INFECTOLOGIA

 

TITULO : Nuevos Aspectos en la Taxonomía de Virus

AUTOR : Van Regenmortel MH y Mahy BW

TITULO : [Emerging Issues in Virus Taxonomy]

CITA : Emerging Infectious Diseases 10(1):8-13, Ene 2004

MICRO : Los virus ocupan un lugar único en la biología. La taxonomía viral es esencial en el trabajo del virólogo. En el artículo, los autores describen los cambios en la clasificación introducidos en los últimos años.

Introducción

La séptima comunicación del International Committee on Taxonomy of Viruses (ICTV) describe estos organismos como biosistemas elementales que poseen algunas de las propiedades de los seres vivos (genoma) y que se adaptan a las condiciones del ambiente. Los virus pertenecen a la biología porque tienen genes, se replican, evolucionan y se adaptan a los huéspedes y distintos nichos ecológicos. Sin embargo, no pueden capturar y almacenar energía y no son funcionalmente activos fuera de las células del huésped. Si bien son patógenos, no deben considerarse microorganismos patogénicos ya que no tienen vida. La célula es el elemento con vida más simple; en cambio, ninguno de sus integrantes individuales, como organelas y macromoléculas, tienen vida per se. Un virus pasa a ser parte de un sistema vital sólo después de infectar una célula y de que su material genético se integra al genoma de ésta. Los virus sólo se replican cuando utilizan la maquinaria celular, por lo que ocupan una posición única en biología.

Virus versus partículas virales o viriones

Virus es un término general que denota varias propiedades relacionadas (huésped, vector, capacidad infecciosa). Estas características -propiedades emergentes- son típicas del biosistema viral en conjunto y no están presentes en los elementos constitutivos individuales. Cuando un virus inicia el ciclo de vida adopta diversas formas y estadios, por ejemplo como ácido nucleico en replicación en la célula huésped o en el vector. Un estadio en este ciclo es la partícula viral o virión que se caracteriza por propiedades intrínsecas como tamaño, masa, composición química, secuencia de nucléotidos en el genoma y secuencia de aminoácidos en las subunidades proteicas. Los viriones pueden ser completamente descritos según sus propiedades físicas y químicas intrínsecas, pero la definición no se vincula con las propiedades que pertenecen al virus.

Concepto de especie en virología

Debido a que los virus, al igual que otras entidades biológicas, son objetos concretos localizados en tiempo y espacio, su clasificación es puramente una construcción conceptual basada en categorías abstractas sin localización espacial o temporal. La clasificación ubica los virus en una serie de clases o categorías taxonómicas con una estructura jerárquica: especie, género, familia y orden. Sin embargo, añaden los expertos, dichas clases son construcciones conceptuales abstractas producidas por la mente y no deben ser confundidas con aquellas reales que ocasionan enfermedad, ya que las abstracciones no generan patología (con excepción de trastornos psicosomáticos). Sin embargo, el virus "concreto" causa de enfermedad puede ser miembro de una especie viral abstracta.

Si bien la categoría de especies es la clasificación taxonómica fundamental en todas los órdenes biológicos, recién en 1991 el ICTV coincidió en que el concepto de especies de virus debería aplicarse en forma uniforme a la clasificación de virus. Durante muchos años, los investigadores en virus de plantas argumentaron que el concepto de especie no era aplicable a los virus porque estas partículas no son organismos reproductores. Empero, actualmente se utilizan muchos otros conceptos de especies en biología, algunos de ellos aplicables a organismos asexuales. En 1991, el ICTV propuso esta definición: "una especie de virus es una clase politética que constituye un linaje de replicación y que ocupa un nicho ecológico particular". La definición ya no tiene en cuenta exclusivamente criterios de características similares sino que pone de manifiesto las fuerzas coherentes presentes en poblaciones biológicas ancestrales que comparten el mismo nicho biológico. Otro punto importante de la definición es que la especie de virus se basa en una clase politética más que en la clase universal tradicional. Una clase politética, señalan los autores, está formada por miembros que comparten algunas propiedades pero no otras, fenómeno que puede aplicarse para la discriminación de especies, por su presencia en algunas y su ausencia en otras.

Una ventaja de la definición de especie de virus como clase politética es que algunos organismos individuales que carecen de una u otra característica normalmente considerada típica de especie pueden acomodarse en forma adecuada. Esta ventaja es particularmente importante en el caso de los virus que sufren constantemente cambios evolutivos. En la práctica, una única característica discriminatoria no puede considerarse una propiedad definitoria de ninguna especie de virus, como lo es la combinación de ciertas propiedades.

Por este motivo, las especies son muy diferentes de cualquier otra categoría taxonómica que se considere, como género o familia. Una familia de virus, por ejemplo, es un tipo de universo integrado por miembros que comparten un número de propiedades definitorias, necesarias y suficientes para la clasificación. La asignación de un virus a una familia o un género es, por ende, un procedimiento sencillo ya que sólo deben contemplarse unos pocos hallazgos morfológicos o químicos para su ubicación precisa en un esquema de clasificación. En forma opuesta, la asignación a una especie en particular a menudo es consecuencia de la conveniencia o por convención más que de una necesidad lógica.

