PEDIATRIA

 

TITULO : La Administración de Medicamentos al Niño Hospitalizado

AUTOR : Fontan JE, Mille F y Brion F

TITULO ORIGINAL: [L'Administration des Médicaments à l'Enfant Hospitalisé]

CITA : Archives de Pédiatrie 11(10):1173-1184, Oct 2004

MICRO : Los resultados de este estudio confirman la falta de adecuación de los medicamentos para el niño hospitalizado, las dificultades encontradas por el personal de enfermería, la necesidad de recomendaciones para la buena administración de los medicamentos a los niños en los hospitales y proponen acciones correctivas.

 

 

Introducción

Los errores en la administración de medicamentos representan un problema de salud pública que concierne a todos los pacientes, ya sean ambulatorios u hospitalizados. El niño es considerado como un paciente de particular riesgo y una de las razones es que las especialidades comerciales disponibles son frecuentemente inadecuadas. La falta de estudios clínicos en los niños se traduce en la ausencia de indicaciones y de posologías pediátricas en los prospectos de los medicamentos. Las dosificaciones de las especialidades comerciales son frecuentemente muy superiores a las que serían aconsejables para los niños, tanto en las formas orales como inyectables, lo que lleva a la administración de volúmenes reducidos cuya precisión es poco adaptada y genera una pérdida de principio activo inaceptable para las especialidades costosas. Las presentaciones resultan frecuentemente inadecuadas y las formas orales sólidas no pueden ser ingeridas por los niños menores de 6 años, con excipientes que a veces están desaconsejados en ellos.

Ante esta situación, el farmacéutico hospitalario se ve en la obligación de acondicionar numerosas especialidades, con el fin de preparar formas listas para el empleo utilizables en la práctica pediátrica, aunque las prescripciones son a veces difíciles de administrar por el personal de enfermería por razones prácticas tales como el volumen a inyectar, el diámetro de la sonda u otros factores. Estas dificultades son una fuente potencial de accidentes iatrogénicos.

Material y métodos

El grupo de pediatría de la Sociedad Francesa de Farmacia Clínica llevó a cabo el estudio PEDIAD, entre marzo de 2001 y abril de 2002, en 14 hospitales que contaban con un importante sector de pediatría. El estudio fue coordinado en cada establecimiento por un farmacéutico, en colaboración con los médicos y el personal de salud implicado, y con el apoyo de la dirección y del servicio de enfermería.

Se precisó el tipo de circuito del medicamento como dispensación nominativa o distribución global. La prescripción era desconocida por un observador que registraba los datos con la ayuda de un cuestionario, quien no tenía acceso a la historia clínica y no tomaba en cuenta los errores de medicación eventuales, sino únicamente las formas de administración de los medicamentos por vía oral o inyectable. Todo medicamento que tenía por lo menos una indicación para niños era considerado de utilización en pediatría, cualquiera que fuera el grupo etario considerado. El medicamento se consideraba como con "posología pediátrica" si existía por lo menos una dosis para una edad pediátrica determinada.

Resultados

Se incluyeron 1 946 observaciones. El circuito del medicamento se organizó en forma de dispensación nominativa en el 22% de los casos y como entrega global en el 78%. La antigüedad del personal de enfermería fue inferior a 1 año en 20.5% de los casos, entre 1 y 3 años en 15.4% y de más de 3 años para el 64.1% restante.

Los niños presentaban edad media de 12.6 meses, peso medio de 8,5 kg, eran del sexo masculino en 60.6% de los casos, y 28% habían nacido en forma prematura. En el curso de la administración de las medicaciones el niño estaba despierto en el 73.9% de los casos, dormido en el 25.5%, y comatoso en el 0.5%.

Solamente el 11.9% de las observaciones se refirieron a fármacos inyectables listos para su empleo.

En 29.1% de los casos la enfermera que preparaba la medicación no era la misma que la administraba. En los servicios de reanimación esa porcentaje era del 56.8%.

En el 35.5% de los casos, las enfermeras prepararon una cantidad inferior o igual a la cuarta parte de la dosis de la unidad terapéutica. La preparación de un volumen tan pequeño estuvo estadísticamente relacionada con el hecho de efectuar una doble dilución, la que se llevó a cabo en el 11% de las observaciones e incluyó los siguientes principios activos: propacetamol, cefotaxima, nalbufine, citrato de cafeína y furosemida.

