FARMACOLOGIA

 

TITULO : "Hepatitis Medicamentosas: Nuevas Alertas."

AUTOR : Giostra E, Dufour JF, et al.

CITA : Médecine et Hygiéne 58:268-270, Ref.: 23, feb 2000.

REVISTA : [Hépatites Médicamenteuses: Nouvelles Alertes]

MICRO : Diversos fármacos, como la troglitazona, ticlopidina, tolcapone, amoxicilina-clavulánico, flutamida, fluoxetina y omeprazol, pueden desencadenar efectos hepatotóxicos.

 

RESUMEN

Hepatitis Medicamentosas

El control y tratamiento de las hepatitis medicamentosas están asociados con una morbilidad y mortalidad no despreciables, afirman los autores, sobre todo en los pacientes de edad avanzada. Los principales mecanismos de lesión hepática son: (1) la acción tóxica directa (paracetamol, por ejemplo) o inmunoalérgica (halotano) de los metabolitos reactivos que provocan una hepatitis aguda citolítica, (2) hepatitis aguda colestásica o mixta por metabolitos reactivos (como sucede con amoxicilina-clavulánico), (3) colestasis aguda por interferencia con la secreción biliar (con estrógenos, por ejemplo), (4) interferencia con la beta-oxidación mitocondrial que provoca una esteatosis microvesicular (valproato y ciertos antiinflamatorios no esteroideos, por ejemplo), (5) destrucción de pequeñas vías biliares por un fenómeno autoinmune que se prolonga después de la suspensión de la medicación y genera un síndrome colestásico (esto se observa con la clorpromazina) y (6) un fenómeno de alergia provocada por metabolitos reactivos y que conduce a una hepatitis granulomatosa (con cotrimoxazol, por ejemplo).

En el desarrollo de hepatitis medicamentosas, prosiguen los autores, diversos factores genéticos, como los determinantes de la expresión de distintas isoenzimas del sistema citocromo P450, y ambientales, como la edad, el grado de consumo de alcohol y el embarazo, desempeñan un papel importante. La evolución de este tipo de afecciones es, por lo general, favorable luego de la suspensión de la medicación, aunque la administración prolongada de fármacos puede llevar a un agravamiento del trastorno hepático y a una hepatitis fulminante o provocar lesiones crónicas que deriven finalmente en cirrosis. En este artículo, los especialistas analizan el riesgo de toxicidad hepática asociado con el uso de diversos fármacos del mercado.

Antidiabéticos

La troglitazona es un nuevo hipoglucemiante oral que aumenta el metabolismo muscular de la glucosa e inhibe la gluconeogénesis hepática. El análisis de datos recogidos en EE.UU. demuestra que el 1.9% de los pacientes muestran elevación de los niveles de transaminasas de más de 3 veces el límite superior normal. Luego de la suspensión de la medicación, los niveles se normalizan dentro de los 8 a 42 días. La toxicidad de este fármaco, destacan los autores, parece ser mayor en los sujetos de edad avanzada, de más de 55 a 60 años y, en vista de ciertos casos de toxicidad grave, se recomienda el seguimiento con pruebas de función hepática en estos pacientes. 

Por otra parte, autores japoneses informaron trastornos hepáticos, con hepatomegalia y aumento de transaminasas, luego de la administración de acarbosa, un inhibidor de la alfa-glucosidasa.

Antiagregantes

La ticlopidina, apuntan los expertos, es un antiagregante plaquetario que bloquea la unión entre fibrinógeno y plaquetas inducida por adenosina difosfato. En la literatura, se han informado algunos casos, en distintos países, de hepatitis colestásica, luego de 2 a 4 semanas de tratamiento. También se informó un caso de hepatitis granulomatosa, agregan.

Antiparkinsonianos

Los autores destacan un caso de hepatitis fulminante en un paciente de 74 años que recibía tolcapone, un inhibidor de la catecol-a-metiltransferasa, después de 9 semanas de tratamiento. La paciente falleció luego de 14 días a pesar de la suspensión de la medicación. Además, se informaron otros 2 casos fatales de hepatitis en pacientes tratados con esta droga.

Antibióticos

La toxicidad hepática de la combinación amoxicilina-clavulánico es bien conocida, afirman los autores, y se caracteriza por un trastorno colestásico que puede provocar obstrucción de las vías biliares, luego de 1 a 6 semanas de comenzado el tratamiento e incluso a veces después de concluido el mismo. La evolución es buena luego de retirada la medicación, con ictericia de 1 a 8 semanas de duración y normalización completa de la función hepática luego de 4 a 6 semanas.

Antiandrógenos

La flutamida y la bicalutamida son 2 antiandrógenos no esteroideos, utilizados para el cáncer de próstata, que pueden producir hepatotoxicidad. En el caso de la flutamida, detallan, la incidencia de compromiso hepático ronda entre el 1% y el 5%.

Antidepresivos

Se sabe que los antidepresivos tricíclicos, como la imipramina o la amitriptilina pueden provocar desde hepatitis colestásicas hasta inclusive la inflamación con destrucción irreversible de las vías biliares, conduciendo a cirrosis biliar secundaria.

A su vez, la fluoxetina, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, puede provocar hepatotoxicidad aguda y se debe suspender la medicación en caso de alteración manifiesta de las pruebas de función hepática.

Inhibidores de la bomba de protones

Según señalan los autores, se han descripto varios casos de hepatitis aguda asociada al consumo de omeprazol y también un caso de hepatitis asociada a lansoprazol. 

Conclusión

La hepatotoxicidad por fármacos, afirman los autores, es una causa importante de morbilidad, especialmente en ancianos. Los mecanismos desencadenantes incluyen reacciones alérgicas o tóxicas por un metabolito activo, interferencia de la secreción biliar o de la beta-oxidación y destrucción de las vías biliares intrahepáticas. En la literatura se describen casos de hepatotoxicidad con distintos medicamentos, incluyendo hipoglucemiantes, antiagregantes, antiparkinsonianos, antibióticos, antiandrógenos, antidepresivos e inhibidores de la bomba de protones.

 

Ref : INET , SAMET , FARMA , GASTRO , CLMED