NEUROLOGIA

 

TITULO: Inducción de Bostezos como Efecto Adverso de Drogas

AUTOR: Sommet A, Desplas M, Lapeyre-Mestre M y colaboradores

TITULO ORIGINAL: Drug-Induced Yawning. A Review of the French Pharmacovigilance Database

CITA: Drug Safety 30(4):327-331, 2007

MICRO: Existen diferentes drogas que pueden inducir bostezos por estimulación dopaminérgica o serotoninérgica central; no obstante, este efecto adverso no es informado de manera sistemática en los prospectos.

 

 

Introducción y objetivos

El bostezo es un comportamiento estereotipado y complejo de función desconocida que puede tener lugar en diferentes circunstancias fisiológicas o patológicas. Su aparición se relaciona con diferentes neurotransmisores como la dopamina, la acetilcolina, la serotonina o los péptidos. Sin embargo, las drogas que lo inducen aún no han sido identificadas adecuadamente. El propósito del presente estudio fue evaluar al bostezo como reacción adversa de determinadas drogas según lo informado en la Base de Datos Francesa de Farmacovigilancia hasta diciembre de 2004.

Métodos

El sistema francés de farmacovigilancia está integrado por 31 centros regionales que conforman una red. La Base de Datos Francesa de Farmacovigilancia fue establecida en 1985 para registrar los efectos adversos de las drogas referidos de manera espontánea. La causalidad con la droga se evalúa según el momento de inicio y el curso de reacción, los factores de riesgo y la detección sistemática de causas alternativas. En cuanto al nivel de imputabilidad, el efecto adverso puede ser definido como probable, posible, condicional o no relacionado con la droga.

Resultados

De acuerdo con los datos obtenidos, se registraron 28 casos de bostezos inducidos por drogas desde 1985 hasta diciembre de 2004 sobre un total de 173 055 informes. La media de edad de los pacientes que refirieron este efecto adverso fue de 46.2 años. Las enfermedades subyacentes fueron variadas: depresión, enfermedad de Parkinson, psicosis, epilepsia, farmacodependencia e hipertensión arterial. En cada caso se excluyeron otras causas de bostezos.

Las drogas involucradas fueron, principalmente, inhibidores de la recaptación de serotonina; en segundo lugar se ubicaron los agentes dopaminérgicos, seguidos por los opioides, las benzodiazepinas y los inhibidores de los canales de sodio. En cuanto a los opioides, los casos se relacionaron con la abstinencia de morfina, el abuso de buprenorfina en un paciente tratado con metadona y la intoxicación por dextrometorfano. Para la mayoría de las drogas, el efecto adverso fue inesperado. Cuatro casos fueron clasificados como graves y acarrearon la hospitalización del paciente.

El momento de aparición varió entre los 30 minutos y varios meses luego de la administración de la droga. Por ejemplo, las drogas dopaminérgicas provocaron bostezos luego de varios meses, en tanto que para las benzodiazepinas este período duró de 1 mes a varios años. En general, la suspensión del tratamiento tuvo efectos positivos. No obstante, en 5 casos en los que la droga involucrada era un agente dopaminérgico, los bostezos desaparecieron sin suspender el tratamiento.

Discusión

Los bostezos inducidos por drogas son mencionados con escasa frecuencia como un efecto adverso. De acuerdo con los resultados, los antidepresivos, en especial los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, ocasionaron bostezos excesivos. Este efecto adverso es mencionado en el prospecto de varios antidepresivos. Asimismo, se informaron casos de bostezo excesivo al iniciar el tratamiento con agonistas de los receptores dopaminérgicos como la apomorfina y el ropirinol. Otras drogas que pueden ocasionar este efecto adverso son los inhibidores de la acetilcolinesterasa, la corticotrofina, los inductores de la ovulación y el valproato de sodio.

Según lo observado, sólo se informaron 28 casos de bostezo excesivo durante el período evaluado. El registro de los efectos adversos referidos espontáneamente por los pacientes no permite realizar evaluaciones cuantitativas de frecuencia. Además, para estimar su incidencia real es necesario conocer la cantidad de pacientes que toman la droga en cuestión. No obstante, el sistema de registro de efectos adversos referidos de manera espontánea es de utilidad para comprender mejor el mecanismo de acción de las drogas y detectar efectos adversos nuevos.

La escasa cantidad de observaciones registradas puede deberse a que la incidencia del efecto adverso es baja o a que no se informan todos los casos. La falta de comunicación es un factor importante en un sistema de registro espontáneo y su magnitud depende de las características del efecto adverso. El bostezo raramente es un efecto adverso grave y, según lo observado en el presente estudio, sólo resultó en la hospitalización de 4 pacientes. Asimismo, es posible que los profesionales no comuniquen este efecto adverso a los sistemas de farmacovigilancia debido a que, con frecuencia, no se incluye en el prospecto de la droga. Esto explicaría por qué el bostezo fue clasificado como efecto adverso esperado sólo en el 25% de los casos.

Si bien el bostezo es un efecto adverso generalmente inesperado, su aparición puede explicarse por los efectos farmacodinámicos de las drogas involucradas. Los inhibidores de la recaptación de serotonina fueron las drogas mencionadas con más frecuencia seguidos por los agentes dopaminérgicos. Esto se relacionaría con los efectos excitatorios de la serotonina y de la dopamina sobre el bostezo. El papel inhibitorio de los opioides sobre el bostezo coincide con su aparición relacionada con la abstinencia de morfina. No obstante, también se observaron casos luego del abuso de opioides. Las benzodiazepinas producirían bostezos debido a su acción sedativa. En cuanto a la metilergometrina, su mecanismo de producción de bostezos estaría relacionado con su efecto agonista dopaminérgico. Dado que la metoclopramida es un antagonista dopaminérgico, la aparición de bostezos relacionada con su administración es más inesperada. No obstante, la droga activa ciertos receptores serotoninérgicos, con lo que induciría el bostezo mediante este mecanismo de acción. Los mecanismos de producción de bostezos por otras drogas como la atorvastatina aún no se comprenden.

Si bien los resultados no brindan datos concluyentes sobre los mecanismos involucrados en la aparición de bostezos inducidos por drogas, apoyan las teorías mencionadas en otros estudios. La estimulación de los receptores serotoninérgicos y dopaminérgicos centrales induce el bostezo, en tanto que los opioides inhibirían su aparición. Los resultados del presente estudio permiten destacar el papel de ciertas drogas con relación al bostezo y demostrar que existen efectos adversos de las drogas que no se conocen. El bostezo no es un efecto adverso informado sistemáticamente en los prospectos de las drogas, aun cuando sus propiedades farmacodinámicas justifican su aparición.

 

 Ref: NEURO, PSIQ