PSIQUIATRIA

 

TITULO: Desarrollo Neurológico Anormal durante la Infancia como Indicador de los Trastornos del Espectro Esquizofrénico

AUTOR : Fish B y Kendler KS

TITULO ORIGINAL: Abnormal Infant Neurodevelopment Predicts Schizophrenia Spectrum Disorders

CITA: Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology 15(3):348-361, Jun 2005

MICRO : Las alteraciones del desarrollo neurológico temprano pueden predecir la aparición posterior de trastornos del espectro esquizofrénico. Introducción del concepto de pandismaduración como indicador fenotípico de un trastorno genético.

 

Introducción

El trastorno esquizotípico de la personalidad (TETP) incluye un conjunto de síntomas esquizofrénicos no psicóticos, entre los cuales se pueden mencionar dificultades para las relaciones sociales, manifestación inapropiada o restringida de los sentimientos y lenguaje y comportamiento raros. Estudios previos han mostrado la existencia de bases genéticas comunes entre la esquizofrenia (EQZ) y el TETP en pacientes adultos. También se ha sugerido que esta relación se inicia en la infancia.

En los trabajos realizados por Lauretta Bender (1947) sobre el desarrollo neurológico de los niños esquizofrénicos se ha informado la existencia de un patrón de crecimiento anormal. Más tarde, los autores efectuaron un estudio sobre la base de los hallazgos de Bender, con la introducción del concepto de pandismaduración (PDM) (1950-1952). Los autores postularon que las características heredadas de la EQZ se verían reflejadas en un defecto neurointegrativo detectable en la infancia (Fish 1957, 1959). Se analizaron niños cuyas madres eran esquizofrénicas y que, por lo tanto, presentaban alto riesgo de padecer trastornos del espectro esquizofrénico. Mediante el análisis del desarrollo neurológico temprano los autores intentaron detectar a los niños con predisposición genética para TETP o EQZ.

El objetivo del presente trabajo, cuyos resultados se obtuvieron después de 30 años de seguimiento, fue estudiar las manifestaciones tempranamente relacionadas con el TETP desde el primer mes de vida.

Pacientes y métodos

Los autores definieron el concepto de PDM a partir de tres criterios: retraso transitorio y retorno a la normalidad del desarrollo motor o visomotor; un perfil de desarrollo por el cual en una única evaluación se observan fallas en características tempranas mientras que otras más tardías son adecuadas; y retraso del crecimiento craneal. Desde 1952 hasta 1959 se estudió a los hijos de 12 madres hospitalizadas con EQZ y a 12 participantes que conformaron el grupo control, con las mismas características socioeconómicas. Además, dos hospitales psiquiátricos informaron a los autores el nacimiento de niños de pacientes esquizofrénicas para que se efectuara la evaluación del recién nacido en el hospital. Nueve niños de alto riesgo fueron criados por padres adoptivos o por las abuelas. No se obtuvieron mediciones estandarizadas sobre la interacción familiar durante el período comprendido entre 1950 y 1960, cuando los pacientes eran niños.

Las determinaciones de PDM se repitieron en 10 oportunidades durante el período comprendido entre el nacimiento y los 2 años. Transcurrida la infancia, se realizaron entrevistas psiquiátricas y exámenes psicológicos que incluyeron la aplicación del Test de Percepción Temática, el Test de Inteligencia de Wechsler y los tests de Rorschach y de Bender. Estas pruebas se realizaron a los 10, 15, 18 y 22 a 25 años. En la adolescencia se evaluó a los pacientes mediante el Minnesota Multiphasic Personality Inventory. Se repitieron los exámenes y las entrevistas cuando los pacientes llegaron a los 27 a 35 años y también ante la presentación de síntomas que lo hicieran necesario.

A lo largo de la vida de los pacientes se realizaron diferentes diagnósticos a partir de la historia y las entrevistas. Los autores destacan que las evaluaciones se realizaron en ciego; es decir, sin que se conocieran los diagnósticos de las madres. Luego se compararon los resultados con tres hipótesis propuestas con anterioridad; la primera refirió que la PDM puede conducir a TETP o a EQZ en la adultez; la segunda, que las madres esquizofrénicas tendrían hijos con mayor incidencia de PDM en comparación con las no esquizofrénicas; y la tercera enunció que en las madres esquizofrénicas es mayor la posibilidad de tener descendencia con trastornos del espectro esquizofrénico respecto de las que no padecen la enfermedad.

Resultados

Se diagnosticó PDM en 6 niños de alto riesgo. No se halló relación entre la PDM y las complicaciones durante el embarazo o el parto. De los 23 sujetos evaluados se estableció que un paciente presentaba trastorno esquizoafectivo, 4 tenían TETP, 9 otros trastornos y 9 no sufrían enfermedades mentales de importancia. En cuanto a las 12 madres hospitalizadas, 6 eran esquizofrénicas, 3 padecían otras psicosis y 3 no eran psicóticas.

