con una indicación de tipo probation (tareas comunitarias), en caso de que el paciente acceda a ello; los asistentes sociales supervisan estas tareas comunitarias, y si el paciente no las cumple puede sufrir una sanción alternativa. Los enfermos ambulatorios también pueden ser reinternados en caso de negarse a recibir su medicación.

Según un Acta de Asistencia Nacional emitida en 1948, refiere el autor, los pacientes psiquiátricos pueden ser internados si viven en condiciones insalubres, sufren de enfermedades crónicas severas, son ancianos o físicamente discapacitados o no reciben una adecuada atención o cuidado.

Consentimiento al Tratamiento

Todo tratamiento propuesto por un médico, reitera, debe adecuarse a los mejores intereses del paciente quien, no obstante, tiene el derecho de negarse a la evaluación o a la terapia. Si bien no es frecuente, las intervenciones realizadas sin el consentimiento de los enfermos pueden conducir a acciones legales.

El consentimiento puede ser implícito, o ser expresado en forma oral o escrita. Si bien esta última suele ser necesaria, es primordial la explicación del médico de las condiciones y riesgos del tratamiento. En mayores de 16 años, el paciente está autorizado legalmente a brindar su consentimiento, pero resulta adecuado solicitar además el de algún familiar cercano cuando lo anterior resultare imposible. Cuando ser requiere el tratamiento de una patología clínica en un paciente que parece mentalmente alterado, debe convocarse a un psiquiatra para confirmar la existencia de enfermedad mental. La incapacidad mental, enumera, incluye: demencia, discapacidad mental y otros trastornos neurocognitivos. Resulta adecuado solicitar una segunda opinión profesional, y también evaluar la de los familiares cercanos.

En procedimientos irreversibles (ej. esterilización, amputación) debe solicitarse permiso a la División Familiar de la Corte Suprema (Family Division of the High Court). Los pacientes inconscientes son incapaces de brindar su consentimiento, y sus patologías crónicas deben ser tratadas, a menos que existan evidencias previas de que el sujeto no deseaba recibir tratamiento.

Los niños menores de 16 años que pueden comprender las indicaciones terapéuticas, refiere el autor, pueden brindar un consentimiento válido que no puede ser revertido por sus padres. Si un niño rehúsa el tratamiento, éste puede continuar con el consentimiento de los padres. En el caso de niños a cargo del estado, la opinión de la autoridad local prima sobre la de los padres. El deber primordial del médico es brindar tratamiento al niño, y el rechazo de los padres al mismo debe constar en la historia clínica. Las niñas menores de 16 años pueden ser provistas de consejos sobre la contracepción, o ser sometidas a un aborto sin el consentimiento de sus padres, si se niegan a que el médico se los solicite, y el tratamiento se rige por los mejores intereses de las pacientes.

Los pacientes también pueden brindar un consentimiento restringido (ej. transfusiones sanguíneas en Testigos de Jehová); debe hacerse constar esta restricción en la historia clínica. Por otra parte, expresa el autor, un especialista puede rehusarse a tratar a un paciente únicamente si existe otro médico disponible para hacerse cargo del tratamiento, o si no sobrevienen daños a causa de esta decisión.

Confidencialidad

Todos los miembros de un equipo de salud mental, refiere, deben conocer el deber de la confidencialidad, y las historias clínicas y las notas deben mantenerse bajo llave. La información puede ser divulgada con el consentimiento del paciente, preferiblemente expresado por escrito; una vez fallecido el paciente, debe requerirse permiso a su albacea.

Suelen aparecer dificultades cuando el paciente se encuentra en problemas legales. Si es posible, el médico debe intentar obtener el consentimiento del sujeto para brindar información, u obtener una solicitud de la corte para emitir un informe. El médico puede romper el secreto profesional para proteger el interés público, "si la omisión de revelar información apropiada pudiera exponer al paciente o a otras personas a riesgos graves o a la muerte", pero el especialista debe ser capaz de justificar esta decisión.

Historia Clínica

Este documento, concluye el autor, que contiene datos sobre el estado físico o mental de un paciente, escrita por un médico, puede ser accesible al paciente (mediante la lectura, o una copia o explicación verbal), a excepción de casos en que esta información pudiera representar un riesgo para el enfermo.


Ref : INET , SAMET , PSIQ