Demarcación e identificación de especies de virus

Los virus individuales, al igual que las personas o cualquier otra entidad concreta, pueden nombrarse e identificarse -pero no definirse- según las denominadas propiedades diagnósticas. La definición teórica de categoría de especie considerada por el ICTV en 1991 no es de ayuda para reconocer y distinguir virus que son miembros de una especie individual. Es necesario que los expertos en virología lleguen a un acuerdo en relación con las propiedades diagnósticas que son más útiles para identificar miembros individuales en una especie de virus.

La distinción entre especies individuales debe tener en cuenta propiedades que no están presentes en todos los miembros de un género o una familia. Así, la morfología del virión, la organización del genoma y el modo de replicación, entre otras características, son propiedades que comparten todos los integrantes de un género o familia y, por lo tanto, no pueden ser utilizadas para demarcar una especie individual en un determinado género. En cambio, la secuencia del genoma, el espectro de huéspedes naturales, el trofismo celular y tisular, la patogenicidad y citopatología, el modo de transmisión, las propiedades fisicoquímicas y las características antigénicas son algunos de los elementos útiles en la distinción de una especie. Aun así, no todas estas propiedades son igualmente importantes en todos los casos; ciertos criterios diagnósticos pueden ser de mayor utilidad en algunas familias que en otras y no es necesario que se logre la armonía absoluta en todas las especies, géneros y familias.

El objetivo principal de la clasificación viral debe ser el de establecer un esquema coherente de entidades fácilmente reconocibles, aplicable a las necesidades cotidianas; desde el punto de vista del hombre no todos los huéspedes son igualmente relevantes. Los patógenos humanos o los que infectan animales y plantas de importancia económica deben ser estudiados en forma más intensiva que los organismos que infectan insectos, agregan los autores. Las distinciones más sutiles, basadas en pequeñas diferencias en los huéspedes, patogenicidad o antigenicidad pueden establecerse en el caso de virus particularmente importantes para el hombre. Generalmente se acepta que las variantes patogénicas o mutantes claramente diferentes del virus salvaje pertenecen al mismo tipo; taxonómicamente pueden considerarse miembros de la misma especie viral.

La identificación habitualmente consiste en un proceso comparativo en el cual organismos individuales se comparan con los miembros de especies establecidas. En el proceso deben considerarse varias características diferentes y no la ausencia o presencia de un hallazgo aislado.

Séptima comunicación del ICTV. Nombres y tipografía de las especies de virus

Se publicó en 2000, cinco años después de la sexta comunicación. En ella, los criterios utilizados en la demarcación de especies de virus dentro de un determinado género permitieron obtener una lista de 1 550 especies virales reconocidas en forma oficial. En las primeras comunicaciones los nombres de órdenes, familias, subfamilias y géneros se escribían en cursiva con mayúscula inicial y con distintos finales: virales para orden; viridae para familia; virinae para subfamilia y virus para género (por ejemplo Measles virus; género Morbillivirus; familia Paramyxoviridae). Sin embargo, para algunos grupos los virus estudiados por virólogos son entidades concretas que causan patología y no clases abstractas. Por ello deberían seguir denominándose por sus nombres comunes, sin cursiva. Sólo los nombres de clases virales taxonómicas deberían escribirse en bastardilla. En artículos científicos los autores deben referirse al virus como una entidad física y no como un miembro de una clase taxonómica.

Nomenclatura binaria propuesta para especies de virus. Abreviaturas de los nombres de virus

Durante años los grupos que estudian virus de plantas utilizaron un sistema de dos nombres no oficial para referirse a la especie viral. Según este sistema, la palabra virus que aparece en cursiva al final del nombre oficial de la especie se reemplaza por el nombre de género que también finaliza en virus. De esta forma Bluetongue virus se transforma en Bluetongue orbivirus y Measles virus en Measles morbillivirus. La ventaja de este modelo de denominación es que la inclusión de un nombre de género en el nombre de la especie indica la relación existente con otros virus y, por lo tanto, brinda información adicional acerca de las propiedades de los miembros de las especies. Debido a que este modelo parece ser preferido por una amplia mayoría de virólogos, el ICTV decidirá si deben introducirse los nombres binarios de especies de virus.

Para evitar repeticiones, los autores de artículos de virología utilizan abreviaturas luego de la denominación completa del agente al inicio. Durante años el ICTV sugirió varias listas de abreviaturas posibles pero sólo deberían considerarse en el caso de los nombres de virus.

Aunque esta disciplina recién ha comenzado a surgir, la taxonomía viral es esencial en el trabajo del virólogo. La coincidencia entre los grupos es necesaria para que la comunicación sea libre y sin errores de interpretación, comentan por último los expertos.

 

Ref : INET, SAMET, INFECTO