PEDIATRIA

 

TITULO: Capacidades de Comunicación de los Lactantes

AUTOR: Reilly S, Eadie P, Ukoumunne O y colaboradores

TITULO ORIGINAL: Growth of Infant Communication between 8 and 12 Months: A Population Study

CITA: Journal of Paediatrics and Child Health 42(12):764-770, Dic 2006

MICRO: Las capacidades en la comunicación conseguidas a los 8 meses fueron el factor predictivo más significativo del desarrollo ulterior en la comunicación a los 12 meses.

 

 

Introducción

Los factores que se estiman importantes para el desarrollo del lenguaje comprenden los intrínsecos al niño (sexo, gestación, feto único o gemelar), la madre (vocabulario, salud mental y educación) y la familia (antecedentes familiares de dificultades en el habla y el lenguaje y el nivel socioeconómico). Las capacidades de comunicación (prelingüísticas y lingüísticas) en los 2 primeros años de vida comprenden las conductas vocales tempranas, los gestos y el juego simbólico y funcional, que requieren un ambiente rico en lenguaje. Sin embargo, la mayoría de la información acerca de estas habilidades se documentó en muestras reducidas en las que los datos sobre el desarrollo por lo general se reúnen en forma retrospectiva. Por ello, es necesaria la realización de estudios prospectivos, longitudinales y basados en la población, para documentar la influencia de una amplia gama de factores biológicos o ambientales sobre el desarrollo de las habilidades lingüísticas. Esta información es importante para dilucidar qué capacidades tempranas en la comunicación, en combinación con los factores biológicos y ambientales, predicen en forma más fidedigna cualquier alteración posterior en el lenguaje. El objetivo de este estudio consistió en describir los cambios en las habilidades de comunicación prelingüísticas entre los 8 y 12 meses e identificar los factores (del niño, maternos y familiares) asociados con estas capacidades.

Métodos

El Early Language in Victoria Study (ELVS) es un trabajo de cohorte y prospectivo sobre el desarrollo del lenguaje en una muestra de más de 1 900 niños nacidos en las áreas metropolitanas de Melbourne, Victoria, Australia. Los participantes fueron reunidos en 6 de las 31 áreas gubernamentales locales metropolitanas de Melbourne entre septiembre de 2003 y abril de 2004 de 3 formas: en la consulta de control de salud de los 8 meses, en la pesquisa auditiva a los 8 meses y a través de los periódicos. Se contactó a todos los niños entre los 7.5 y 10 meses, a menos que presentasen retraso mental, parálisis cerebral u otras discapacidades físicas o intelectuales, que sus padres no hablasen y comprendiesen el idioma inglés. Los padres respondieron los cuestionarios a los 8 y 12 meses. Los criterios de valoración fueron la comunicación de los lactantes a esta edad, evaluada por las Communication and Symbolic Behaviour Scales (CSBS), la salud mental y el vocabulario de la madre. Las CSBS brindan un puntaje total estandarizado (media normativa = 100, desvío estándar, [DE] = 15) y puntajes combinados para las áreas sociales, del lenguaje y las habilidades simbólicas (no informadas en este artículo). Estas áreas se relacionan ampliamente con las capacidades prelingüísticas, lingüísticas y cognitivas, respectivamente, y se asociaron con el desarrollo del lenguaje expresivo posterior. La salud mental materna se determinó con la Non-specific Psychological Distress Scale (K-6). Un puntaje de 4 o más sobre un total de 24 se consideró indicativo de la presencia de un trastorno de salud mental. El vocabulario materno se midió con la versión modificada de opciones múltiples escritas de la Mill Hill Vocabulary Scale. A los 8 meses, los padres respondieron preguntas acerca de la salud y el desarrollo general del niño, la gestación, el peso de nacimiento, los antecedentes familiares acerca de problemas en el habla, el lenguaje y literaturala alfabetización, el nivel más alto de educación paterna y el idioma principal hablado en el hogar y por el niño. A fin de maximizar la participación, los cuestionarios se elaboraron para un nivel de lectura no mayor al sexto año y podían responderse telefónicamente.

En cuanto a la metodología estadística, los puntajes en la CSBS de los niños prematuros (menos de 36 semanas de gestación) se corrigieron antes del análisis. El porcentaje de participantes que demostró ítem específicos de las conductas de comunicación en la CSBS a los 8 y 12 meses se informó con los intervalos de confianza del 95%. Se emplearon modelos de regresión lineal para los puntajes totales estandarizados en la CSBS a los 8 y 12 meses. Las covariables fueron los factores potenciales de riesgo (sexo, nacimientos múltiples, prematuridad, lengua hablada distinta del inglés, índice de desventajas socioeconómicas, antecedentes familiares de dificultades en el habla/lenguaje, salud mental de la madre, puntaje de vocabulario materno y nivel de educación de la madre). El análisis de covarianza se utilizó para evaluar la relación entre estos factores y el cambio en los niveles de comunicación, mediante la regresión lineal del puntaje en la CSBS a los 12 meses sobre los factores potenciales de riesgo ajustados por el puntaje en la misma escala a los 8 meses. El modelo de efectos aleatorizados se utilizó para ajustar las regresiones lineales.

