CLINICA MEDICA

 

TITULO : Amalgama Dental y Salud Humana

AUTOR Yip HK y Curtress T

TITULO ORIGINAL: [Dental Amalgam and Human Health]

CITA: International Dental Journal 53(6):464-468, 2003

MICRO : La evidencia señala que el empleo de amalgamas dentales no constituye un peligro para la salud de la población ni viola ningún código del ejercicio de la odontología.

 

Introducción

Las fuentes más comunes de exposición al mercurio en los países desarrollados -excluida la exposición laboral- comprenden el metil-mercurio orgánico del pescado y el mercurio elemental proveniente de las amalgamas dentales. El metal puede producir efectos tóxicos agudos y crónicos en la salud del ser humano cuando se encuentra en los tejidos por encima de los niveles tolerables. La evidencia internacional señala que 15 microgramos diarios constituyen una ingesta normal o tolerable para la población. Sin embargo, algunos autores consideran que sólo es conveniente la ingesta nula. Casi todo el mercurio inhalado (volátil) proviene de las amalgamas dentales, los vegetales constituyen la principal fuente de mercurio inorgánico ingerido y el pescado es la fuente de mercurio metilado orgánico; por supuesto, dicen los autores, las fuentes y cantidades varían ampliamente entre poblaciones. La odontología es responsable de más de un tercio de la ingesta de mercurio en el ser humano. Por lo tanto, es importante que los profesionales de la salud dental estén correctamente informados sobre el tema para beneficio de ellos y de sus pacientes.

Amalgama dental

Durante los 150 años de empleo de la amalgama como material odontológico se ha aceptado el proceso que combina plata y mercurio en una aleación químicamente inerte, soluble y estable. Sin embargo, en la década de 1970 estudios ambientales revelaron que la preparación, el almacenamiento y empleo de estos productos en las clínicas dentales planteaba riesgos para la salud de los odontólogos debido a la exposición diaria al mercurio líquido y volátil en el lugar de trabajo. Afortunadamente, el encapsulado de los componentes de la amalgama hasta su mezcla, el almacenamiento seguro del material excedente y el empleo de sistemas de filtración y extracción superaron este inconveniente.

En la actualidad, las recomendaciones de seguridad laboral minimizan la exposición del personal odontológico al mercurio. En la década de 1970 se confirmó que microcantidades de vapor de mercurio se difunden de las amalgamas; el vapor es absorbido, aunque en concentraciones muy bajas. Las variaciones individuales son amplias y se asocian con la calidad y antigüedad de la intervención, naturaleza física de la dieta, frecuencia de alimentación y de cepillado de los dientes. El fenómeno de difusión aumenta durante el período de colocación y reemplazo de las amalgamas. Aproximadamente el 80% del mercurio libre inhalado es absorbido y distribuido en varios tejidos. La polémica actual está centrada en la importancia del fenómeno en la salud general y en la contaminación del ambiental provocada por las clínicas dentales.

El mercurio elemental inhalado tiende a depositarse y almacenarse en tejidos neurológicos y en los riñones, mientras que los compuestos inorgánicos ingeridos suelen ser excretados. La suma del mercurio inhalado e ingerido en los tejidos es comúnmente conocida como carga corporal de mercurio, que en la actualidad no puede determinarse. Los niveles del metal en orina y sangre se utilizan para evaluar los niveles circulantes, que dependen del ambiente, la ingesta e inhalación. La evidencia todavía no demostró la importancia biológica y toxicológica del mercurio inhalado en la salud de los seres humanos. No obstante, el metal inhalado es el principal factor en la polémica sobre la amalgama dental como elemento de riesgo para la salud pública, debido a sus efectos a largo plazo en la salud.

Para la mayoría de los odontólogos, a pesar de sus limitaciones, la amalgama se mantiene como el material de elección en varios procedimientos dentales debido a sus ventajas en la manipulación y costos respecto de otros materiales; y todavía es aceptada como un material de restauración inocuo con ventajas para el operador y el paciente. En muchos países el uso de amalgama disminuyó en un 10% debido al mejor estado dental de la población y a la preferencia de intervenciones cosméticamente más aceptables. Hasta la fecha, los estudios epidemiológicos no han señalado patrones importantes de enfermedad sistémica que indiquen que la aplicación de amalgamas esté asociada con disfunciones neurológicas, inmunológicas o endocrinas.

