PEDIATRIA

 

TITULO: La Difenhidramina no Mejora la Calidad del Sueño en los Niños

AUTOR: Merenstein D, Diener-West M, Halbower AC y colaboradores

TITULO ORIGINAL: The Trial of Infant Response to Diphenhydramine: The TIRED Study-A Randomized, Controlled, Patient-Oriented Trial

CITA: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine 160(7):707-712, Jul 2006

MICRO: La difenhidramina no es más eficaz que el placebo en reducir el número de despertares nocturnos ni ocasiona mayor satisfacción en los padres, en relación con el sueño de sus hijos.

 

 

Los trastornos del sueño en los niños, presentes en el 20% a 46% de los casos, ocasionan gran preocupación en los padres. Lamentablemente, pocos profesionales pueden brindan ayuda eficaz al respecto, esencialmente porque no están correctamente preparados para ello. Algunos estudios mostraron que el control del llanto, el llanto prolongado y la educación de los padres son medidas útiles para modificar los hábitos nocturnos de los niños. Con mucha frecuencia se utilizan drogas con acción sedante; una investigación mostró que el 71% de las familias con niños que presentaban dificultades para dormir trataba a sus hijos con uno de estos fármacos. En este contexto, los antihistamínicos son las drogas más comunes y, entre ellos, la difenhidramina es la que tiene mayor popularidad. Sin embargo, ha sido estudiada esencialmente en adultos y sólo se efectuó un trabajo en niños de 2 a 12 años. Aunque no hay estudios en niños de menos edad, un ensayo encontró que el 49% de los pediatras de los EE.UU. recomendaba a los padres administrar antihistamínicos a sus hijos de 0 a 2 años antes de dormir con la finalidad de mejorar la calidad del sueño. Dada la falta de información científica al respecto, en esta oportunidad los expertos analizaron si esta conducta es realmente eficaz y en el trabajo establecieron la utilidad de la difenhidramina a corto y a largo plazo en el sueño de los niños. Dado que es un fármaco cuya seguridad se ha comprobado en numerosas ocasiones, la finalidad en esta oportunidad es la de valorar la eficacia en este sentido. Los expertos trabajaron bajo varias hipótesis; por ejemplo, suponen que los niños tratados se deberían dormir más rápidamente, deberían despertarse menos veces durante la noche y tener un sueño más placentero.

Métodos

El Trial of Infant Response to Diphenhydramine (TIRED) es un estudio aleatorizado, a doble ciego, controlado con placebo y efectuado en múltiples centros. Se incluyeron niños de 6 a 15 meses que se despertaban 2 o más veces por noche y que dormían en cuna. Se excluyeron niños con enfermedades crónicas, pacientes que habían consultado a un especialista del sueño con anterioridad, niños con alergia conocida a la difenhidramina, con ronquidos o diagnóstico de apnea obstructiva del sueño, pacientes con patologías en actividad y aquellos nacidos antes de las 35 semanas de gestación.

Después de un período de observación de 7 días, los niños fueron tratados con difenhidramina o placebo, 30 minutos antes de ir a dormir desde el día 8 hasta el día 14 (período de intervención). Se utilizó una solución de fármaco de 12.5 mg/5 ml y dosis de 1 mg/kg. El criterio principal de análisis residió en la presencia o no de mejoría en el número de noches con despertares que requirieron asistencia de los padres durante el período de intervención. Para ello, los padres completaron un cuestionario especialmente diseñado que incluyó además una escala de 1 a 10 para referir el grado de satisfacción en relación con la calidad del sueño de sus hijos. Todas las variables se evaluaron elos días 15, 29 y 43; el parámetro principal de análisis fue la mejoría del sueño durante la semana de intervención; además, se determinó la calidad del sueño las 2 semanas antes de los días 29 y 43, la satisfacción de los padres y la mejoría en el tiempo de latencia.

