NUTRICION

TITULO : "Tratamiento de la Retención de Heces en Niños."

AUTOR : Griffin GC, Roberts SD y Graham G.

CITA : Postgraduate Medicine 105(1):159-172, Ene 1999

REVISTA : [How to Resolve Stool Retention in a Child. Underwear Soiling is not a Behavior Problem]

MICRO : Reseña sobre el diagnóstico y tratamiento de la retención fecal en niños, una patología mal diagnosticada con frecuencia.

RESUMEN

Introducción

Un error frecuente de padres y profesionales es considerar al manchado de la ropa interior con materia fecal como un problema de conducta, advierten los autores. La retención de materia fecal algunas veces puede ser el resultado de acciones inapropiados de padres, maestros u otros adultos, que finalmente resultan contraproducentes. La incontinencia fecal se denomina encopresis cuando se presenta en ausencia de alguna enfermedad subyacente en un niño que aprendió a controlar sus hábitos intestinales de forma voluntaria.

El presente trabajo se centra en el 95% de los niños que ensucian su ropa interior con materia fecal y que no presentan ninguna de estas causas físicas: enfermedad de Hirschsprung, mielomeningocele, parálisis cerebral, hipotiroidismo, diabetes insípida, hipercalcemia ni prolapso rectal.

Causas de la retención fecal

La causa más frecuente por la que un niño mancha su ropa interior con materia fecal es la retención de heces. Cuando un niño espera para ir al baño, la necesidad de defecar puede desaparecer. Al continuar alimentándose, el volumen de las heces aumenta y el recto se dilata para acomodarse al exceso de materia fecal. Con la dilatación rectal, la materia fecal semilíquida se filtra hacia la ropa interior.

La retención fecal comienza de manera insidiosa, debido a uno o más motivos. Una de las causas más frecuentes que hacen que el niño espere para evacuar es la falta de un baño privado o limpio. Por otra parte, el acceso al baño en la escuela puede ser problemático; pocos educadores tienen conocimiento de lo que puede suceder cuando se le pide a un niño que espere o es disuadido a no utilizar el baño través de la intimación.

La inactividad, una alimentación inapropiada y el uso de ciertos fármacos producen con frecuencia constipación, que conduce a la retención fecal. Si no es correctamente tratada, aseguran, la constipación en un niño puede hacerse crónica. Por lo general, los padres no mencionan la constipación o la incontinencia fecal a menos que se les pregunte. Por lo tanto, a menos que los profesionales formulen las preguntas correctas, pueden perder la oportunidad de solucionar el problema en las primeras etapas. Las fisuras rectales pueden hacer que la defecación sea dolorosa; como resultado, un niño puede evitar evacuar, produciendo más acumulación de materia fecal y más dolor cuando finalmente las heces son eliminadas, ingresando en un ciclo vicioso.

Motivos de consulta

La eliminación involuntaria de heces líquidas pútridas puede ocurrir imprevistamente, mientras el niño juega o está en clases. El niño puede creer que hizo algo incorrecto, por lo que se siente avergonzado y no quiere hablar sobre el tema. Con frecuencia, esconde la ropa interior manchada debajo de la cama o en la basura. La situación empeora frente a amigos que se burlan o con padres que lo regañan o castigan, indican los autores.

La retención fecal muchas veces es descubierta sólo después del interrogatorio, por lo que el profesional debe estar atento a ciertos síntomas y signos que se describen a continuación.

Los niños con retención fecal frecuentemente sufren de dolor intestinal. Puede empezar como una molestia leve, pero conforme aumenta la cantidad de materia fecal, el dolor cobra mayor intensidad. A menos que se realice un examen rectal, la retención fecal o la dilatación rectal pueden pasar desapercibidas y el dolor abdominal puede ser diagnosticado erróneamente. En muchos casos se hizo diagnóstico de parasitosis, úlcera, pancreatitis y apendicitis.

A mayor tiempo de retención, mayor putridez y peor es el olor de las heces que se filtran hacia la ropa interior, por lo que niño puede presentar muy mal olor. Muchas veces, estos niños defecan heces tan voluminosas que obstruyen el baño; este hecho debe considerarse como una advertencia de que el niño necesita ser evaluado. Debido a que la alimentación puede incrementar el dolor abdominal, muchos niños se niegan a comer, por lo que el problema debe ser tenido en cuenta en la consulta médica.

Las heces retenidas en el recto pueden producir presión en vejiga o relajación refleja de los esfínteres urinarios. Como resultado, muchos de estos niños presentan enuresis nocturna o aumento de la frecuencia urinaria.

Por otra parte, con frecuencia los padres piensan que la eliminación de heces líquidas es diarrea. En estos casos, los niños reciben drogas constipantes que empeoran la retención fecal.

Evaluación física

El examen físico es importante para descartar apendicitis u otras patologías, aunque el procedimiento más útil es el examen con tacto rectal. Este examen es necesario para determinar la presencia de acumulación de heces o de dilatación rectal. Un niño que es llevado a la consulta debido a que ensucia la ropa interior con materia fecal y por retención de heces, por lo general no necesita radiografías u otros estudios diagnósticos costosos, aseguran.

Tratamiento

Una manera simple de evacuar la materia fecal acumulada es mediante la administración de solución de citrato de magnesio. Una segunda dosis puede ser suministrada a los 40 minutos ante la ausencia de resultados. En la mayoría de los casos esta terapia resulta eficaz para la evacuación de las heces. Sin embargo, algunas veces son necesarias las enemas con aceite mineral y deshacer el bolo fecal manualmente. Por otra parte, si los métodos anteriores fallan, debe procederse al lavado nasogástrico con una solución electrolítica.

Las medidas posteriores a la evacuación de la materia fecal comprenden, fundamentalmente el establecimiento de un ritmo evacuatorio diario. Además, la administración diaria de aceite mineral asegura una lubricación adecuada que facilita la defecación, permitiendo que el recto vuelva a su tamaño normal. La dieta, rica en frutas y fibras, es fundamental para asegurar una materia fecal suave y para evitar la constipación.

Debido a que la recurrencia de la retención fecal es frecuente, el seguimiento de estos pacientes debe realizarse por períodos prolongados, finalizan los autores.

Ref : INET , SAMET , NUTRI , PEDIAT