GASTROENTEROLOGIA

 

TITULO : Café, Té y Consumo de Cafeína, e Incidencia de Cáncer de Colon y Recto

AUTOR : Michels KB, Willett WC, Fuchs CS y Giovannucci E

TITULO ORIGINAL: [Coffee, Tea, and Caffeine Consumption and Incidence of Colon and Rectal Cancer]

CITA: Journal of the National Cancer Institute 97(4):282-292, Feb, 2005

MICRO : El consumo de café o té con cafeína, o el ingreso total de cafeína, no presentarían asociaciones con la incidencia de cáncer colorrectal.

 

 

Introducción

Los resultados de diversos estudios epidemiológicos no son concluyentes en lo que se refiere a la relación entre consumo de café y riesgo de cáncer colorrectal. Los componentes del café podrían tener propiedades genotóxicas, mutagénicas o antimutagénicas, las cuales posiblemente tengan alguna influencia en este sentido. Por ejemplo, se ha comunicado que la cafeína inhibe la carcinogénesis química, si bien ella por sí misma es mutagénica. Se ha postulado que el consumo de café disminuye el riesgo de cáncer colorrectal, dado que incrementa la motilidad intestinal en la región rectosigmoidea, lo que disminuiría el contacto entre los contenidos del intestino y el epitelio colónico. La cafeína también prevendría el daño mucoso al provocar la reducción de la excreción de ácidos biliares y esteroles en el intestino. Se ha sugerido que otra bebida con cafeína, el té negro, también tendría propiedades anticarcinogénicas debido a sus flavonoides antioxidantes.

Los autores examinaron la relación entre el consumo de café con cafeína y descafeinado, el consumo de té con cafeína, el consumo total de cafeína, y la incidencia de cáncer colorrectal entre los participantes del Nurses Health Study (NHS) y el Health Professional´s Follow-up Study (PSF).

Participantes y métodos

Cohortes. En el NHS, iniciado en 1976, participaron de 121 700 enfermeras con edades entre los 30 y 55 años. El HPFS incluye a 51 529 profesionales varones que a su inicio (1986) tenían entre 40 y 75 años. En ambos grupos se administró un cuestionario bianual con información actualizada sobre su estilo de vida y patología.

La población de estudio en el presente análisis incluye a todas las mujeres que en 1980, sin presentar cáncer, enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, comunicaron un ingreso calórico diario correspondiente a 500 y 3 500 calorías; también se incluyen los hombres que, libres de cáncer en 1986, comunicaron un ingreso calórico diario entre las 800 y 4 200 calorías.

Determinación de casos y seguimiento. Los índices de seguimiento de las poblaciones en estudio fueron del 98.5% para el NHS y del 97.0% para el HPFS. En cada cuestionario bianual se interrogó a los participantes de cada cohorte si habían tenido diagnóstico de cáncer de colon o recto durante los últimos 2 años. Los fallecimientos fueron comunicados en su mayoría por los familiares. En el caso de un diagnóstico de cáncer, se evaluaron en ciego los registros médicos y anatomopatológicos, analizándose el tipo histológico, localización y estadio; se incluyeron sólo los adenocarcinomas.

Determinaciones de la dieta. Entre los participantes del NHS la dieta fue evaluada en 1980, 1984, 1986, 1990 y 1994. Entre los participantes del HPFS esta evaluación se efectuó en 1986, 1990 y 1994. El cuestionario administrado a los participantes del NHS interrogó sobre el consumo de café con cafeína, té con cafeína, bebidas cola o sodas con cafeína, y chocolate. A partir de 1984 también se interrogó sobre el consumo de café descafeinado. El cuestionario del HPFS era similar. Se solicitó a los participantes que informaran su consumo medio en términos de tazas o porciones de cada sustancia en el año precedente. Teniendo en cuenta los contenidos de cafeína del café, el té, las bebidas y el chocolate, las respuestas fueron convertidas al consumo diario promedio de cada participante.

Análisis estadístico. Se calculó el consumo diario de café, té y cafeína mediante frecuencias especificadas en el cuestionario. El consumo más bajo fue tomado como valor de referencia. Para representar del modo más fiel los patrones de consumo a largo plazo de los participantes y reducir las variaciones aleatorias individuales del consumo, los autores modelaron periódicamente la incidencia de cáncer colorrectal a partir del promedio del consumo acumulado de café, té y cafeína.

Se analizaron por separado los cánceres de colon y de recto. El tiempo de seguimiento de cada participante fue calculado desde el primer cuestionario completo recibido (en 1980 para el NHS, en 1986 para el HPFS) hasta la fecha de diagnóstico de cáncer, de fallecimiento o final del seguimiento (para ambos estudios en 1998). Se emplearon modelos estadísticos para calcular el riesgo relativo de desarrollar cáncer de colon o de recto asociado con el consumo de café, té o cafeína. Se realizaron ajustes por edad, antecedentes familiares de cáncer colorrectal, antecedentes de sigmoidoscopia o colonoscopia, altura, índice de masa corporal, actividad física, consumo de aspirina, tabaquismo, suplementos vitamínicos, alcoholismo, ingreso calórico total, consumo de carnes rojas y estadio menopáusico. Se efectuó el análisis por separado de cada cohorte y luego se combinaron los resultados. Además, se realizaron pruebas de heterogeneidad para evaluar si las asociaciones diferían entre hombres y mujeres.