Resultados

Los autores mencionan que en junio de 2005, aproximadamente un año después de que se incorporara el primer participante, el estudio se interrumpió prematuramente porque se constató la falta de eficacia de la difenhidramina.

Durante los 12 meses de reclutamiento, 44 familias accedieron a participar en la investigación; 3 casos abandonaron en forma prematura después del período de intervención y ninguno refirió mejoría. No se detectaron diferencias principales en ninguna de las características iniciales entre los grupos de tratamiento. El 14% de los niños del grupo placebo y el 5% de los pacientes del grupo activo refirió mejoría en el número de despertares nocturnos después del período de intervención. En términos de los parámetros secundarios de análisis, a los 29 y a los 43 días surgió una diferencia estadísticamente significativa: otros 2 pacientes en el grupo placebo presentaron mejoría en estas mediciones; los padres también refirieron un puntaje de 1 (muy satisfechos con la calidad del sueño de sus hijos). Los resultados en los días 0, 15 (inmediatamente después de la intervención), 29 y 43 fueron casi idénticos en los 2 grupos.

En el día 0, los padres de los niños en el grupo placebo refirieron 3.6 despertares en promedio que demandaron intervención, mientras que en el grupo activo se produjeron 3.2 eventos. Durante el período de intervención, los padres del grupo placebo refirieron 2.1 despertares en comparación con 2 en el grupo que recibía difenhidramina. El tiempo de latencia (hasta que los niños se quedaron dormidos) en los 7 días antes de la intervención fue de 22.5 minutos en el grupo placebo y de 21.6 minutos en el grupo activo. En la semana de terapia este tiempo descendió a 16 minutos y a 11.9 minutos, respectivamente.

No se produjeron efectos adversos en ningún paciente. Sólo un niño tratado con difenhidramina presentó enfermedad de manos, pies y boca aparentemente no relacionada con la medicación. El evento motivó la interrupción al quinto día de terapia. Dos niños del grupo placebo presentaron efectos adversos leves: hiperactividad y diarrea; un paciente tratado con difenhidramina también mostró hiperactividad. El 84% (37 de los 44 niños) completó los 7 días de intervención.

Discusión

La comunidad médica y la población en general suelen aceptar que la difenhidramina es un fármaco que induce sueño y que puede ser útil para mejorar los trastornos al respecto; sin embargo, esta creencia surgió a partir de casos anecdóticos y de estudios de interacción fisiológica en adultos. En cambio, los resultados del TIRED indican que la dosis más utilizada de este fármaco no se asocia con mejoría del sueño en niños pequeños. Aunque los padres no refirieron mayor hiperactividad, no puede descartarse que un leve efecto de este tipo cubra posibles beneficios sobre el sueño. Los hallazgos de la investigación coinciden con los de un estudio previamente publicado que comparó la eficacia de la difenhidramina, el dextrometorfano y placebo en pacientes de 2 a 18 años con infecciones del tracto respiratorio; en el trabajo no se encontraron diferencias en la calidad del sueño entre los grupos. No obstante, añaden los expertos, una de las principales diferencias entre ambos trabajos es que en el presente fueron incluidos niños de 6 a 15 meses con dificultades para permanecer dormidos por la noche, mientras que la otra investigación incorporó niños de 2 a 12 años con varios trastornos del sueño y, tal vez, con enfermedades de mayor importancia.

En el presente estudio, la felicidad o satisfacción de los padres, la creencia de los mismos en términos de eficacia de la medicación y la latencia del sueño fueron parámetros que no indicaron superioridad de la difenhidramina respecto del placebo. Aun así, la droga se asoció con una disminución más importante del tiempo de latencia (disminución relativa del 45% y 29%); tal vez este efecto motive la suposición entre médicos y padres de que el fármaco mejora el sueño. El trabajo demostró que muchas de las presunciones relacionadas con los hábitos de conducta en niños pequeños no son correctas y que pueden diseñarse estudios con diseños específicos que permitan un análisis apropiado de estas teorías, concluyen los expertos.

 

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