FARMACOLOGIA

 

TITULO : "Efectos Secundarios de los Medicamentos y Disfunciones Sexuales."

AUTOR : Pause C, Chatton D, et al.

CITA : Médecine et Hygiéne 58:1129-1132, Ref.: 17, May 2000.

REVISTA : [Effets Secondaires Médicamenteux et Dysfonctions Sexuelles]

MICRO : Diversos fármacos, como los neurolépticos, antidepresivos y antihipertensivos, pueden provocar disfunciones sexuales. En la mayoría de los casos, los pacientes refieren falta de deseo, retraso en la eyaculación, ausencia de orgasmo y dificultades para la erección.

 

RESUMEN

Introducción

Esta es una revisión de la bibliografía médica reciente sobre los principales fármacos asociados con disfunciones sexuales. Este estudio, señalan sus autores, no pretende un desarrollo exhaustivo sino darle una orientación psiquiátrica al tema.

Problemas más frecuentes

Una de las preguntas más frecuentes apunta a establecer de qué manera un medicamento puede influir sobre la función sexual. En este sentido, los autores señalan múltiples mecanismos de acción en los que están involucradas diversas sustancias endógenas. En algunos casos, los efectos se producen por la inhibición de la libido; en otros, se ve afectada la lubricación, la erección, el orgasmo o la eyaculación.

Entre las sustancias endógenas con reconocido efecto favorable sobre la función sexual se encuentran la actividad alfa-1-adrenérgica, la actividad beta-1-adrenérgica, la actividad colinérgica, la dopamina, los estrógenos (en el caso de las mujeres), la histamina, el óxido nítrico, las prostaglandinas y la testosterona. En contraposición, se reconocen como sustancias desfavorables a la actividad alfa-2-adrenérgica, el cortisol, los estrógenos (en el caso de los hombres), la progesterona, la prolactina, la serotonina y las hormonas tiroideas.

Respecto del diagnóstico diferencial de las disfunciones sexuales, los autores analizan los casos en los cuales se debe pensar en posibles efectos farmacológicos secundarios. En todo los casos en que se usen medicamentos, aunque sólo sea en la forma de gotas oftálmicas, puede haber este tipo de sospecha. Por lo tanto, se debe analizar la relación temporal entre la aparición de la disfunción sexual y el comienzo de un tratamiento farmacológico. Como se ha señalado, la forma de administración no permite excluir este tipo de relación. Un ejemplo de ello son los conocidos efectos de la administración de betabloqueantes en gotas oftálmicas para el tratamiento del glaucoma sobre las funciones sexuales.  

Problemas sexuales más frecuentes

Los trastornos sexuales más frecuentemente causados por el empleo de medicamentos son el retraso de la eyaculación y el orgasmo y la disfunción eréctil. En particular, estos trastornos están asociados con dos tipos de psicotrópicos, los antidepresivos y los neurolépticos, y también a los antihipertensivos. Por el contrario, no se conocen casos de eyaculación precoz asociados al empleo de medicamentos.

Entre los antidepresivos tricíclicos (como nortriptilina, amitriptilina, imipramina y trimipramina) la clomipramina, frecuentemente utilizada en Suiza, parece estar asociada con un mayor impacto sobre la actividad sexual. Con esta droga, aproximadamente el 40% de los pacientes presenta retardo o ausencia de eyaculación, el 20% muestra perturbación de la libido y el 15% disfunción eréctil.

Los inhibidores de la recaptación de serotonina, en tanto, están principalmente vinculados con el retraso de la eyaculación y la anorgasmia. Estos fármacos, al igual que la venlafaxina, pueden provocar pérdida de libido y trastornos eréctiles. A partir de la experiencia directa de los autores, sobre un total de 344 pacientes analizados que recibían tratamiento con fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina o sertralina, el 58% presentaba algún tipo de disfunción sexual.

Ante este panorama, los especialistas señalan los fármacos de elección. La nefazodona inhibe selectivamente la recaptación presináptica de serotonina y bloquea los receptores posinápticos de este neurotransmisor, con menos efectos negativos sobre la sexualidad que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. De igual modo, la moclobemida, un inhibidor selectivo reversible de la monoamino oxidasa (MAO), tiene relativamente pocos efectos sexuales secundarios.

Efectos secundarios de los antihipertensivos

Los betabloqueantes se caracterizan por provocar principalmente problemas de erección y bloquear el deseo sexual. Los diuréticos aumentan la prolactina y los estrógenos, afectando también el deseo y la erección.

Los agentes antihipertensivos de elección para reducir al mínimo los posibles trastornos sexuales son los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (como el enalapril).

Los antagonistas del calcio, como la nifedipina, también afectan la libido; con éstas, como con otras drogas antihipertensivas, los efectos suelen ser proporcionales a las dosis suministradas.

Los trastornos no disminuyen con el tiempo. Es decir, no existe un proceso de adaptación y no se puede tranquilizar al paciente indicándole que los trastornos se corregirán con el paso del tiempo. Ante la detección de este tipo de problemas es recomendable, en primer lugar, reducir la dosis de medicación. Para los casos en que esto no resulta suficiente hay que pensar en terapias alternativas como el sildenafil. 

Conclusión

En caso de disfunción sexual, el médico debe sospechar que el trastorno puede deberse a un efecto secundario de una medicación en curso. Debido a que numerosas drogas empleadas en psiquiatría, al igual que otras, como los antihipertensivos, pueden generar disfunciones sexuales como efectos secundarios, el médico debe advertir a los pacientes sobre estas posibilidades al comenzar la terapia. Una vez en tratamiento, es recomendable mantener un monitoreo de la capacidad sexual de los pacientes.

 

Ref : INET , SAMET , FARMA , CLMED , UROLOG , GINECO , PSIQ