INFECTOLOGIA

 

TITULO : Historia de la Sífilis

AUTOR : Rothschild BM

TITULO ORIGINAL: [History of Syphilis]

CITA: Clinical Infectious Diseases 40(10): 1454-1463, May 2005

MICRO : La evidencia ósea documenta la existencia de sífilis en República Dominicana donde desembarcó Cristóbal Colón, con posterior diseminación de la enfermedad en Europa.

 

 

Introducción

Existen 3 hipótesis respecto del origen de la sífilis: su probable origen en el Nuevo Mundo, la mutación de otras treponematosis ya presentes en Europa y el transporte desde el Viejo al Nuevo Mundo. Las preguntas clave giran en torno a si la enfermedad estaba presente en la Europa precolombina (antes de 1492) y, en caso de que la presencia de treponematosis precolombina fuera confirmada, cabe preguntarse si era sífilis.

Reconocimiento de la enfermedad

La enfermedad treponémica deja cicatrices óseas, en forma de reacción perióstica, remodelamiento de la tibia (tibia en sable) y, en ocasiones, destrucción ósea, referida como "goma". El examen microscópico del hueso permite distinguir la reacción perióstica del daño óseo post mórtem. Esta reacción es un proceso que ocurre en forma externa al margen cortical. Mediante el calentamiento óseo a 30° C, puede determinarse el tiempo para la disipación del calor, dado que el hueso normal, interno a la membrana perióstica (expuesto por daño post mórtem), tiene un índice de disipación del calor diferente del hueso con un periostio intacto. La alteración histopatológica debida a la reacción perióstica produce un patrón diferente.

Debido a que el hueso tiene un repertorio de respuestas limitado ante diversas enfermedades o lesiones, las alteraciones en un solo hueso -salvo que sean patognomónicas- en general no permiten realizar un diagnóstico específico. El examen del esqueleto de un solo individuo se halla comprometido por el fenómeno del valor marginal. Si 1 de 20 individuos afectados presenta una variante de una enfermedad -espondiloartropatía- que simula otra enfermedad -artritis reumatoidea-, la elección al azar de un valor marginal podría conducir al error diagnóstico. Sin embargo, el estudio de poblaciones revela un espectro de manifestaciones para cada enfermedad que es muy característico, y el valor marginal se vuelve parte del espectro y puede reconocerse como tal. La evaluación de poblaciones afectadas agrega una característica de valoración adicional: la frecuencia poblacional.

Pocas enfermedades producen reacción perióstica, las que incluyen treponematosis, osteoartropatía hipertrófica (OH) e insuficiencia renal. Estos trastornos generan una reacción perióstica que suele afectar todo el hueso, aunque puede limitarse a una región y no ser focal. Las personas con treponematosis presentan engrosamiento cortical de la porción anterior de la tibia.

Enfermedad treponémica en Europa

Existe poca evidencia de reacción perióstica previo al siglo XII d. C. en Europa. Toda la evidencia representa casos aislados para los cuales los diagnósticos alternativos son más probables. Los intentos de atribuir trastornos a la sífilis en individuos aislados podrían identificar valores marginales de una enfermedad diferente.

En los casos correspondientes al siglo XIII d. C. en Inglaterra e Irlanda, se halló una frecuencia de 20% a 40% de reacción perióstica poliostótica en la población. La frecuencia y el carácter de esta reacción en un monasterio inglés y otros sitios resultaron más extensos de lo que se halla en la sífilis, pero son clásicas de otra enfermedad treponémica: el pian.

Cristóbal Colón provenía de Europa continental, donde no existe evidencia de ningún caso de treponematosis previo a 1492. Las treponematosis se originaron en Africa en forma de pian, que pasó a través de Asia hasta América del Norte, lo que resultó en una mutación, con la forma de bejel, en el camino. El bejel también pasó por Asia hasta América del Norte. Sin embargo, fue en esta última región que existió otra mutación que dio lugar a la sífilis.

Origen de la enfermedad treponémica

La presencia de reacción perióstica en 2 Homo erectus de Kenya mostró una enfermedad que epidemiológicamente sólo podría representar el pian. Se considera que el bejel representó una mutación temprana del pian a su paso por el noreste de Africa. Por otro lado, Europa continental se encontró libre de enfermedad treponémica hasta que la sífilis colombina la contaminó. Aun las Islas Británicas permanecieron libres de enfermedad treponémica hasta el siglo XIII d. C., cuando apareció el pian, quizá relacionado con el inicio del comercio de esclavos desde el oeste de Africa afectado con pian.

La designación de sífilis se originó de un antiguo mito sobre un pastor llamado Syphilis. En 1530, Girolamo Frasastoro utiliza por primera vez la terminología de "morbus gallicus" para la lúes. Debido a la erupción (pox), y para distinguir la enfermedad de la viruela (small pox), surgió el término great pox.