Resultados

Desde 1980 a 1994 el número de participantes del NHS que tomaba café con cafeína disminuyó; también disminuyó el número de los que no tomaban café. En 1980, el 22.5% de las mujeres no tomaba café y el 25% tomaba 4 o más tazas de café cafeinado por día. En 1994, el 13.2% de las mujeres no tomaba café y el 14.2% tomaba 4 o más tazas por día de café cafeinado. Entre los participantes del HPFS se observó una tendencia similar, aunque un poco menor. En 1986, el 29.9% de los hombres no tomaba café cafeinado y el 10.8% ingería 4 o más tazas al día. En 1994 estos porcentajes habían descendido a 22.3% y 8.8%, respectivamente. Los valores de consumo de té fueron similares entre los dos grupos. De esta manera, el consumo medio de cafeína disminuyó de 391 mg/día en 1980 a 242 mg/día en 1994 entre las mujeres, y de 227 mg/día en 1986 a 221 mg/día en 1994 entre los hombres. Tanto hombres como mujeres comunicaron un incremento en el consumo de café descafeinado durante este tiempo. Los patrones de consumo de cafeína presentaron una gran variabilidad individual.

En total, se documentaron 731 casos de cáncer de colon y 155 de cáncer de recto entre las mujeres, y 446 de cáncer de colon y 106 de cáncer de recto entre los hombres. El consumo total de café, tanto con cafeína como descafeinado, no presentó asociaciones con la patología. Los autores no encontraron asociaciones significativas entre el consumo de café con cafeína y la incidencia de cáncer colorrectal. Por otra parte, los hombres y mujeres que bebían café descafeinado presentaron menor incidencia de cáncer colorrectal, particularmente de cáncer de recto, con respecto a los hombres y mujeres que nunca lo consumían. Sin embargo, la relación entre la frecuencia de consumo de café descafeinado y el riesgo de cáncer de recto no fue lineal.

El consumo de té no presentó asociaciones con la incidencia de cáncer de colon ni de recto. Del mismo modo, no hubo asociaciones significativas entre el consumo total de cafeína y la incidencia de cáncer de colon o de recto. El consumo de alcohol y tabaco no tuvo influencia sobre la incidencia de la patología ni en hombres ni en mujeres.

Discusión

En estas dos grandes cohortes prospectivas, en las cuales se evaluó repetidamente el consumo de cafeína, éste no presentó asociaciones con la incidencia de cáncer de colon o de recto. Sin embargo, los participantes de ambas cohortes que comunicaron el consumo regular de café descafeinado presentaron una incidencia significativamente menor de cáncer de recto respecto de los que comunicaron que no bebían café descafeinado. Los autores refieren que el inesperado hallazgo de una asociación inversa entre el consumo de café descafeinado y la incidencia de cáncer de recto se corresponde con el efecto umbral más que con una relación entre dosis y respuesta.

Los resultados sugieren que los individuos que beben café descafeinado de modo regular son más cuidadosos de su salud que aquellos que no lo consumen, dado que un mayor porcentaje había sido sometido a una sigmoidoscopia para la investigación de cáncer colorrectal y había comunicado el uso de suplementos vitamínicos. Sin embargo, estos participantes no realizaban mayor actividad física, no bebían menos alcohol, no fumaban menos ni consumían menos carnes rojas respecto de los que no bebían café descafeinado. Además, aunque los que consumían té tenían un estilo de vida saludable, similar a los que consumían café descafeinado, la incidencia de cáncer colorrectal en ellos no fue menor que en aquellos que no consumían té.

La correspondencia entre ambas cohortes de la asociación inversa entre el consumo de café descafeinado y la incidencia de cáncer de recto y la observación de que la asociación entre el consumo de café descafeinado y la incidencia de cáncer de colon estaba restringida al colon proximal tanto en hombres como en mujeres, sustenta la credibilidad del estudio. Diversos mecanismos biológicos podrían ser subyacentes de la asociación inversa observada entre el consumo de café descafeinado y el cáncer colorrectal. Este producto podría carecer de los componentes potencialmente dañinos de la cafeína.

Los autores destacan que su evaluación repetida del consumo de alimentos y bebidas en estas dos cohortes, la variabilidad en el consumo de café, y la prolongada duración del seguimiento, disminuyen la probabilidad de que cualquier efecto importante haya sido omitido. En conclusión, refieren los expertos, la ingestión regular de café o té con cafeína, o el consumo total de cafeína, no están asociados con reducción de la incidencia de cáncer de colon o de recto. Aunque el consumo de café descafeinado mostró una relación inversa con la incidencia de cáncer de recto, esta asociación debe ser confirmada en estudios ulteriores.

 

Ref: GASTRO