NEUMONOLOGIA

 

TITULO: Hipersecreción Crónica de Moco: ¿Un Marcador de Asma en Adultos Jóvenes?

AUTOR : Suppli Ulrik C, von Linstow ML, Nepper-Christensen S y colaboradores

TITULO ORIGINAL: Chronic Mucus Hypersecretion: A Marker of Asthma in Young Adults?

CITA: Respiratory Medicine 99(12):1576-1582, Dic 2005

MICRO : La hipersecreción crónica de moco es habitual en adultos jóvenes, especialmente fumadores; sin embargo, no se relaciona significativamente con marcadores específicos de asma.

 

Introducción

La hipersecreción crónica de moco (HCM) es un síntoma frecuente en pacientes con asma, en especial en aquellos con enfermedad crónica o poco controlada. Actualmente se considera que este síntoma respiratorio se asocia con mayor morbilidad en sujetos con asma; quizá la combinación de HCM y asma induzca un deterioro más notorio de la función pulmonar y mayor mortalidad, en comparación con individuos que sólo presentan asma.

En sujetos fumadores de edad intermedia y avanzada, la HCM habitualmente se considera una manifestación de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) por su asociación con bronquitis crónica. No obstante, no se sabe si la HCM es simplemente un parámetro asociado o si representa un factor predictivo independiente pronóstico de EPOC. En función de la información en adultos de edad avanzada, la presencia de HCM en adolescentes y adultos jóvenes podría ser un marcador de inflamación crónica y, a su vez, un determinante de obstrucción irreversible de la vía aérea. En esta investigación en adultos jóvenes daneses, los autores determinaron si la HCM, en el ámbito epidemiológico, es un marcador de asma o si se asocia con los efectos del tabaquismo sobre la función de la vía aérea.

Materiales y métodos

Los participantes incluidos en el estudio formaron parte de una investigación prospectiva de asma, alergia e hiperreactividad de la vía aérea que comenzó en 1986. Se incluyeron niños y adolescentes de 7 a 17 años residentes en el área de Rigshospitalet en Copenhague. Un total de 976 de 983 de los pacientes originales fueron invitados a participar en el tercer análisis de la investigación: en 1998 accedieron 624 residentes (66%) de 19 a 29 años; para el presente estudio se utilizó sólo la información de estos individuos.

Los participantes completaron un cuestionario relacionado con enfermedades respiratorias y no respiratorias acerca del hábito de fumar y sobre la exposición pasiva al humo del cigarrillo. También debieron informar sobre los fármacos recibidos y la presencia de asma o enfermedades alérgicas (rinitis o eccema); posteriormente fueron sometidos a una entrevista. Se consideró HCM a la producción diaria de moco durante los últimos 3 meses en los 2 años previos. El cuestionario permitió conocer si el paciente presentaba sibilancias o dificultades para respirar en reposo, durante el ejercicio, con el estrés emocional, con la exposición al aire frío o en asociación con infecciones. Asimismo, se indagó sobre la aparición de síntomas en relación con la exposición al polvo, los olores, los hongos, el polen, los alimentos, las mascotas o las drogas, y acerca de ataques nocturnos de sibilancias, dificultad para respirar o tos seca. Se consideró que el paciente presentaba asma según el cuestionario cuando respondía afirmativamente a por lo menos 3 de las preguntas. Se estableció el diagnóstico de asma actual cuando las manifestaciones habían estado presentes en los 12 meses previos. También se consideró si la enfermedad había sido diagnosticada por el profesional. Todos los participantes informaron sobre sus hábitos de fumar y fueron sometidos a un estudio funcional respiratorio: en el análisis se utilizaron los valores del volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1) y de la capacidad vital forzada (CVF). En todos los sujetos se realizaron pruebas cutáneas con alergenos comunes (abedul, gramíneas, artemisia, caballo, perro, gato, polvo doméstico y 2 hongos). Se definió atopia cuando se observó al menos una reacción positiva frente a uno de los alergenos evaluados.

Todos los participantes efectuaron prueba de provocación bronquial con histamina según el método de Cockcroft y colaboradores. La prueba concluyó cuando el VEF1 descendió un 20% o más. Cuando después de la prueba con histamina se recuperó (más de 95% del valor inicial) el VEF1, se administró una dosis convencional de beta agonistas de acción rápida (salbutamol) y 15 minutos después se determinó la reversibilidad al flujo aéreo. Se consideró positiva cuando el VEF1 se modificó en un 10% o más. Se efectuó recuento de glóbulos blancos en sangre periférica.

Resultados

El análisis global se basó en 624 individuos; la atopia fue más frecuente en varones, mientras que en las mujeres se observó mayor porcentaje de fumadores y de participantes con índice de masa corporal (IMC) más bajo.