La clarificación sobre el origen de la sífilis ha sido complicada, debido a la vaguedad de los registros históricos escritos, al igual que los análisis de laboratorio, que tampoco resultaron de utilidad. Las técnicas metabólicas, histológicas, microbiológicas, inmunológicas y aun las técnicas sofisticadas de ADN no han podido distinguir entre pian, bejel (sífilis no venérea) y sífilis. La falta de respuesta respecto del análisis de ADN se relaciona con el genoma elegido para dicho análisis. Aunque este análisis sí ha permitido la confirmación confiable del diagnóstico de treponematosis, la distinción entre las enfermedades treponémicas aún es difícil. Dado que el genoma del Treponema pallidum ha sido secuenciado, la disponibilidad de la secuencia genómica de Treponema pertenue debería resolver el interrogante.

La sífilis genera una cicatriz ósea y altera la apariencia de los huesos de una manera muy específica. Las peculiares marcas radiales y craneales y la tibia "en sable" serían específicas de las treponematosis, pero no permiten distinguir entre los tipos de treponematosis. Sin embargo, la apariencia ósea de la sífilis se reconoce como un fenómeno poblacional.

La evidencia precolombina de enfermedad treponémica abunda en los cementerios en el Nuevo y Viejo Mundo, con diagnósticos individuales de reacción perióstica. Sin embargo, el análisis poblacional permite distinguir entre las treponematosis. El compromiso óseo ocurre en 2% a 13% de los individuos con sífilis, determinado por radiología o por el estudio del esqueleto. Las otras treponematosis -pian y bejel- cuentan una frecuencia poblacional de compromiso óseo de 20% a 40%, lo que facilita la distinción de estas enfermedades de la sífilis.

La hiperostosis cortical infantil (enfermedad de Caffey), la acropaquia tiroidea y la OH presentan reacciones periósticas no focales, pero este fenómeno tiene baja frecuencia poblacional y patrones muy característicos de reacción perióstica. La enfermedad de Caffey afecta los maxilares y las clavículas, zonas no comprometidas por la enfermedad treponémica; la acropaquia tiroidea daña el esqueleto distal (manos y pies) y la OH es un trastorno poliostótico predominantemente intratorácico.

Distinción entre las treponematosis

La colección de esqueletos Hamman-Todd (Museo Cleveland de Historia Natural, Ohio) permitió caracterizar las manifestaciones óseas de la sífilis. Debido a que el bejel ha sido documentado como la única enfermedad treponémica entre los beduinos mediterráneos del este, el examen de los cementerios de 1800 a 1849 d. C. de dicha área permitió definir el carácter de esta enfermedad. En forma similar, el pian se documentó como la única enfermedad treponémica presente en la región antes de 1668.

Criterios óseos

El estudio de estas poblaciones reveló algunas características compartidas y otras que diferenciaron las treponematosis. El tipo de reacción perióstica, los "gomas" y las marcas craneales no permiten diferenciar las treponematosis.

Los criterios característicos de la sífilis abarcan la frecuencia de compromiso óseo en la población y el grado de remodelación de la lesión característica de la tibia "en sable". Dos a 13% de los adultos con sífilis presentan reacción perióstica en comparación con 20% a 40% con pian o bejel. Menos del 5% de los niños con sífilis manifiestan compromiso óseo, en comparación con 10% a 20% en niños con pian o bejel. Aunque la tibia "en sable" ocurre en todas las formas de enfermedad treponémica, sólo en la sífilis puede ocurrir la remodelación suficiente para esconder todos los signos superficiales de reacción perióstica.

Dos es el número medio de grupos óseos que afecta la sífilis, y las manos y los pies rara vez se ven afectados. Esto contrasta con el compromiso poliostótico del pian, con compromiso frecuente de manos y pies.

Origen de la sífilis

Las características óseas de la sífilis se encuentran ausentes en especímenes de Europa precolombina, Africa y Asia. Respecto de América del Norte y del Sur, estas características han sido identificadas en América del Norte 8 000 años atrás en diferentes sitios (Florida, Nueva York, Ohio y Alaska).

El primer oseotipo de sífilis fue identificado entre 2 000 y 1 800 años atrás. El Mogollan ridge constituiría la línea divisoria respecto tanto de la primera aparición de la sífilis como del cambio climático, que sería responsable del evento. Su cicatriz ósea parece haber ocurrido 1 500 años atrás en Nuevo México, 1 000 años atrás en Wisconsin, 800 años atrás en Ecuador, 700 años atrás en Florida y 600 años atrás en Michigan y Virginia Oeste.

Parece claro que la sífilis se encontraba en el Nuevo Mundo al momento de la llegada de Colón. En especial, es pertinente la documentación sobre la sífilis en el área en la que desembarcó el navegante: República Dominicana. La reacción perióstica característica de la sífilis ha sido reconocida en 6% a 14% de los esqueletos de El Soco (800 d. C.), Juan Dolio (1400 d. C.), La Caleta (1200 a 1300 d. C.) y Atajadizo (1200 a 1300 d. C.). El número promedio de grupos óseos afectados era de 1.7 a 2.6. Con frecuencia, la remodelación de la tibia "en sable" era tan marcada como para borrar todas las indicaciones superficiales de reacción perióstica. Según el autor, la evidencia ósea documenta la presencia de sífilis en República Dominicana, donde desembarcó Colon. La tripulación de Colón tuvo la oportunidad y los medios para contraer y diseminar la enfermedad venérea que ahora llamamos sífilis.

 

Ref: INFECTO