GASTROENTEROLOGIA

 

TITULO : Motilidad de la Vesícula Biliar y Trastornos Gastrointestinales Funcionales

AUTOR : Colecchia A, Sandri L, Staniscia T y colaboradores

TITULO ORIGINAL : [Gallbladder Motility and Functional Gastrointestinal Disorders]

CITA : Digestive and Liver Disease 35(Supl.3):30-34, 2003

MICRO : Análisis de los vínculos neurohormonales y de sus posibles papeles patogénicos entre la motilidad de la vesícula biliar y los trastornos gastrointestinales funcionales.

Trastornos gastrointestinales funcionales

En la presente experiencia los autores analizan la posible relación entre la motilidad de la vesícula biliar y los trastornos gastrointestinales funcionales (TGF). El término TGF se refiere a una entidad compleja cuya identificación diagnóstica es con frecuencia difícil debido a la variedad de síntomas. De acuerdo con informes recientes, los TGF pueden ser definidos como "una combinación variable de síntomas gastrointestinales crónicos y recurrentes que no pueden explicarse por anomalías estructurales o bioquímicas". Los síntomas afectan diferentes regiones del tracto gastrointestinal y tienen en común alteraciones sensitivas, motoras o ambas. Los TGF afectan a un 40% a 50% de la población, especialmente a mujeres jóvenes, grupos con bajos ingresos y trabajadores. Además, el trastorno tiene un impacto socioeconómico importante en el sistema de salud y en el ámbito laboral. La elevada prevalencia, el impacto socioeconómico y la escasa respuesta a las intervenciones terapéuticas aumentaron el interés de los científicos por los TGF. Los TGF se clasifican de acuerdo con el compromiso anatómico como esofágicos, gastroduodenales, intestinales, dolor abdominal funcional, biliares y anorrectales.

TGF y motilidad de la vesícula biliar

Las alteraciones motoras de los TGF comprometen el músculo liso de todo el tracto gastrointestinal. Por lo tanto, se evaluó la actividad motora de la vesícula en los TGF para identificar vínculos neurohormonales y sus posibles papeles patogénicos. Hasta el momento sólo existen estudios en pacientes con dispepsia funcional y trastornos biliares e intestinales. La dispepsia funcional es definida como "dolor o molestia persistente o recurrente localizado en el abdomen superior sin evidencia de enfermedad orgánica". La patología puede subdividirse sobre la base del síntoma predominante como dispepsia tipo úlcera (dolor abdominal en abdomen superior), tipo dismotilidad (molestia abdominal) e inespecífica. En la dispepsia tipo dismotilidad se sugirió trastorno de la motilidad gastrointestinal sobre la base del retraso en el vaciamiento gástrico y alteración de la acomodación gástrica. Un grupo de trabajo documentó reducción del vaciamiento vesicular en pacientes con dispepsia. Todavía se desconoce el mecanismo patogénico responsable de la disfunción motora vesicular en sujetos con dispepsia. Sin embargo, se sugirió la menor respuesta de la vesícula a la colecistocinina (CCK), principal estimulante de la contracción vesicular. El incremento de las concentraciones de CCK podría producir saciedad temprana, síntoma frecuente en estos pacientes.

Por otra parte, los trastornos intestinales funcionales comprenden el síndrome de intestino irritable (SII), distensión abdominal funcional, constipación funcional, diarrea funcional y trastornos inespecíficos. El SII ya no es considerado una alteración motora limitada sólo al colon debido al hallazgo de anomalías de este tipo en esófago, intestino delgado, vejiga y árbol bronquial. Mientras que algunos autores observaron tasas similares de vaciamiento vesicular inducido por comidas en sujetos con SII y controles, otros comprobaron mayor volumen residual y menor vaciamiento vesicular en los pacientes con SII. Aunque no se conoce con claridad el motivo de la alteración de la motilidad en estos casos, se han observado anomalías en la función nerviosa autónoma y en la liberación de CCK, así como diferencias en la sensibilidad a la CCK.

La constipación idiopática (CI) incluye un grupo de trastornos funcionales caracterizados por defecación dificultosa, infrecuente o incompleta que afecta al 20% de la población. De acuerdo con una hipótesis reciente, la IC sería parte de un trastorno de la motilidad más generalizado. Un trabajo reveló reducción del vaciado vesicular posterior a la infusión de CCK en sujetos con IC y retraso del vaciamiento gástrico.

Trastornos biliares y motilidad vesicular

El término trastornos funcionales del tracto biliar se refiere a la presencia de alteraciones motoras de la vesícula y esfínter de Oddi en ausencia de anomalías estructurales o con mínimas anomalías estructurales. El dolor tipo biliar es el síntoma principal, localizado en epigastrio o hipocondrio derecho sin anomalías estructurales en la vesícula. El dolor asociado con motilidad vesicular anómala se observa en la colescistitis sin cálculos, disquinesia biliar, síndrome del conducto cístico y enfermedad de la vesícula sin cálculos. El principal defecto motor comprende la alteración del vaciamiento vesicular. El dolor biliar podría deberse a la falta de coordinación entre la vesícula y el conducto cístico o esfínter de Oddi dada la mayor resistencia o a la inflamación alrededor del conducto cístico. La hipersensibilidad visceral podría ser la base del dolor en trastornos funcionales del tracto biliar y de otras regiones gastrointestinales. La hipersensibilidad visceral podría deberse a la modificación de la sensibilidad del receptor a nivel del tracto biliar, hiperexcitabilidad neuronal en el asta dorsal de la médula y alteración en la modulación central de las aferencias sensitivas. En la enfermedad vesicular sin cálculos podrían existir defectos en el aparato contráctil. Se demostró que en estos pacientes las células musculares no responden a los agonistas dependientes de receptores y sí lo hacen ante activadores de proteína G. Estos resultados sugieren que el defecto en la contractilidad muscular es distal a los pasos iniciales en la transducción de la señal de la CCK. En contraste, en los individuos con litiasis la disfunción del receptor se caracteriza por la disminución en la unión a proteínas G. Entidades como la colecistitis crónica sin cálculos y la disquinesia biliar tendrían mecanismos patológicos similares a los de los cálculos de colesterol, con cristales de colesterol en bilis y signos histológicos de inflamación crónica similares a los de los pacientes con litiasis. Sin embargo, en estas patologías no se documentó la relación entre la magnitud de la inflamación de la mucosa y el vaciado vesicular inducido por CCK.

Anualmente, el 15% de las 600000 colescistectomías efectuadas en EE.UU. se realizan en pacientes con trastornos biliares del tracto biliar. La evolución de estos trastornos es variable, con alivio de los síntomas sin cirugía que varía entre el 0% y 75%, mientras que con la intervención oscilan entre el 67% y 100%. Sin embargo, la información proviene de pacientes con dolor biliar y alteración de la motilidad vesicular; en sujetos con motilidad normal la mejoría es inferior con la cirugía. Estos resultados indican que la evaluación de la motilidad vesicular es la mejor herramienta para diagnosticar estos trastornos y pronosticar su evolución. La gammagrafía CCK es el procedimiento estándar, aunque que algunos autores sugieren la ecografía como técnica diagnóstica adicional. De acuerdo con los criterios de Roma II, la colescistectomía es el mejor tratamiento. Sin embargo, esta afirmación no es sustentada por la evolución natural y los resultados clínicos antes y después de la cirugía. Por lo tanto, los autores estiman necesario el diseño de trabajos que permitan identificar la intervención más adecuada, médica o quirúrgica.

 

Ref : INET, SAMET, GASTRO