CLINICA MEDICA

 

 

TITULO: Nuevas Pruebas para el Diagnóstico del Alcoholismo

AUTOR: Das SK, Dhanya L, Vasudevan DM

TITULO ORIGINAL: Biomarkers of Alcoholism: An Updated Review

CITA: Scandinavian Journal of Clinical & Laboratory Investigation 68(2):81-92, 2008

MICRO: Los índices de laboratorio utilizados tradicionalmente para la detección del alcoholismo son insuficientes. En este estudio se analizó la utilidad de nuevos marcadores para optimizar la exactitud del diagnóstico.

 

 

Introducción

La problemática asociada con el consumo excesivo de alcohol es universal, pero calcular su magnitud y su impacto en la sociedad resulta muy difícil, entre otras causas, por la falta de pruebas específicas para la detección del alcoholismo. Actualmente el diagnóstico se realiza con el interrogatorio, cuestionarios y algunas pruebas de laboratorio que evalúan el daño causado por el alcohol, pero estos métodos resultan insuficientes.

En esta revisión, los autores evaluaron los estudios disponibles para la detección de esta enfermedad, tanto los tradicionales como los más novedosos.

Los pacientes alcohólicos suelen presentar hiperbilirrubinemia, la fosfatasa alcalina suele aumentar en los que consumen grandes cantidades y la concentración de urea en sangre suele disminuir. La uricemia se correlacionaría con la ingesta reciente de alcohol. Los marcadores biológicos usados con mayor frecuencia para la detección de alcoholismo son la concentración de la gamma-glutamiltranspeptidasa (GGT), la aspartato aminotransferasa (AST) y el volumen corpuscular medio.

GGT

Es la prueba utilizada con mayor frecuencia. La medición de la fracción iso-GGT es un orientador más sensible de alcoholismo. Aumenta en los pacientes con enfermedad hepática secundaria al alcohol (EHSA) y suele disminuir en las etapas avanzadas de la cirrosis. A las 2 semanas de interrumpida la ingesta de alcohol, la concentración plasmática se reduce a la mitad, y a las 6 a 8 semanas, se normaliza. Su elevación en más frecuente en pacientes alcohólicos crónicos que en los consumidores ocasionales, y puede estar elevada en sujetos con otras enfermedades hepáticas o en aquellos que reciben fármacos inductores de enzimas hepáticas.

Volumen corpuscular medio

El alcohol y sus metabolitos son mielotóxicos y afectan tanto la producción como la morfología de los eritrocitos. El volumen corpuscular medio, indicador de macrocitosis, suele estar aumentado en los pacientes alcohólicos. Este índice puede persistir alterado por 3 meses luego de la suspensión de la ingesta de alcohol y también modificarse por otras causas.

Transaminasas

La elevación de la AST y de la alanino aminotransferasa (ALT) secundaria al consumo de alcohol es menos frecuente que la de la GGT, por lo que no son pruebas útiles para el rastreo de esta enfermedad. En las enfermedades hepáticas agudas el cociente AST:ALT suele ser igual o menor de 1, mientras que en la EHSA suele ser mayor de 2. El incremento de la fracción de AST mitocondrial, normalmente menor del 10% del total, es un marcador de EHSA.

Relación entre la AST y el índice plaquetario

Los pacientes con EHSA presentan incremento de la AST y disminución del número de plaquetas. Esta relación se mide con el índice APRI, un marcador poco específico de fibrosis hepática.

Albúmina y globulinas

La concentración plasmática de albúmina disminuye tanto como consecuencia del daño hepático secundario al alcoholismo como por la ingesta aguda de alcohol. A su vez, la concentración de globulinas aumenta. Se está investigando la utilidad de las proteínas 5.9 kDa y la 7.8 kDa como marcadores del alcoholismo.

Acetaldehído

Es un metabolito del alcohol. Se han estudiado dos métodos para medir la concentración del acetilaldehído libre: la cromatografía y la detección de epitopes derivados de este compuesto, asociados con proteínas plasmáticas, pero hasta el momento no hay datos suficientes para recomendar su uso para la detección del alcoholismo ni para el seguimiento de los pacientes. La inmunoglobulina A contra epitopes modificados por el acetilaldehído sería un marcador específico de EHSA.

Hemoglobina asociada con el acetiladehído

El acetaldehído se une a la hemoglobina, inicialmente en forma reversible, y luego de 48 horas, en forma irreversible. Estos compuestos se acumulan en el plasma y persisten por lo menos por 28 días. A diferencia de lo que sucede con otros marcadores, como la GGT, la concentración de hemoglobina asociada con el acetiladehído aumenta luego del consumo de una única bebida. Es una prueba más específica y sensible que las tradicionales y útil para el diagnóstico de alcoholismo en mujeres.

Dehidrogenasas

La actividad de la aldehído dehidrogenasa aumenta en los pacientes con enfermedad hepática, tanto secundaria al alcohol como a otras causas. En algunos pacientes con EHSA se han detectado anticuerpos contra la enzima alcohol dehidrogenasa que podrían ser útiles como marcadores de actividad de la enfermedad.

Perfil lipídico

El consumo crónico de alcohol se relaciona con el aumento de la producción de acil ésteres de ácidos grasos (FAEE), que se sintetizan en casi todos los tejidos corporales y cuya concentración en el cabello podría utilizarse como marcador de alcoholismo crónico. El punto de corte de la concentración de FAEE en el cabello para distinguir el consumo moderado del excesivo sería de 0.4 ng/mg.

