NUTRICION

 

TITULO : Las Comidas no Nutritivas Incrementan la Ingesta Calórica y Reducen la de Ciertos Nutrientes en Adolescentes que Consumen Almuerzos Escolares

AUTOR : Templeton S, Marlette M y Panemangalore M

TITULO ORIGINAL: [Competitive Foods Increase the Intake of Energy and Decrease the Intake of Certain Nutrients by Adolescents Consuming School Lunch]

CITA: Journal of the American Dietetic Association 105(2):215-220, Feb 2005

MICRO : El consumo de alimentos no nutritivos, abundantes en grasas y azúcar, en reemplazo de parte del almuerzo escolar de los adolescentes reduce el aporte de vitaminas y calcio e incrementa en un 20% el de energía.

 

 

Introducción

La adolescencia es un período en el que se modifican los hábitos dietéticos y conductas relacionadas con la salud, conduciendo al incremento del consumo de comidas rápidas o procesadas, pobres en nutrientes, que contienen altas cantidades de grasa y azúcar, y de bebidas carbonatadas.

Estos cambios en el estilo de vida son responsables del aumento de las enfermedades de la edad adulta en adolescentes. En 10 años, la ingesta calórica ha aumentado en 300 kcal en los adolescentes. Al mismo tiempo, el gasto de energía se ha reducido debido a la reducción de la actividad física, que es más aparente en el sexo femenino. A pesar de las diferencias genéticas, la prevalencia de obesidad se relaciona con cambios conductuales que incrementan el consumo de grandes porciones de comida rica en grasas y fomentan el sedentarismo. El balance positivo de energía conduce a obesidad y a diabetes tipo 2.

Los almuerzos escolares contribuyen con el 19% de la ingesta calórica diaria de niños y adolescentes aunque debería proveer el 33% de acuerdo con lo establecido por el US Department of Agriculture. La disponibilidad de comidas no nutritivas (CNN) en las cafeterías escolares puede fomentar las preferencias alimentarias que incrementan su consumo en niños y adolescentes. Además, las escuelas públicas en muchos estados dependen cada vez más de los ingresos generados por la venta de CNN. De 70% a 80% de las escuelas en EE.UU. tienen máquinas expendedoras o venden refrigerios ricos en grasas y azúcar junto con el almuerzo escolar.

Los autores realizaron un estudio para determinar la influencia de las CNN sobre la ingesta calórica y de nutrientes en adolescentes que participan de almuerzos escolares, en base a la hipótesis de que dichas comidas no ejercen una influencia significativa.

Materiales y métodos

Los participantes fueron 488 estudiantes de sexto grado de entre 11 y 13 años de tres escuelas de Kentucky. Las entradas fueron servidas por personal de la cafetería, mientras que los demás platos del menú eran ofrecidos (autoservicio). Las CNN eran aquellas no incluidas en el menú escolar para el almuerzo, pero vendidas con éste por un precio adicional. Esta categoría no incluyó mayor cantidad de porciones del menú escolar, pero sí refrigerios salados y dulces y bebidas no carbonatadas. El menú típicamente incluía una opción entre 2 entradas, elección de 2 vegetales, una ensalada, pan y postre (fruta, barras congeladas de jugo de frutas, galletitas). Se determinó el consumo de comida mediante la sustracción del peso de los restos de comidas individuales del peso inicial de la porción. La cantidad de cada ítem de comida consumida (en g) durante el almuerzo fue utilizada para determinar el consumo de nutrientes de cada estudiante en la comida del almuerzo y en el almuerzo escolar complementado con CNN. El consumo también se calculó como porcentaje de los requerimientos diarios recomendados (RDA) para adolescentes de 12 años.

Resultados

Los participantes eran: 51% de sexo masculino, 82% de raza blanca, 16% afroamericanos y 2% de otros grupos étnicos. Un tercio de los adolescentes de sexto grado compraron CNN; la distribución por sexo y raza no difirió entre los grupos de CNN y de comida saludable. Alrededor de un cuarto del grupo de CNN compró más de un artículo.

Entre los 250 estudiantes que compraron CNN, el 44% eligió bebidas deportivas, gaseosas o té helado; 46% eligió maíz o papas fritas, nueces, tasajo o pochoclo y 38% eligió tortas, galletitas, facturas, helado, yogur o granola. La mayoría de las CNN aportó calorías esencialmente proveniente de su alto contenido de grasas o azúcar.

El grupo que se limitó a las comidas incluidas en el almuerzo, eligió alimentos que aportaban significativamente mayor cantidad de calorías y otros macronutrientes y desperdició en forma significativa menos comida que el grupo de CNN. El contenido de macronutrientes de este último grupo fue 20% menor que el del grupo de comidas del almuerzo y desperdiciaron una mayor cantidad de los nutrientes del almuerzo escolar (23% a 32%), lo que redujo aun más su consumo de nutrientes.

