ALERGIA

 

TITULO : "La Interacción Familiar y una Red Social de Apoyo como Factores Saludables en Niños con Enfermedades Atópicas."

AUTOR : Gustafsson PA, Kjellman N-IM, et al.

CITA : Pediatric Allergy and Immunology 13:51-57, 2002

REVISTA : [Family interaction and a supportive social network as salutogenic factors in childhood atopic illness]

MICRO : Factores psicosociales, como la interacción familiar y la red social de apoyo, inciden en el curso de la enfermedad atópica en la infancia temprana; su funcionamiento adecuado ejercerá una influencia positiva.

 

RESUMEN

Introducción

El asma bronquial es una de las enfermedades debilitantes más comunes de la infancia. Para los autores, la familia y la red social de apoyo constituyen el ambiente más importante para el niño, tanto desde el punto de vista psicológico como social. Si bien la interacción familiar disfuncional antes del inicio de la enfermedad no parece predecir su aparición, algunos estudios sugieren que puede influir sobre su curso.

La red social de apoyo es un sistema familiar ampliado. Incluye a aquellas personas fuera del hogar que brindan sostén y afecto a los miembros de una familia.

La importancia de tal apoyo para la salud y la enfermedad está bien establecida en adultos, pero ha sido poco estudiada en niños y menos aún en relación con la enfermedad alérgica. El objetivo de los autores fue evaluar si la interacción familiar disfuncional y una red social de apoyo inadecuada se asocian con un mayor riesgo de enfermedad atópica en niños con historia familiar de atopía.

Material y métodos

El estudio fue prospectivo, de 3 años de duración. Participaron 82 niños con una historia familiar de atopía (ambos padres o un padre y un hermano), examinados a los 18 meses y a los 3 años.

El análisis incluyó la red social, las condiciones socioeconómicas, las características familiares y del hogar (tabaquismo, mascotas, muestras del polvo doméstico), los síntomas psiquiátricos, los acontecimientos tensionantes de la vida y los síntomas atópicos (determinados por interrogatorio paterno, pruebas cutáneas y examen físico). Los niños fueron clasificados como atópicos (síntomas asmáticos o eccema) o no atópicos. Los autores estimaron la interacción familiar, cuando el niño tenía 18 meses, mediante una escala de puntuación basada en el modelo propuesto por Minuchin y colaboradores. De este modo valoraron la adaptabilidad (balance entre la estabilidad y la capacidad de cambio) y la cohesión (balance entre el acercamiento emocional y el distanciamiento). Las familias se clasificaron en funcionales (equilibradas) y disfuncionales, con dificultades en la adaptabilidad (rígidas o caóticas) o en el grado de cohesión (apegadas o distanciadas). Intervinieron todos los miembros del grupo familiar y las entrevistas fueron grabadas en cintas de video.

Los examinadores calcularon el índice de riesgo relativo (RR) para determinar la influencia de los diferentes factores en el mantenimiento de la enfermedad atópica y realizaron un análisis bivariado estratificado para los factores de confusión.

Para la comparación entre grupos se utilizaron las pruebas de chi cuadrado o exacta de Fischer, y para los síntomas psiquiátricos la prueba t de dos colas, la de Tukey HSD y el análisis de varianza.

Resultados

A los 3 años, comentan los autores, los niños con síntomas asmáticos mostraron más signos de alteraciones emocionales que los sanos (p = 0.02). Además, aquellos provenientes de familias disfuncionales o sin red de apoyo tuvieron un número mayor de síntomas psiquiátricos comparados con los de familias funcionales (p = 0.04, prueba t). Este hallazgo se encontró tanto en los pacientes con asma o eccema como en los sanos. Entre el nacimiento y los 18 meses, 60 de 82 niños presentaron síntomas de enfermedad atópica, mientras que entre los 18 meses y los 3 años lo hicieron 30 de 82. Sólo 2 de 22, sin síntomas de atopía antes de los 18 meses, los desarrollaron posteriormente, en comparación con 28 de 60 (47%) de los que eran atópicos antes de esa edad. El índice de RR para enfermedad atópica a los 3 años fue de 5.13 (p = 0.001) para el niño sintomático antes de los 18 meses. Por otro lado, describen los autores, 28 de 82 familias (34%) fueron clasificadas como disfuncionales (las características más comunes fueron el distanciamiento y el caos). Los individuos pertenecientes a familias funcionales y con una red social adecuada presentaron un riesgo significativamente menor (p = 0.02) de continuar con síntomas atópicos a los 3 años (se recuperaron 14 de 19, 74%), en comparación con los convivientes con familias disfuncionales y que contaban con una red social inadecuada (sólo se recuperaron 2 de 10, 20%; RR de continuidad de síntomas a los 3 años = 1.99; p = 0.01). Agregan que hubo un débil efecto de confusión para el tabaquismo, eccema en tres o más localizaciones y epitelio de gato en el polvo doméstico.

Además, el perfil disfuncional se observó con mayor frecuencia en las familias de los pacientes que persistían con síntomas atópicos a los 3 años que en la de aquellos que se habían recuperado (p = 0.01).

Discusión y conclusión

La interacción familiar antes del inicio de la enfermedad no fue un factor predictivo de su aparición futura. Sin embargo, agregan los autores, la interacción familiar funcional y la red social adecuada influyeron positivamente en el curso de la enfermedad atópica y promovieron la recuperación. En cambio, tanto la interacción familiar disfuncional como la red social de apoyo débil parecen ser factores de riesgo en la continuación de la patología. Por otro lado, la enfermedad produce un gran impacto en el paciente y en su hogar, que se manifiesta en crisis que algunas familias nunca superan.

Para los expertos, los factores psicosociales tales como la interacción familiar y la red social de apoyo tienen un papel significativo en el curso de la enfermedad atópica en la infancia temprana. Por ello proponen brindar apoyo a la familia y mejorar la red social para influir positivamente en el curso de la enfermedad.

 

Ref : INET , SAMET , ALERG , PEDIAT