ALERGIA

 

TITULO : "La Proteína C Reactiva en los Estados Febriles sin Foco de los Niños Menores de 24 Meses."

AUTOR : Caflisch M.

CITA : Médecine et Hygiène 58: 366-370, 2000

REVISTA : [La protéine C-réactive et l'etat fébrile sans foyer chez l'enfant de moins de 24 mois]

MICRO : El dosaje de proteína C reactiva es el mejor método de detección de infecciones invasivas en los cuadros febriles sin foco de más de doce horas de duración.

 

RESUMEN

 

Introducción

Los niños con fiebre constituyen una parte importante de las urgencias pediátricas. El estado febril sin foco (EFSF, definido como fiebre de más de 38°, con más de doce horas y menos de una semana de duración, sin foco infeccioso encontrado luego de una anamnesis y evaluación clínica exhaustivas) es un problema serio en los niños menores de 24 meses. En efecto, señala el autor, se asocia con un riesgo de 3% a 12% de bacteriemias ocultas y puede evolucionar, en 5% a 10% de los casos, hacia una infección bacteriana grave (IBS, definida como una infección invasiva con cultivos positivos).

Para evaluar a un paciente con EFSF se debe determinar, en primer lugar, si la fiebre se debe a una infección bacteriana, a un cuadro viral o a un proceso inflamatorio de otra etiología.

De la respuesta a esta pregunta depende la decisión de iniciar un tratamiento antibiótico, así como la de internar o no al niño. Hasta la fecha se han realizado muchos estudios para estandarizar la conducta a seguir en estos casos. Algunos autores proponen internar y tratar con antibióticos en forma sistemática; otros aconsejan seguimiento ambulatorio con tratamiento antibiótico desde el comienzo; y otros sugieren tomar las decisiones caso por caso y según los resultados de la evaluación clínica.

Como los niños de esta edad no pueden proveer datos anamnésicos y los signos clínicos son a menudo poco específicos y menos aparentes que en pacientes más grandes, por lo general resulta imprescindible recurrir a los exámenes complementarios. Los más frecuentemente indicados son el hemograma con la fórmula sanguínea, los hemocultivos, el examen de orina y LCR así como la radiología de tórax. La proteína C reactiva también se ha incorporado a la metodología de diagnóstico de estos niños, y su utilidad fue demostrada por diversos estudios. Con los niños pequeños se plantea el problema de las dificultades técnicas inherentes a las extracciones venosas, así como el estrés para el paciente, sus familiares y el equipo tratante. Por ello se considera que los exámenes a partir de cantidades pequeñas de sangre (de origen capilar) son preferibles a las extracciones venosas, siempre que cumplan las condiciones de sensibilidad y especificidad. 

El autor del estudio se propuso como objetivo la identificación del examen más específico y sensible para la evaluación del EFSF y que, al mismo tiempo, fuera simple, rápido, económico y adaptado a las posibilidades del profesional interviniente.

Pacientes y Métodos

Se trató de un estudio prospectivo a lo largo de doce meses realizado en el servicio de urgencias pediátricas del Hospital Universitario de Ginebra. Se incluyeron todos los niños de menos 24 meses que consultaron por un EFSF.

Se excluyeron aquellos niños en fase neonatal precoz, los que hubieran recibido antibióticos en la semana previa a la consulta, y los que estaban bajo tratamiento quimioterápico. Sólo se incluyeron los infantes con más de doce horas de fiebre a causa de la latencia entre el estímulo inflamatorio y el aumento de los niveles plasmáticos de proteína C reactiva. Para el dosaje de esta última se realizó un test de polarización por fluorescencia a partir de sangre venosa, y otro rápido a partir de sangre capilar.

De los 1800 niños examinados por cuadros febriles, 236 cumplían los criterios clínicos para EFSF; entre ellos 49 fueron diagnosticados como IBS. El valor límite de proteína C reactiva fue fijado en 20 mg/l., en base a la mejor asociación sensibilidad-especificidad.

El autor comprobó que los parámetros clínicos considerados (estado general y temperatura) y la fórmula sanguínea no resultan suficientes para establecer un diagnóstico certero. La proteína C reactiva, por el contrario, permitió identificar 9 de cada diez IBS (PCR mayor de 20 mg/l.) y descartarla en 95% de los casos cuando su nivel era menor de 20 mg/l. Los dos métodos empleados para el dosaje de PRC fueron equivalentes en sus resultados, con una ligera superioridad para el método rápido.

Discusión

A partir de estos resultados, el autor señala que la asociación de PCR elevada con una fórmula sanguínea patológica provee una sensibilidad diagnóstica superior al 90%. A su vez, esto le permite afirmar que una PCR normal luego de 12 horas de evolución de un estado febril constituye un fuerte indicio para descartar una IBS. La PCR, por su buena sensibilidad y su valor predictivo negativo aporta un dato preciso para el diagnóstico de IBS y que debe efectuarse precozmente, junto con la fórmula hemática, en la evaluación de un niño con EFSF. Esto permitirá abordar el estudio de muchos de estos niños en su domicilio, agrega el autor, sin necesidad de una hospitalización previa y de un tratamiento antibiótico.

 

 

Ref : INET , SAMET , ALERG , PEDIAT