Acido siálico plasmático

La medición de la concentración plasmática del ácido siálico (AS) se ha propuesto como marcador del consumo excesivo de alcohol. Si bien los métodos para medirlo son sencillos, no suelen estar disponibles en los laboratorios clínicos, y la concentración de AS puede aumentar por causas diferentes al alcoholismo.

Indice de ácido siálico de la apolipoproteína J

La apolipoproteína J estaría involucrada en los procesos de intercambio de lípidos entre las diferentes lipoproteínas, está formada por un número elevado de moles de AS que se reduciría en los pacientes que consumen cantidades excesivas de alcohol por tiempo prolongado y se normaliza luego de 4 a 5 semanas de suspendida la ingesta.

Transferrina carente de carbohidratos

La transferrina es una proteína transportadora de hierro. El 6% de la molécula está compuesto por hidratos de carbono. Se denomina transferrina carente de carbohidratos a las isoformas de la enzima sin residuos de AS, que se producen como consecuencia de trastornos inducidos por el alcohol. La transferrina carente de carbohidratos es un marcador aprobado para el diagnóstico de consumo excesivo de alcohol. No es un método sensible para la detección del consumo en los jóvenes, en las mujeres y cuando el consumo es leve, y existen múltiples causas de resultados falsos positivos de esta prueba.

Concentración de la hexosaminidasa beta en el plasma

La hexosaminidasa beta participa del metabolismo de hidratos de carbono y gangliósidos. La medición de la actividad de esta enzima es útil para la detección del alcoholismo, aunque puede estar aumentada por otros factores.

Acido hilurónico

La concentración de ácido hialurónico en plasma aumenta en diferentes enfermedades hepáticas y sería un marcador de fibrosis hepática. No se conoce con exactitud su comportamiento en relación con el consumo de alcohol.

Etil glucurónido

Es un metabolito hidrosoluble del alcohol que se puede medir directamente en fluidos corporales, tejidos y cabello. Aumenta luego de la ingesta de bajas cantidades de alcohol y permite el diagnóstico hasta cinco días luego de la ingesta. La medición de la concentración en orina es útil para la detección de consumo moderado y reciente de alcohol.

Alcoholemia

En el organismo, el alcohol se distribuye rápidamente a todos los órganos. El 90% al 95% del alcohol se elimina por vía hepática y el resto se excreta por la orina, el sudor y el aliento. La medición de la alcoholemia es útil sólo durante las 24 horas posteriores al consumo, no es un buen indicador de consumo crónico. La medición de la concentración de alcohol en el aliento es una prueba rápida que se correlaciona adecuadamente con la alcoholemia. La concentración de alcohol en la orina permite conocer la alcoholemia del momento en que se produjo la micción. Se está evaluando la utilidad de sensores de alcohol transdérmicos y parches para medir la ingesta de alcohol en el sudor de los días previos.

Análisis de orina

La concentración urinaria del metabolito de la serotonina 5 hidroxitriptofol y el índice de 5 hidroxitriptofol y ácido hidroxiindolacético urinarios serían indicadores útiles del consumo de alcohol en las 24 horas anteriores.

La medición de la alanina aminopeptidasa urinaria, marcador de nefrotoxicidad asociada con el alcohol, podría ser útil como complemento de la medición de otros marcadores de alcoholismo crónico.

Colágeno tipo IV

La concentración del colágeno tipo IV se relaciona con la gravedad del daño hepatocelular y con la regeneración celular y de la histoarquitectura lobar, y estaría aumentada en la EHSA y no en la de otro origen. La medición de este compuesto y de la laminina es de utilidad para el diagnóstico de fibrosis hepática.

Citoquinas

Los mediadores de inflamación, entre ellos el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa), participan en la patogenia de la EHSA. Además, en estos pacientes la concentración plasmática de TNF-alfa es un factor pronóstico de mortalidad.

El alcohol también induce la síntesis de anticuerpos contra antígenos originados del metabolismo de esta sustancia y de citoquinas proinflamatorias como la interleuquina-8, que es un marcador del estadio, la gravedad y el pronóstico del daño hepático.

Sistema de oxidación antioxidación celular

El alcohol causa cambios en la función celular y en el sistema de oxidación y antioxidación. Los pacientes que consumen alcohol en exceso presentan estrés oxidativo, aun en ausencia de enfermedad hepática grave. Este podría evaluarse con la medición de las concentraciones plasmáticas del malondialdehído y alfa tocoferol.

La concentración sérica del isoprostano 8 podría ser un marcador del consumo crónico de alcohol. Asimismo, la concentración de la 8 hidroxi 2'deoxiguanosina en orina es un marcador de estrés oxidativo en pacientes con enfermedad hepática crónica.

El estrés oxidativo exagerado favorece el incremento de la peroxidación de lípidos y sus derivados, que estarían involucrados en la patogenia de diferentes enfermedades.

Conclusiones

En los últimos años se ha analizado la utilidad de diferentes índices de laboratorio que, asociados a las pruebas tradicionales, permitirían mejorar la detección del consumo de alcohol, de la hepatotoxicidad secundaria, la evaluación de los pacientes en abstinencia y obtener información acerca del pronóstico, que deberían incorporarse a la evaluación de los pacientes en que se sospecha esta enfermedad.

 Ref: CLMED