Resultados

La muestra total comprendió 1 911 participantes (50.5% de sexo masculino), que representó aproximadamente el 35% de todos los niños potencialmente elegibles en las 6 áreas metropolitanas de Melbourne. La tasa de retorno de los cuestionarios realizados a los 8 meses fue del 82.2% (1 911 de 2 325 enviados a los padres interesados). A los 12 meses, el 92% (n = 1 758) de la muestra original respondió los cuestionarios. Fueron incluidas 26 parejas de gemelos y 1 miembro de otro par de gemelos, con un total de 53 niños producto de embarazos dobles. La media del puntaje del índice de desventajas para la cohorte del ELVS fue de 1 035.9 (DE 60.8), levemente más alto que para toda el área metropolitana de Melbourne (1 020.6, DE 66.4), aunque la dispersión de los valores fue similar. El análisis de los datos de los 8 meses se restringió a 1 746 participantes entre 7.5-9.5 meses (media de edad 8.5 meses, DE = 0.6) y el análisis de los datos de los 12 meses, a 1 734 niños de entre 11.5-13.5 meses (media de edad 12.1 meses, DE 0.3); 1 591 participantes brindaron datos dentro de estos grupos de edad en la evaluación de los 8 y 12 meses. La media del puntaje estándar combinado en la CSBS a los 8 meses fue de 99.2 (DE 14.3) y a los 12 meses, de 96.4 (DE 13.1). A los 8 meses, la mayoría de los lactantes utilizó estrategias de comunicación social efectivas y en más del 75% se informó el empleo de indicadores emocionales y contacto visual para comunicarse. Además, Sse manifestó el empleo de gestos, aunque en un porcentaje menor de la cohorte (5.5% a 46% en los 5 ítem). Más del 80% utilizó sonidos con el propósito de comunicarse (llamar la atención o solicitar ayuda) y el 33% informó el empleo de palabras con significado. A los 12 meses, la mayoría de los niños había incrementado sus habilidades en los ítem de todas las áreas, con un desarrollo más notorio en el uso de gestos. En el análisis de regresión, el sexo femenino se asoció significativamente con puntajes totales más altos en la CSBS tanto a los 8 como a los 12 meses, mientras que el nacimiento gemelar, una familia con antecedentes de problemas en el habla/lenguaje y tener menos desventajas socioeconómicas se asociaron significativamente con puntajes menores en la CSBS a los 8 y 12 meses. Cada uno de los modelos explicó sólo aproximadamente el 5% de la variación total en los puntajes en esta escala. El análisis de covarianza demostró que el puntaje total en la CSBS a los 8 meses fue el factor predictivo más significativo de los puntajes en la misma herramienta a los 12 meses (coeficiente 0.56, R2 parcial 37). Luego del ajuste para el puntaje en la CSBS a los 8 meses, el sexo femenino continuó como el factor predictivo de puntajes más altos en la escala y el nacimiento gemelar como de puntajes más bajos, que sugiere que estos factores están asociados con la evolución de los puntajes en la CSBS entre los 8 y 12 meses. En este modelo, el nivel de educación materno más elevado predijo puntajes más altos en la CSBS, aunque esta relación fue débil. Los problemas en la salud mental materna, el vocabulario de la madre y la prematuridad tuvieron escaso efecto sobre los puntajes en la CSBS a los 8 o 12 meses o en el modelo ajustado. El número de nacimientos prematuros fue bajo, aunque los intervalos de confianza para el efecto de esta variable a los 12 meses comprendieron valores que podrían tener significado clínico.

Discusión y conclusión

Según los autores, los resultados de la primera fase de esta investigación prospectiva demostraron cambios rápidos, mayores y medibles en las habilidades de la comunicación prelingüística y lingüística entre los 8 y 12 meses. La evolución marcada fue evidente en las áreas sociales, del habla y simbólicas de la CSBS, con un incremento sustancial en el uso de los gestos. Estos hallazgos son significativos, debido a que los gestos constituyen un precursor importante del desarrollo del lenguaje verbal posterior y de la edad en que el niño empleará frases de 2 palabras. Según los investigadores, es la primera vez que los resultados sobre el desarrollo de la comunicación temprana fueron verificados en una gran cohorte prospectiva basada en la comunidad que utilizó los informes de los padres. Debido a su naturaleza longitudinal es posible cuantificar la importancia relativa de una amplia gama de factores de riesgo involucrados en el retraso del lenguaje y cuantificar las habilidades de la comunicación ganadas posteriormente en la infancia. Si bien algunos factores se asociaron claramente con los puntajes en la CSBS, representaron un porcentaje reducido de la variación a los 8 (< 5%) y a los 12 meses (< 6%). Las capacidades en la comunicación conseguidas a los 8 meses fueron el factor predictivo más significativo del desarrollo ulterior en la comunicación a los 12 meses. Hay una base biológica para el lenguaje y, en los primeros 12 meses, el lactante está preparado para recibir la información sensorial esencial para el desarrollo del habla y el lenguaje, aun si falta el estímulo por parte del entorno. Esto explica el hecho de que los factores maternos y familiares incluidos en este estudio parecen tener poca influencia en el desarrollo de las capacidades de comunicación a los 8 y 12 meses. Los resultados sugieren que, antes de los 12 meses, el desarrollo de la comunicación prelingüística sigue una trayectoria y que los factores como el sexo, el ambiente y los nacimientos múltiples tienen un impacto mínimo sobre las habilidades de la comunicación. La obtención de más datos a partir de este estudio prospectivo determinará el impacto que estos factores tienen sobre el desarrollo del lenguaje a los 2, 3 y 4 años.

En conclusión, se encontró un marcado incremento en la capacidad de comunicación entre los 8 y 12 meses, en especial en el uso de gestos. Las habilidades de la comunicación social, como los gestos, son precursores del lenguaje hablado y preceden y predicen el desarrollo del lenguaje futuro. Los factores de riesgo tuvieron un impacto mínimo sobre el desarrollo de la comunicación temprana y quizá su curso esté biológicamente determinado. En los niños sanos no se recomiendan las estrategias de refuerzo del lenguaje sobre la base de los factores de riesgo en el primer año de vida. Se sugieren actividades universales de promoción del lenguaje o, si son dirigidas, deben basarse en el nivel de comunicación alcanzado.

 

Ref: PEDIAT