En lo que se refiere a las hipótesis mencionadas, se confirmó la relación entre PDM y la presencia de EQZ o de TETP en la edad adulta. Cinco pacientes manifestaron PDM antes de los 8 meses de edad y 1 lo hizo a los 13 meses; este último mostró alteraciones en el área cognitiva y trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Cuatro de 6 madres esquizofrénicas tuvieron hijos con PDM, lo cual confirmó la segunda teoría; no se diagnosticó EQZ en las 2 madres restantes. Respecto de la tercera hipótesis, se halló una relación significativa entre las madres con EQZ y la presencia de trastornos del espectro esquizofrénico en la descendencia.

El análisis de las circunstancias de vida de los 5 pacientes que manifestaron alteraciones psiquiátricas fue variado; 3 presentaron TETP a los 10 años; una niña vivió en la calle; y un niño presentó trastorno esquizoafectivo a los 15 años y evolución desfavorable según la evaluación realizada a los 29 años. Las 2 niñas restantes reunieron criterios de TETP recién a los 18 y 19 años. Estos hallazgos confirman la diferencia en la edad de comienzo de la EQZ vinculada con el sexo.

La presencia de síntomas graves a edades tempranas podría relacionarse con un entorno deficiente y con abuso físico. Sin embargo, las condiciones adecuadas de vida podrían revertir esta situación.

Discusión

Este es el primer estudio prospectivo realizado en niños sobre el riesgo de padecer trastornos del espectro esquizofrénico. La introducción del concepto de PDM resultó útil como marcador de enfermedad. Los 5 pacientes con trastornos mostraron PDM entre los 2 y los 8 meses de edad. Se confirmó que las alteraciones en el desarrollo neurológico durante los primeros meses de vida coinciden, en algunos pacientes, con el desarrollo posterior de trastornos del espectro esquizofrénico.

Los hallazgos mencionados podrían no resultar sorprendentes, dado que en la actualidad se conocen ampliamente las alteraciones patológicas cerebrales de los pacientes esquizofrénicos. No obstante, debe tenerse en cuenta que en la época en que comenzó el presente estudio no se aceptaba la importancia de los factores genéticos o del desarrollo neurológico anormal.

Los resultados señalan, entonces, que la EQZ materna sería un factor de riesgo significativo si se detecta PDM en la infancia. Para los hijos de madres con EQZ, la probabilidad de desarrollar trastornos del espectro esquizofrénico es significativa. Además, la PDM predice futuros cuadros de EQZ o TETP. En conclusión, la PDM podría ser un marcador fenotípico de labilidad genética para padecer trastornos del espectro esquizofrénico.

Un estudio realizado con un número mucho mayor de pacientes expresó que dos tercios de los descendientes de madres con EQZ resultaron afectados. Esta determinación apoya los resultados del presente estudio, que utilizó un número más reducido de pacientes, lo que constituyó un factor limitante -como también lo fue la ausencia de un grupo control con integrantes no esquizofrénicos-. Otro punto débil del trabajo señala que, al tratarse de un estudio familiar, no se pudieron separar completamente los efectos genéticos de los ambientales.

La PDM no sólo parece ser útil para predecir los trastornos del espectro esquizofrénico de inicio en la infancia, sino también para los casos de comienzo en la adultez. Una revisión posterior de estudios sobre enfermedad microscópica de los lóbulos temporal y frontal avaló el concepto de que la EQZ es un trastorno del desarrollo neurológico. Estudios adicionales mencionaron la existencia de defectos en la migración neuronal que provocarían la alteración de los circuitos neurológicos normales. Asimismo, un metaanálisis reciente realizado en gemelos demostró que, además de un factor genético, puede haber un factor ambiental significativo en común entre los pacientes portadores de la enfermedad. Los procesos aparecerían en edades tempranas. Estos resultados avalan la existencia de alteraciones en el desarrollo neurológico y las pruebas que indican que las anormalidades del desarrollo fetal y las complicaciones durante el embarazo y el parto -como infecciones virales e incompatibilidad Rh- son factores de riesgo para la aparición de EQZ.

Conclusión

En resumen, la PDM como indicador fenotípico de un trastorno genético subyacente tiene las siguientes características: 1) ya se encuentra en la infancia, mucho tiempo antes de la aparición de los síntomas clínicos e independientemente de las características de la enfermedad; 2) es mucho más prevalente en los hijos de las pacientes esquizofrénicas que en los de aquellas no esquizofrénicas; 3) es un marcador específico de riesgo para EQZ; y 4) se relaciona con trastornos cognitivos y del desarrollo neurológico presentes tanto a los 10 años como en la adolescencia, aunque existen diferencias entre las características de los trastornos mencionados según la etapa de la vida en que se presentan.

 

Ref: PSIQ, PEDIAT