El contenido de vitaminas y minerales de las porciones del almuerzo escolar fue menor en el grupo de CNN debido al mayor desperdicio: vitamina A, 68% de pérdida; vitamina C, 57%; tiamina y riboflavina, 2 y 3 veces más de desperdicio; niacina, 59%; folato, 34%; calcio, 89%; y hierro, 64%.

La energía total consumida en el almuerzo por el grupo de CNN resultó 20% mayor que en el otro grupo. Las CNN aportaron alrededor de 37% del ingreso total de energía y una cantidad mínima de proteínas. Los ingresos totales de energía de los grupos del almuerzo y CNN fueron 31% y 17% menores respecto del 33% sugerido por las RDA para el almuerzo escolar. El porcentaje de energía proveniente de los lípidos totales y de la grasa saturada aportada por la comida ingerida por el grupo de comida del almuerzo fue cercano a las recomendaciones; el ingreso de grasa del grupo de CNN fue 32% superior al del otro grupo. Los ingresos medios de vitamina A y calcio en el grupo de CNN fueron 32% y 15% inferiores, respectivamente, que los observados en el otro grupo.

Discusión

El National School Lunch Program especifica tipos y tamaño mínimo de las porciones para asegurar que la comida aporte un tercio de las RDA para energía, nutrientes y micronutrientes esenciales. Sin embargo, los resultados del presente estudio indican que los adolescentes de sexto grado consumen energía y otros nutrientes que resultaron menores que el 33% de las RDA, excepto por el hierro, que fue adecuado. La disponibilidad de las CNN en la cafetería alentó a un tercio de los estudiantes a comprarlas; las CNN redujeron el tamaño de la porción de comida del almuerzo; la comida no ingerida redujo la ingestión de energía, nutrientes, minerales y vitaminas del almuerzo escolar; las CNN aportaron más de un tercio de la energía total de la comida y redujeron aun más el ingreso de minerales esenciales (excepto hierro) y vitaminas. Estos resultados refutan la hipótesis de los autores.

En este trabajo, los estudiantes del grupo de CNN compraron en mayor medida maíz o papas fritas, bebidas deportivas o tortas y galletitas. Un análisis del consumo de bebidas proveniente de datos de encuestas nacionales muestra que a los 13 años, los adolescentes beben más gaseosas que jugos de frutas o leche. Los adolescentes consumen bebidas deportivas y energéticas por los beneficios fisiológicos percibidos y podrían no estar totalmente al tanto de los riesgos potenciales. Un estudio donde se evaluaron diferentes fuentes de grasa dietaria sugiere que las CNN aportan alrededor de 27% de grasa del almuerzo escolar. En el presente estudio, las CNN contribuyeron en 38% al consumo de grasa e incrementaron el de azúcar a más del doble que el grupo sin CNN. En consecuencia el almuerzo escolar consumido por el grupo de CNN aportó sólo 75% de la energía consumida por el grupo sin CNN. Entonces, las CNN incrementaron la ingesta total de energía en sólo 20% respecto del grupo sin CNN. También, el grupo de CNN desperdició más comida del almuerzo. Por lo tanto, el consumo de CNN no incrementó la ingesta total de energía y macronutrientes en forma tan dramática como se había señalado. Los datos muestran que a pesar de consumir más de un tercio de las RDA de proteínas y carbohidratos y grasa casi dentro de los límites recomendados, la ingesta de energía del almuerzo de estos adolescentes no alcanzó a un tercio de la RDA de energía total.

Las ingestas de la mayoría de los micronutrientes (excepto riboflavina y hierro) fueron inferiores a un tercio de las RDA, lo que puede atribuirse a un menor consumo de vegetales y frutas. La reducción de la ingesta de vitamina A y calcio debido a las CNN podría deberse al menor consumo de leche. La sustitución de leche por bebidas endulzadas reduce la ingesta de vitamina A, D, calcio, magnesio y fósforo e incrementa la de energía y la ganancia de peso en niños de entre 6 y 13 años.

El incremento de la elaboración de comidas de bajo contenido graso pero sabrosas podría mejorar la densidad de nutrientes de los almuerzos escolares. Además debería incrementarse el consumo de vegetales y frutas y no deberían ofrecerse comidas rápidas como pizza, hamburguesas y panchos. Las CNN y las gaseosas con azucar de las máquinas expendedoras deberían reemplazarse por refrigerios nutritivos como nueces, frutas secas, cereales, jugos de frutas y leche descremada.

En resumen, los datos indican que a pesar de que la disponibilidad de CNN en las cafeterías escolares incrementó el consumo de grasa y azúcar y redujo el de ciertas vitaminas y de calcio, la energía total aportada por la comida aumentó sólo 20% ya que los adolescentes que compran CNN consumen menor cantidad de la comida del almuerzo.

Conclusiones

Estos datos demuestran los efectos negativos de las CNN sobre el consumo de nutrientes en adolescentes y deberían alentar a las personas encargadas de planificar los menúes escolares a incluir más vegetales y frutas, comidas de bajo contenido graso y refrigerios y bebidas más nutritivas en lugar de las actualmente disponibles.

 

Ref: NUTRI