La prevalencia total de HCM fue de 7.7%: 8.4% en mujeres y 6.9% en hombres. El 73% fumaba en el momento del estudio, sin diferencias entre hombres y mujeres. La frecuencia de HCM en fumadores fue de 13.9% en comparación con 3.5% en sujetos que nunca habían fumado (p < 0.001). Los sujetos con HCM o sin este signo no difirieron en términos de edad y estatura pero los primeros tuvieron un IMC significativamente más bajo y una exposición a tabaco a lo largo de la vida sustancialmente mayor en comparación con los individuos sin HCM. Asimismo, los pacientes con HCM refirieron con más frecuencia síntomas de rinitis (p < 0.01) y de asma alguna vez (p < 0.001) en la actualidad (p = 0.001), y de asma diagnosticado por el profesional (p = 0.001). En cambio, no se advirtieron diferencias en términos de porcentaje de pacientes tratados con corticoides inhalatorios.

No se registraron diferencias en la prevalencia de hiperreactividad de la vía aérea, atopia y reversibilidad a los broncodilatadores entre sujetos con HCM o sin este síntoma.

Mediante el modelo de regresión logística se comprobó que la disnea durante el ejercicio, el asma, el IMC menor, la exposición más prolongada al humo de tabaco y la menor relación entre VEF1 y CVF fueron parámetros que predijeron significativamente la presencia de HCM. La interacción entre IMC y tabaquismo fue la única que se mantuvo significativa. En cambio, no se observó asociación considerable entre la HCM y los factores de asma, tales como respuesta de la vía aérea a histamina o hiperreactividad bronquial, reversibilidad a los broncodilatadores, rinitis o eccema, atopia, VEF1, tratamiento actual con esteroides inhalatorios y recuento de eosinófilos.

Al considerar asma actual, según los criterios del cuestionario como parámetro de evolución, la presencia de HCM se asoció con una sensibilidad del 21%, especificidad del 94% y valor predictivo positivo en el diagnóstico de asma del 25%. Al reemplazar la categoría de asma actual por la de asma según diagnóstico médico o la de asma alguna vez, los resultados permanecieron casi sin cambios. La disnea de ejercicio y la cantidad de cigarrillos fumados por día fueron los únicos elementos que predijeron HCM. El tabaquismo fue un factor asociado significativamente con HCM y con disnea de ejercicio (p < de 0.02 y p < 0.05, respectivamente). También se halló una relación considerable entre el tabaquismo activo y la neutrofilia en sangre periférica.

Discusión

En este estudio realizado en una población general de adultos jóvenes, la presencia de HCM se relacionó con tabaquismo activo y con signos y síntomas sugestivos de obstrucción de la vía aérea. En cambio, no se observó correlación entre la HCM y los marcadores objetivos de labilidad asmática, tales como la hiperreactividad bronquial. Según los autores, es posible que la HCM represente un marcador precoz de inflamación de la vía aérea en relación con el tabaquismo y no un determinante de asma, al menos en estudios de población. De hecho, en la presente investigación epidemiológica, la presencia de HCM no parece identificar sujetos con signos objetivos de inflamación aérea de tipo asmática.

La HCM es una manifestación frecuente en pacientes con asma que nunca fumaron y en sujetos con asma mal controlada; en ellos podría representar un indicador de inflamación bronquial, sin control adecuado. No obstante, al igual que en el presente trabajo, los datos del European Community Respiratory Health Study (ECRHS) -que incluyó individuos algo mayores- tampoco sugirieron una asociación entre la HCM y la hiperreactividad de la vía aérea. Por su parte, Pallasaho y colaboradores refirieron que la HCM se asocia fuertemente con tabaquismo pero que no es un factor predictivo de asma. Por ende, y aunque hasta la mitad de los pacientes con asma presenta HCM, es probable que esta manifestación no detecte de manera confiable a los individuos asmáticos con labilidad aérea, al menos en estudios de población. Aun así, los estudios en conjunto demuestran que la presencia de HCM es un factor independiente de riesgo de mayor morbilidad y mortalidad; además, parece ser un factor predictivo negativo importante de estado de salud respiratoria en sujetos fumadores sin EPOC. En conclusión, afirman los autores, la HCM es una manifestación prevalente (8%) en adultos jóvenes daneses, un hecho que sin duda motiva gran preocupación desde el punto de vista sanitario. Además, el síntoma parece esencialmente relacionado con otras manifestaciones asociadas con el tabaquismo; en cambio, no sería un indicador de labilidad asmática de la vía aérea.

 

Ref: NEUMO, CLMED