NEUMONOLOGIA

TITULO : "El Tratamiento de los Pacientes Ancianos con Infecciones Agudas de las Vías Aéreas Inferiores: Comparación entre Pivampicilina y Amoxicilina."

AUTOR : Admani AK, Somasundram U., Singh I

CITA : Current Medical Research and Opinion 9(8):536-541, Ref.:10, 1985

REVISTA : [The management of elderly patients with acute lower respiratory tract infections: a comparison of pivampicillin and amoxycillin]

MICRO : Comparación entre la amoxicilina y la pivampicilina para el tratamiento de las infecciones de las vías aéreas inferiores en los ancianos.

RESUMEN

Introducción

La bronquitis y la bronconeumonía son las infecciones torácicas más frecuentes en los ancianos, recuerdan los autores. El diagnóstico de una exacerbación aguda de la bronquitis crónica, agregan, es por lo general obvio, sobre la base de tos con aumento de la producción de esputo purulento, con frecuencia acompañado de una reducción de la función pulmonar. Los ancianos pueden presentar ocasionalmente el cuadro clásico de la bronconeumonía, pero por lo común el comienzo es insidioso, con antecedentes de disnea, confusión y fiebre de varios días de evolución.

Las penicilinas de amplio espectro, comentan los especialistas, son empleadas generalmente en el tratamiento inicial de las infecciones de las vías aéreas inferiores. Diversas drogas, entre las que se incluyen ampicilina, pivampicilina y amoxicilina, han demostrado su efectividad. Sin embargo, la ampicilina no es bien absorbida por vía bucal, asociándose con gran incidencia de alteraciones del aparato digestivo, lo que la torna inadecuada para su uso en el anciano. En contraste, es rara la ocurrencia de diarrea con la administración de pivampicilina y amoxicilina. La pivampicilina puede ser administrada 2 veces por día, y en consecuencia podría ser más adecuada que la amoxicilina, especialmente en relación con la posibilidad de mejorar el cumplimiento del tratamiento por parte del paciente.

Pacientes y métodos

Fueron estudiados 43 pacientes internados (24 varones y 19 mujeres) cuyas edades iban de 69 a 100 años. Treinta y dos presentaban diagnóstico de bronconeumonía y 11 padecían exacerbaciones agudas de su bronquitis crónica, caracterizada por la existencia de 2 de los siguientes criterios: fiebre, expectoración purulenta o reducción del flujo aéreo.

Ningún paciente se encontraba muy grave, ni refería antecedentes de alergia a penicilinas o cefalosporinas, ninguno tenía diagnóstico de mononucleosis, ni afectación renal o hepática de importancia.

En cada grupo diagnóstico los sujetos fueron asignados en forma aleatoria para recibir pivampicilina a la dosis de 500 a 1000 mg cada 12 horas según la gravedad de la enfermedad; el otro grupo recibió amoxicilina 250 ó 500 mg tres veces al día.

La respuesta al tratamiento fue evaluada de diversas formas. En los días 7 y 11 se efectuó una valoración clínica global, en la que los pacientes fueron considerados como curados, mejorados o con fracaso del tratamiento. Se determinó la duración del tratamiento hasta que el paciente estuvo afebril. En los enfermos con BN se estimó la variación en los valores de la eritrosedimentación y en el recuento leucocitario. En los afectados por bronquitis crónica se registró la reducción en el volumen y la purulencia del esputo, y el aumento del flujo aéreo. Fueron registrados todos los efectos colaterales atribuibles al tratamiento. Tras completar éste, se preguntó a los pacientes si preferían un antibiótico que pudiera administrarse 2 veces diarias o uno de 3 tomas por día.

Resultados

Ambos grupos resultaron comparables en todos los aspectos generales. La respuesta clínica global fue similar en ambos grupos. A los 7 días, el 100% de los 23 enfermos que recibían pivampicilina y el 95% de los 20 que recibieron amoxicilina habían mejorado, y al término del tratamiento estaban curados el 57% y 45% de los casos, respectivamente. Dos pacientes con bronconeumonía no respondieron a la amoxicilina.

La pivampicilina y la amoxicilina resultaron igualmente eficaces para reducir la eritrosedimentación y los niveles de glóbulos blancos en pacientes con diagnóstico de broconeumonía.

Aunque el pequeño tamaño de la muestra dificulta la comparación entre ambas drogas en el tratamiento de la bronquitis crónica, parecen de igual eficacia. Un paciente de cada grupo presentó efectos colaterales; uno que recibía amoxicilina manifestó diarrea, y el otro alteraciones digestivas altas. Ambos pudieron completar el tratamiento.

Escasas bacterias patógenas pudieron aislarse de las muestras de esputo obtenidas antes del tratamiento. El H. influenzae fue identificado en 5 ocasiones, 4 veces en el grupo que recibió la amoxicilina y la restante en los tratados con pivampicilina. Patógenos reconocidos, en un caso K. aerógenes y en otro S. aureus pudieron identificarse, luego del tratamiento, en 2 muestras de esputo de 12 de los pacientes que recibieron amoxicilina. La totalidad de las 13 muestras obtenidas de los pacientes tratados con pivampicilina resultaron estériles.

El 93% de los pacientes prefería recibir un antibiótico dos veces diarias. A 3 enfermos este hecho les resultaba indiferente.

Discusión

La pivampicilina y la amoxicilina son consideradas "ampicilinas mejoradas", con absorción intestinal muy superior a ésta. Ambas tienen similar espectro de acción, aunque la primera es, "in vitro" dos veces más activa frente al H. influenzae, uno de los principales patógenos de las vías respiratorias.

En este trabajo, la pivampicilina demostró similar eficacia y tolerancia que la amoxicilina para el tratamiento de las infecciones de las vías respiratorias bajas. 

Ref : INET , SAMET , NEUMO , GERIAT , INFECTO