EUGERIAL

TITULO : "Nimodipina en el Tratamiento de las Demencias de la Vejez"

AUTOR : Ban, T.; Morey, L. et al

CITA : Prog. Neuro-Psychopharmacol. & Biol. Psychiat., vol. 14, 525-551, 1990

REVISTA : [Nimodipine in the treatment of old age dementias]

MICRO : La dosis de 90 mg diarios de nimodipina resulta eficaz para los pacientes ancianos con trastornos cognitivos, con pocos y leves efectos adversos. El diagnóstico, la edad, la gravedad de los síntomas y el sexo parecen no tener efecto sobre la respuesta al tratamiento.

RESUMEN

Introducción

La nimodipina es un miembro dentro de los calcioantagonistas de la clase dihidropiridinas, comentan los autores. Se trata de una sustancia lipofílica que cruza la barrera hematoencefálica y se une a las membranas cerebrales con alta afinidad. Ejerce su efecto sobre los vasos cerebrales con dosis considerablemente menores que en los vasos periféricos. Se ha informado su acción beneficiosa en la hemorragia subaracnoidea, en el accidente cerebrovascular (ACV) isquémico y en la disfunción cerebral, cualquiera que fuere su etiología. Además se han observado cambios favorables con la administración preventiva de nimodipina en la evolución de la intervención aguda para la ruptura de los aneurismas, en la profilaxis de la migraña y en la depresión involutiva. Los efectos neuronales, dicen los autores, están mediados por la inactivación de los canales lentos del calcio, lo que reduce la entrada de este ión a las células. También puede interferir con el aumento del contenido total de calcio que se produce con el envejecimiento en las neuronas, especialmente del hipocampo. Revirtiendo los cambios relacionados con la edad en los procesos dependientes del calcio, como la liberación de neurotransmisores, la proliferación de los linfocitos T y la oxidación de la glucosa, la nimodipina puede mejorar la memoria en el cerebro lesionado en las ratas viejas, restaurar las funciones sensitiva y motora y los patrones de la deambulación defectuosa en estos animales y acelerar la adquisición de aprendizaje asociativo en los conejos viejos. Debido a que el aumento del contenido de calcio en la enfermedad de Alzheimer es mayor que en el envejecimiento normal, surgió la posibilidad de efectos terapéuticos de la nimodipina en las demencias de la vejez.
Los autores de este trabajo investigaron el papel de la nimodipina en la declinación de las funciones cognitivas, cualquiera que fuere su etiología.

Métodos

En este estudio multicéntrico, doble ciego controlado con placebo, 178 pacientes ancianos con trastornos cognitivos recibieron aleatoriamente uno de los dos regímenes terapéuticos. Después de dos semanas sin tratamiento, recibieron 90 mg de nimodipina diarios o un placebo inactivo, durante un período de 12 semanas. Se llevaron a cabo evaluaciones con entrevistas, exámenes psiquiátricos y físicos, evaluación neuropsiquiátrica, y pruebas de laboratorio, tanto al inicio del estudio como a los 30, 60 y 90 días del tratamiento activo, y fueron registrados todos los efectos adversos.

Resultados

En el grupo de pacientes tratados con placebo mejoró la impresión de "gravedad de la enfermedad", pero esta mejoría fue mayor entre los tratados con nimodipina, con una diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos, comprueban los autores. En cuanto a la "mejoría global" percibida por el paciente, señalan, se produjo el mismo fenómeno: era significativamente mayor desde el punto de vista estadístico entre los pacientes que recibían nimodipina. La puntuación en la Escala de Hamilton para la Depresión se redujo de forma más marcada en los enfermos que tomaban nimodipina, y mientras en el grupo con placebo se estabilizaba a los 60 días, con el antagonista del calcio continuaba mejorando durante el estudio, constatan. Se produjeron cambios estadísticamente significativos a favor del tratamiento con nimodipina en 2 de los 6 factores de la escala; uno de ellos, el trastorno cognitivo, empeoró con el acebo y mejoró con nimodipina; el otro factor, el retardo, mejoró más con el tratamiento activo, con una diferencia estadísticamente significativa frente al placebo. Para ambos factores, afirman, se produjo estabilización con el placebo a los 60 días y continuaron mejorando con la nimodipina. Las puntuaciones en la prueba Mini-Mental mejoraron en ambos grupos de tratamiento, agregan, pero de forma más importante en el grupo que tomaba nimodipina; lo mismo ocurrió con la Escala de Deterioro Global, con la Evaluación geriátrica Clínica de Sandoz (en la que los cuatro factores mejoraron) y la Escala geriátrica de Plutchik.
El único instrumento psicométrico específico utilizado para detectar cambios de las habilidades fue el de la memoria de Weschler. Su puntuación aumentó en los dos grupos terapéuticos, pero se estabilizó a los 60 días con el placebo, mientras que con la nimodipina, constatan, además de ser mayor, siguió mejorando durante el período del estudio. Con el placebo se produjeron más efectos adversos que con nimodipina a los 30 días de comenzar el tratamiento; a los 60, la cantidad en ambos grupos se igualaba, y a los 90 días, la nimodipina presentaba más efectos colaterales. Los autores observaron diferencias entre ambos sexos en este punto, más frecuentes para los varones. De los numerosos signos somáticos que se presentaron en los dos grupos de tratamiento, solamente los trastornos sensitivos periféricos tuvieron diferencia estadísticamente significativa, mayor entre los pacientes que consumían placebo. Entre los efectos adversos que los autores consideraron debidos a las drogas, todos fueron de intensidad leve o moderada, excepto dos pacientes con placebo que presentaron hipotensión y anorexia, respectivamente, y que remitieron espontáneamente. Dos enfermos que tomaban nimodipina presentaron cefalea asociada a diarrea en un caso, y mareos en el otro.
No hubo diferencia entre la nimodipina y el placebo en cuanto a la presión sistólica ni diastólica a lo largo del estudio, puntualizan. Sin embargo, aparecía una tendencia al aumento leve de la frecuencia cardíaca con la nimodipina a los 30 días de tratamiento (de 77.5 lat/min a 78.0), efecto contrario al del placebo (de 76.5 a 77.2). A pesar del gran número de anomalías en los resultados de las pruebas de laboratorio encontradas en ambos grupos, solamente fue significativa la diferencia en cuanto a la glucemia, que aumentaba con la nimodipina (de 90.1 a 92.8) y disminuía con el placebo (de 93.1 a 87.8). No se presentaron diferencias en los trazados electrocardiográficos entre ambos grupos. Al final del estudio, se preguntó tanto a los pacientes como a los investigadores su impresión sobre la eficacia y la tolerancia de la medicación que recibieron. Tanto unos como otros coincidían en que la eficacia de la nimodipina fue superior a la del placebo, mientras que ambos mostraban la misma tolerabilidad, concluyen los expertos.





Ref : INET , EUG , NEURO , PSIQ , GERIAT