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Tributo a quienes trabajaron por un futuro mejor
Nació en Buenos Aires e hizo sus primeros estudios en la escuela de Matorras y Egaña y de ahí pasó al colegio San Francisco para cursar la enseñanza secundaria. Atraído por los estudios teológicos pensó en tomar los hábitos, optando más tarde por la medicina, por la que sintió verdadera vocación.
Hacia 1843, con calificaciones sobresalientes, se recibió de médico. Inmediatamente, y con 25 años, asumió la cátedra de Nosografía y Clínica Quirúrgica; dudó el joven Dr, Álvarez antes de aceptar el cargo, pero lo hizo por consejo de sus maestros y por presión de la opinión estudiantil, que lo apoyaba.
A partir de 1845, comenzó a destacarse en Buenos Aires como un cirujano hábil, rápido y seguro. Al general Emilio Mitre le practicó ligadura de la arteria ilíaca externa por aneurisma. Su destreza técnica era tal que cuando Juan Manuel de Rosas se sintió afectado de litiasis vesical recurrió a él para que lo interviniera. Estuvo a cargo de su cátedra desde 1843 hasta febrero de 1852, sin cobrar sueldo.
Trabajó en el Hospital de Mujeres y llegó a tener tres servicios a su cargo: partos, cirugía y dermatología.
En 1856 fue electo miembro de la Academia Nacional de Medicina.
En 1875, presentó su renuncia a la cátedra que dictaba y se retiró de la Escuela de Medicina, después de 32 años de actuación.
El 25 de Agosto de 1889 falleció poco antes de cumplir 71 años. Fue el cirujano más brillante de Buenos Aires entre 1843 y 1852.
Poseía dotes intelectuales y gran destreza manual, lo que le permitía realizar las operaciones de la época con celeridad y eficacia; como la de cataratas, de la que fue el primero en practicarla en el país. Fuente: "Galería de los Bustos, su Historia” Alfredo Buzzi. Colección Academia Nac. de Medicina.