LUMIX

 

TITULO : "Asesoramiento Sexual: Aspectos Sistémicos."

AUTOR : Bitzer J.

CITA : Médecine et Hygiéne 58:721-727, Ref.: 3, mar 2000.

REVISTA : [Counsellig Sexual: Aspects Systémiques]

MICRO : La teoría sistémica puede ser adoptada en el asesoramiento sexual. En este sentido, el terapeuta ingresa dentro del sistema de la pareja y aporta nueva información para modificar la comunicación entre las partes y resolver el problema sexual.

 

RESUMEN

Introducción

Los problemas sexuales, afirma el autor, son muy frecuentes en la atención primaria y se estima que el 25% a 30% de los padres que son atendidos por médicos generalistas presentan trastornos sexuales. El asesoramiento sexual, prosigue el especialista, se nutre de distintos campos. En el plano fisiológico, señala, se reconocen 3 etapas: la excitación, el orgasmo y la regresión, cada una de las cuales se caracteriza por reacciones fisiológicas a distintos niveles del organismo. Desde el punto de vista psicoanalítico, en tanto, se describe una dinámica entre el deseo y la defensa proveniente del miedo, como así también se reconoce la existencia de centros de reflexión de los conflictos intrapsíquicos conscientes y, especialmente, subconscientes. La terapia familiar, precisamente, toma aspectos de estas áreas, así como también de la psicología cognitiva y la terapia comportamental, de manera de desarrollar una acción multidisciplinaria que permite lograr la representación de la sexualidad como un fenómeno interpersonal e interactivo. En este artículo, el autor describe los elementos principales de la terapia sistémica utilizada en el asesoramiento sexual en su institución.

Nociones sistémicas

El término sistema, explica el especialista, representa el ensamblado de elementos o partes interdependientes que constituyen una estructura organizada. Un sistema posee límites que lo separan de su entorno, de su contexto. Por lo tanto, las nociones básicas incluyen la interdependencia de los elementos, la unión, los límites, el contexto y la finalidad.

La noción de interacción, prosigue, que es la acción mutua y recíproca de un elemento sobre otro, representa el centro del modelo. Cada sistema puede ser caracterizado por las interacciones de los elementos entre sí y también por la interacción del sistema en su conjunto con el entorno. De este modo, un sistema no se define solamente por sus características intrínsecas sino también por el entorno en el cual se sitúa. Este concepto de interacción y de contexto se aplica perfectamente, afirma el autor, a la sexualidad humana. Las reacciones fisiológicas de la respuesta sexual, ejemplifica, interaccionan entre ellas y también lo hacen al mismo tiempo con las reacciones emocionales, cognitivas y con el contexto. Los elementos emocionales y cognitivos se vinculan con el erotismo y la sexualidad. 

Por lo tanto, resume, un concepto fundamental es la noción de unidad, de integración. En ese sentido, el análisis de una parte, como puede ser el análisis biológico, endocrinológico o comportamental, debe tener en cuenta que es una reducción y se debe buscar una construcción unificadora para interpretar el problema en su conjunto. Por otra parte, existen otros 2 conceptos que son la homeostasis, la tendencia al mantenimiento de un equilibrio, y la retroactividad que genera un efecto retroactivo que puede ser positivo o negativo. Como ejemplo, el autor señala que el aumento de la libido en la mujer puede provocar dificultades de erección en su pareja masculina (retroacción negativa) para mantener el nivel preexistente de actividad sexual del sistema de pareja (homeostasis). En contraposición, es posible que el cambio provoque un aumento del interés sexual del hombre (retroacción positiva), con incremento de la actividad sexual de la pareja y la definición de nuevas reglas de interacción.

Aspectos sistémicos del diagnóstico

Desde el principio, sostiene el experto, es necesario definir el suprasistema y el contexto en el cual se desenvuelven los problemas sexuales. El aspecto biológico, el aspecto intrapsíquico y la interacción interpersonal forman subsistemas con elementos constitutivos que deben ser integrados. Cada sistema posee a su vez categorías y cualidades bien definidas. Dentro del contexto biológico, ejemplifica, se describe la inflamación y la posibilidad de un tumor, entre otros, mientras que el contexto psicológico, se incluyen diversas psicopatologías.

Con respecto a las categorías diagnósticas sistémicas, apunta el autor, se pueden definir 2 niveles (contenido y relación) que interactúan constantemente y se modifican a través de la comunicación. En este sentido, numerosos conflictos se producen como consecuencia de incongruencias entre los diferentes elementos de la comunicación. Como ejemplo, el autor señala que una madre puede decirle a su hijo: "ven a sentarte sobre mis rodillas", pero con un tono de voz y una actitud que el niño puede entender perfectamente que en realidad prefiere que no lo haga. De este modo, la comunicación es uno de los puntos, que debe ser tenido en cuenta en el modelo diagnóstico, como un posible disparador de efectos sobre la sexualidad. A esto se debe sumar el análisis de la forma de relación en la pareja. Si la interacción es simétrica o complementaria.

Por otra parte, la sexualidad humana puede verse también como un problema complejo de diversos estados de equilibrio entre fuerzas dinámicas antagónicas: entre el placer y el miedo, entre lo deseado y lo prohibido, la proximidad y la distancia, el poder y el no poder.

Desde el plano familiar, se juegan distintos roles y se despliegan niveles jerárquicos, mientras que el aspecto social también desempeña un papel, en donde las diferentes culturas influyen de modos distintos.

 Los elementos sistémicos y la terapéutica

Desde la perspectiva sistémica, explica el autor, se debe reconocer que la sexualidad conforma un sistema complejo que no puede modificarse directamente a partir de intervenciones causales lineales. El terapeuta mas bien debe realizar una acción de "resonancia" y colocarse como miembro suplementario del sistema a fin de colocarse en la posición de poder introducir nuevos elementos que favorezcan el cambio. El terapeuta, prosigue el experto, debe fomentar el reconocimiento de la existencia de reglas subconscientes que no son explicadas con la comunicación y permitirá una reconstrucción del sistema "pareja".

Por otra parte, la intervención paradojal sobre la prescripción de los síntomas es quizás la forma más conocida de terapia sistémica. En sexología, se ha vuelto rutina la prescripción de la abstinencia con la idea de que la pareja buscará transgredir la prescripción y logrará así superar los síntomas.

Conclusión

La teoría de sistemas y el pensamiento sistémico, afirma el autor, constituyen conceptos y modelos importantes para el asesoramiento sexual de aquellas parejas con problemas de este tipo. Una de las formas en que el terapeuta puede incidir es a través del cuestionamiento circular, que consiste en que el terapeuta ingresa dentro del sistema con el fin de poder introducir nueva información y prescripciones de modo de modificar la comunicación entre las partes.

 

Ref : INET , LUM , CLMED , UROLOG