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Un viaje alrededor del mundo.
El seis de mayo zarpó del puerto de Buenos Aires la Fragata Libertad, en un nuevo viaje de instrucción para noventa cadetes argentinos y diez de intercambio mundial.Durante la travesía arribará a puertos de Brasil, Islas Bermudas, Estados Unidos, Canadá, Francia, Holanda, Alemania, Inglaterra y Portugal.
Como en ocasiones anteriores, Bagó acompaña a la tripulación con medicamentos de todas las clases terapéuticas necesarias para el viaje.
La embarcación, que por su larga trayectoria en los mares del mundo se ha convertido en una embajadora itinerante del país, lleva también, ejemplares del libro "Nuestra Argentina", editados por Bagó, como agasajo a las autoridades que la recepcionan en los puertos visitados.
En este, su primer viaje del milenio, la Fragata Libertad renueva su condición de representante de nuestras tradiciones, cultura y formación de nuestros cadetes.
Cuando la Fragata Libertad realizó su primer viaje, carecía aún del "mascarón de proa". De ahí que se acelerasen las gestiones para que en la segunda travesía pudiera contar con la imagen de la República rompiendo el mar, no en bélico gesto sino como símbolo de paz y amistad. Originariamente se había encargado el trabajo al escultor Luis Perlotti, quien lo realizó en bronce; pero no llegó a ser colocado por cuanto de haberlo hecho la imagen hubiera mirado al agua en lugar de hacia el horizonte, que es su razón de ser "para liberarla de peligros". Por lo tanto, hubo de encargarse uno nuevo. Fue convocado el escultor español Carlos García González, que residía en Buenos Aires. El artista esculpió el mascarón en un tronco de cedro paraguayo de 6 mts. de largo por 70 cm. de diámetro. Le servió como modelo su esposa, fallecida antes de la colocación a bordo; en su honor grabó en una de las volutas del vestido la dedicatoria: "a Nike". El mascarón tuvo su bautismo de espuma de mar el 4 de abril de 1964, aguas afuera del Río de la Plata en su primera singladura a Santos.