En el caso de las formas orales líquidas, la enfermera que administraba la medicación no era la misma que la había preparado en 9.6% de los casos. Este resultado fue significativamente diferente del de los medicamentos inyectables (p < 0.0001).

El 67% de las cápsulas administradas habían sido preparadas por las farmacias hospitalarias, a partir de 36 especialidades presentadas en forma de comprimidos (61%) o de cápsulas (39%). Todas las farmacias no tuvieron la misma actividad en términos de las preparaciones: las farmacias que efectuaban dispensación nominativa diaria produjeron significativamente más preparaciones (p < 0.0001) que las que funcionaban por medio de la distribución global.

Durante la administración de un comprimido, el paciente presentaba sonda enteral en 23% de los casos. La alimentación fue aportada por biberón (33.6%), papilla (11.2%), comida habitual (39.2%) o nutrición parenteral (16%).

En el caso de los envases para administración por vía oral, la entrega del medicamento fue nominativa (20.4%) o global (79.6%) y en 92.3% de esos casos se trató de medicaciones para niños. La enfermera que había preparado el medicamento fue la misma que lo administró en el 81.2% de los casos. Esos envases fueron preparados con las manos descubiertas en 31.9% de los casos, con la ayuda de guantes en el 3.3% o con las manos descubiertas pero lavadas en el 64.8% de los casos.

Discusión

Los autores destacan que se trata del estudio en práctica clínica más amplio que se haya realizado y que evalúa las modalidades de administración de los medicamentos en el niño hospitalizado. La mitad de las observaciones realizadas en el curso de la administración de los medicamentos inyectables muestran una posología y una forma de dilución que no coinciden con las recomendaciones de la especialidad. Las formas de dilución y de administración de los medicamentos pediátricos, cualquiera sea su forma galénica, frecuentemente no se encuentran en los prospectos de los productos y los medicamentos inyectables no son siempre preparados y administrados por la misma enfermera.

El hecho de que la fracción no utilizada del frasco sea descartada en 77.2% de los casos, asociado al hecho de que corresponde en el 35.5% de los casos a más de las tres cuartas partes de la cantidad inicial, muestra la importancia del costo económico generado por la falta de adecuación de las especialidades inyectables para los niños.

En el conjunto de los hospitales participantes la escasa proporción de medicamentos dispensados en forma nominativa confirma el retraso producido en Francia para la organización del circuito de los medicamentos en comparación con los países anglosajones, a pesar de la reglamentación vigente desde mayo de 2003.

El problema más importante para la administración de los fármacos inyectables consiste en la medición de pequeños volúmenes a inyectar, especialmente para el niño prematuro en las salas de reanimación y de neonatología. La práctica de la doble dilución produce incertidumbre acerca de la cantidad de medicamento realmente administrado, debido a la falta de precisión y al aumento del riesgo de errores en el curso de las sucesivas diluciones.

Las formas orales líquidas demandan casi 2 veces menos tiempo para su preparación que las cápsulas o los comprimidos y parecen ser las mejor adaptadas para el niño, tanto en pediatría general como en neonatología.

Las cápsulas fueron las preparaciones pediátricas más frecuentemente elaboradas, de acuerdo con un estudio precedente, debido a que plantean menos problemas de compatibilidad y de estabilidad que las formas orales líquidas. Las farmacias que efectúan dispensación nominativa preparan significativamente menos cápsulas que las que distribuyen globalmente los medicamentos en los servicios.

El comprimido es la forma menos adaptada para el niño pequeño, como lo testimonia la ausencia de indicación pediátrica en la mayoría de los prospectos.

Los envases para administración por vía oral son formas fáciles de utilizar en el niño y se encuentran relativamente expandidas. De todas maneras, cuando el envase no es administrado en forma completa (35% de los casos), los problemas de fraccionamiento y de dilución descritos para las cápsulas y los comprimidos se presentan de la misma forma.

Conclusión

La falta de medicamentos adaptados para el niño, así como de recomendaciones pediátricas en los prospectos son fuente de accidentes iatrogénicos cuya frecuencia y gravedad se encuentran en curso de estudio. La venta de nuevas especialidades pediátricas comienza a ser objeto de normas reglamentarias europeas. El presente ensayo, concluyen los autores, demuestra la necesidad de contar con normas para la correcta utilización y administración de los medicamentos para los niños hospitalizados.

Ref: PEDIAT