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PLENACOR-D

POSICIONAMIENTO

Antihipertensivo


ACCIÓN TERAPÉUTICA

Antihipertensivo. Diurético.

FÓRMULA

Cada comprimido recubierto de PLENACOR-D contiene:

Amilorida Clorhidrato 2,5 mg
Atenolol 50 mg
Hidroclorotiazida 25 mg

INDICACIONES

Tratamiento de la hipertensión arterial.

POSOLOGÍA

La dosis se ajustará según criterio médico a las características del cuadro clínico del paciente. Como posología media de orientación en adultos se aconseja:
1 comprimido recubierto por día, preferentemente antes del desayuno.
Si fuera necesario, la dosis podrá aumentarse a 2 comprimidos recubiertos diarios (dosis máxima)


CONTRAINDICACIONES

Hipersensibilidad conocida a alguno de los componentes de la formulación.
Bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado. Hiperkalemia (K>5,5 mol/l)
Pacientes tratados con diuréticos ahorradores de potasio o suplementos. Shock cardiogénico. Embarazo. Lactancia.
Pacientes con anuria, insuficiencia renal aguda, nefropatía progresiva grave, nefropatía diabética, uremia superior a 10 mmol/l (60 mg/dl) o creatinina sérica superior a 130 mol/l (1,05 mg/dl), en los que no se pueden monitorear los niveles electrolíticos y urémicos con la frecuencia y precisión necesarias.

ADVERTENCIAS

Utilizar con suma prudencia en pacientes con reserva cardíaca baja. Si la frecuencia cardíaca cae por debajo de los 55 latidos por minuto, disminuir la dosis o discontinuar el tratamiento.
No emplear en pacientes con franca insuficiencia cardíaca, a menos que la misma haya sido controlada.
El uso de Plenacor D puede acompañarse de aumento escaso del ácido úrico. Asimismo, puede presentarse hiponatremia e hipocloremia, pero es poco probable una alcalosis hipoclorémica.
En caso de insuficiencia renal, el uso de un agente ahorrador de potasio puede desencadenar rápidamente la aparición de hiperkalemia.
Plenacor D está particularmente indicado en pacientes hipertensos que no presentan una respuesta adecuada a la monoterapia con betabloqueantes o diuréticos. Si fuese necesario, puede añadirse otro agente antihipertensivo (por ejemplo, un vasodilatador).
En pacientes bajo otras terapias antihipertensivas, se puede cambiar el tratamiento con Plenacor D, en general, sin dificultades (la clonidina requiere cumplir ciertos recaudos. Ver Precauciones).
Las bajas concentraciones de los principios de Plenacor D lo hacen aprobado para su empleo en los ancianos.

PRECAUCIONES

Si se observan síntomas derivados de una bradicardia excesiva reducir la dosis, o suspender el tratamiento.
De ser necesario suspender el tratamiento con Plenacor D, se lo deberá hacer gradualmente.
En pacientes con afección obstructiva crónica de las vías respiratorias, el medicamento deberá utilizarse con cautela; los asmáticos pueden presentar un aumento en la resistencia de las vías aéreas.
El medicamento puede agravar las alteraciones circulatorias arteriales periféricas. .
En pacientes severamente enfermos en los que puede presentarse acidosis metabólica o respiratoria (diabetes descompensada, enfermedad cardiopulmonar), el uso del medicamento se hará con extrema precaución. La acidosis puede asociarse a una rápida elevación de la potasemia.
En casos de deterioro de la función renal, el empleo de Plenacor D debe ser muy prudente, evitando una eventual acumulación y su repercusión tóxica. Si la azohemia y la oliguria se incrementan, interrumpir el tratamiento. Vigilar estrechamente el nivel y potasio en suero, controlando la eventual aparición de manifestaciones clínicas, de laboratorio o electrocardiográficas de hiperkalemia. Si ello sucediese, discontinuar el tratamiento y, si fuese necesario, adoptar los recaudos correspondientes para reducir el potasio sérico a niveles normales. .
En pacientes con enfermedad hepática el medicamento podría precipitar una encefalopatía hepática, así como una intensa ictericia en los cirróticos.
En pacientes ancianos, digitalizados, sometidos a dietas bajas en potasio y en quienes presentan trastornos gastrointestinales deben vigilarse los niveles séricos de potasio. .
En pacientes diabéticos puede presentarse hiperkalemia (sobre todo si hay enfermedad renal crónica o azotemia prerrenal) y disminución de la tolerancia a la glucosa. .
No se aconseja suspender el tratamiento con betabloqueantes antes de una cirugía. El predominio vagal, de ocurrir se corrige con atropina (1-2 mg IV).
Pacientes tratados con clonidina: Cuando se coadministran betabloqueantes y clonidina y se decida suspender el tratamiento, los primeros deben suspender varios días antes de discontinuar la clonidina. Cuando se reemplace la clonidina por una terapia con betabloqueantes, la administración de éstos debe demorarse algunos días después de discontinuar la clonidina. .
Embarazo y Lactancia: Plenacor D no debe ser administrado durante el embarazo. Tanto el Atenolol como las tiazidas aparecen en la leche materna, atraviesan la barrera placentaria y son detectables en la sangre del cordón
El uso de Plenacor D cuando existe embarazo o sospecha de su existencia requiere valorar los beneficios del medicamento frente a los posibles riesgos para el feto. Estos riesgos incluyen ictericia fetal o neonatal, trombocitopenia y posiblemente otras reacciones adversas que ocurren en el adulto. Si se considera que el uso del producto es esencial en madres que amamantan, deberá discontinuarse la lactancia.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS

Agentes antiarrítmicos Clase I, como la disopiramida: El atenolol reduce el clearance de la disopiramida. Verapamilo: Pueden producirse hipotensión, bradicardia, defectos de conducción e insuficiencia cardíaca. Clonidina; Si se pasa del tratamiento con clonidina al de betabloqueantes sin dejar transcurrir un lapso de varios días, éstos últimos pueden exacerbar la hipertensión rebote que podría suceder a la supresión de la clonidina. Litio: Las tiazidas aumentan las concentraciones plasmáticas de Litio y, por consiguiente, su toxicidad.

REACCIONES ADVERSAS

Asociados con el uso de Atenolol se han informado los siguientes efectos; extremidades frías, fatiga, cardioinsuficiencia y bradicardia. Raramente, se han comunicado trastornos del sueño, hipotensión postural que puede asociarse con síncope, púrpura, trombocitopenia, reacciones cutáneas psoriasiformes, exacerbación de la psoriasis, alopecia, alteraciones visuales, psicosis, alucinaciones y bloqueo cardíaco en enfermos susceptibles. También se han informado rash cutáneo y/o sequedad de ojos. Estas manifestaciones son poco relevantes y, por lo común han remitido al discontinuar la terapia.
Asociados con el uso de Hidroclorotiazida y Amilorida pueden presentarse diversas manifestaciones digestivas, tales como anorexia, náuseas, vómitos, epigastralgia, cólicos abdominales, constipación o diarrea.
Como consecuencia del efecto diurético también pueden aparecer sequedad de boca, sed, parestesia, visión borrosa pasajera, vértigo, fatiga, cansancio, calambres musculares, hipotensión ortostática, hiperglicemia, glucosuria, hiperuricemia, alteración del balance hidroelectrolítico.
Se ha informado la presencia de rash cutáneo, púrpura, urticaria, fotosensibilidad, vasculitis necrosante, pancreatitis aguda, ictericia, fiebre y discracia sanguínea.
Raramente se han informado reacciones de hipersensibilidad, incluyendo edema pulmonar, trastornos respiratorios y neumonitis con síntomas de shock, vinculadas a la administración de hidroclorotiazida.

SOBREDOSIFICACION

Si la ingesta ha sido reciente, remover la droga no absorbida por inducción del vómito o lavado gástrico. Pueden llegar a presentarse; deshidratación, desequilibrio hidroelectrolítico y coma hepático que deberán ser tratados con los procedimiento habituales. No hay un antídoto específico. Hiperkalemia: Adoptar medidas para reducir los niveles de potasio sérico. .
Trastornos respiratorios: Se tratarán con oxígeno o respiración asistida. Bradicardia excesiva: Administrar 1-2 mg de atropina por vía intravenosa. De subsistir el cuadro se puede repetir la dosis o continuar con una infusión intravenosa de glucagon a razón de 1 -10 mg/hora, de acuerdo con la respuesta. Si no hay respuesta al glucagon o no se dispone de esta droga, se puede administrar un estimulante de los receptores beta-adrenérgicos, como la dobutamina, por infusión IV en dosis de 2,5 a 10 ug/kg/min, o isoprenalina 10 a 25 ug dados en infusión en un rango que no exceda los 5 ug/min. Si la sobredosis fuera muy elevada es probable que estas dosis sean inadecuadas para revertir el efecto cardíaco del betabloqueante. La dosis de dobutamina o isoprenalina, por lo tanto, debería ser aumentada para alcanzar la respuesta requerida de acuerdo con la condición clínica del paciente. La posibilidad de hipotensión después de la administración de agonistas beta-adrenérgicos se reduce utilizando la dobutamina, por ser un agente más selectivo. La diuresis excesiva se combatirá manteniendo un equilibrio hidroelectrolítico normal.

PRESENTACIONES

Estuche conteniendo 20 comprimidos recubiertos.


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Ultima actualización, Abril 2008.
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