Carga corporal de mercurio

La presencia de mercurio en el organismo no constituye una prueba de amenaza para la salud, ya que se encuentra natural y ampliamente distribuido. Millones de individuos han estado expuestos a la microfuga de mercurio de las amalgamas durante gran parte de sus vidas. A pesar de esta exposición, todavía no se ha informado un riesgo epidemiológico importante para la salud pública. La experiencia de odontólogos, académicos e investigadores refiere que la amalgama es un material seguro, de elección para los trabajos odontológicos. Sin embargo, no puede descartarse que la salud de un pequeño porcentaje de la población haya sido comprometida debido a su exposición.

Salud pública y amalgama dental

Cabe preguntarse si la liberación de vapor de mercurio de las amalgamas y su captación por el sistema nervioso y riñón constituye un riesgo para la población o para individuos susceptibles, si los potenciales riesgos comparados con los beneficios justifican el empleo difundido de la amalgama y si el mercurio proveniente de ésta contribuye significativamente a la contaminación ambiental. Un informe presentado en 1993 por el Servicio de Salud Pública de los EE.UU. reveló que las amalgamas dentales son de uso general porque son fuertes, durables y relativamente económicas. Las amalgamas liberan pequeñas cantidades de mercurio como vapor, que pueden ser absorbidas por el paciente mediante inhalación e ingestión, con un efecto tóxico sistémico. El informe reveló que es escasa la evidencia de que la salud de la gran mayoría de los individuos con amalgamas esté comprometida o que su remoción tenga un efecto beneficioso en las patologías posiblemente asociadas con la toxicidad por mercurio. La escasez de estudios en seres humanos que demuestren una asociación entre amalgama dental y toxicidad crónica con mercurio no excluye por completo el riesgo. Los peligros y beneficios de la amalgama, señalan los autores, deben ser informados para que el paciente pueda tomar una decisión acerca del material a utilizar. Las restricciones en el empleo de este material en Suecia, Alemania y Dinamarca están dirigidas a reducir la exposición humana y los niveles ambientales en general, pero no específicamente debido a riesgos individuales.

Dado que la evidencia no demuestra que la exposición plantee un riesgo importante en el ser humano ni que las alternativas presenten menor riesgo, la restricción del empleo de amalgamas es considerada inapropiada; no obstante, su empleo disminuye debido a la menor frecuencia de caries y al mayor uso de otros materiales. Otras revisiones han llegado a las mismas conclusiones. Por lo tanto, refieren los expertos, las amalgamas se mantienen como material de restauración odontológica de elección por motivos prácticos; su sustitución sería difícil, salvo que se demuestren efectos negativos sobre la salud. La relación entre riesgo y beneficio es considerada de "baja a insignificante" por la mayoría de las autoridades y organizaciones nacionales e internacionales.

Aunque investigaciones recientes confirman niveles elevados de mercurio en la sangre y orina del personal odontológico, sus problemas de salud no difieren de los observados en los trabajadores no expuestos al mercurio. Si bien hay consenso sobre el escaso riesgo que ocasionan las amalgamas, algunos gobiernos recomiendan "prudencia" en su utilización para el caso de poblaciones sensibles. Por último, la remoción o reemplazo de las amalgamas por motivos de salud, excepto cuando la alergia o sensibilidad al mercurio está confirmada, no puede justificarse con la evidencia clínica y científica disponible.

Consideraciones éticas

La colocación de amalgamas, señalan los expertos, está éticamente avalada. En los últimos años, las autoridades de salud de países occidentales han recomendado el empleo prudente en algunas categorías de pacientes. La estrategia es contradictoria a la evidencia, pero coincide con el mayor cuidado exhibido por autoridades importantes. El empleo de materiales de restauración en odontología no contradice ningún código de práctica. Hasta la fecha, no hay suficiente información epidemiológica, científica o clínica que justifique abandonar su uso. Sin embargo, la población debe ser correctamente informada sobre los riesgos y beneficios de las distintas opciones terapéuticas antes de aceptar cualquier intervención.

 

Ref : INET, SAMET, CLMED